10 de Mayo de 2021
Noticia

El Proyecto Resilientes participa de Soluciones verdes

Presenta metodologías de adaptación basadas en variables de vulnerabilidad, que puedan ser replicables y escalables para enfrentar el cambio climático.

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El Proyecto Resilientes que se ejecuta a través del INTA (Argentina) y el CIPAV (Colombia) participa activamente de Las Soluciones Verdes de EUROCLIMA+. Esta semana, del 4 al 7 de mayo, se suma a las 18 propuestas sistematizadas, a través de en un encuentro simultáneo para toda América Latina. De la actividad participan expertos de toda la región y se abordan seis tópicos: la gobernanza territorial, el conocimiento indígena, la adaptación basada en variables de vulnerabilidad, las soluciones basadas en Naturaleza, la cooperación virtual y los sistemas de información. A lo largo de cuatro jornadas, comparten sus valiosas experiencias actores involucrados en los proyectos de Producción Resiliente de Alimentos; Bosques; Biodiversidad y Ecosistemas.

Desde el Programa EUROCLIMA+ se estima que estas soluciones tienen el potencial de promover la recuperación verde de los países y acelerar la implementación y ambición de sus  NDCs. También sirven como un piloto para la sistematización del conocimiento generado en los proyectos verdes del Programa que abre camino para los proyectos de otros sectores.

El INTA de Argentina y el CIPAV Colombia, como ejecutores del Proyecto Resilientes, durante toda esta semana compartieron una metodología que permite evaluar la vulnerabilidad en producciones familiares hortícolas y ganaderas y priorizar estrategias de adaptación. Se sumaron así al intercambio de Soluciones Verdes desarrolladas por los proyectos financiados por EUROCLIMA+ en América Latina, para explorar con otros actores y decisores locales. Lo que hicieron es poner en común herramientas que llevan adelante en los cuatro sitios de intervención donde participan 200 familias de La Plata, Córdoba, Patagonia Norte (Argentina) y Caquetá (Colombia).

La Ing. Agr. Paula Ocariz, de la EEA Bariloche, integrante del Proyecto Resilientes, fue la encargada de compartir la metodología aplicada en 15 talleres participativos realizados con 200 familias productoras de Argentina y Colombia, para analizar los riesgos y la vulnerabilidad climática y priorizar medidas de adaptación.  

La técnica del INTA explicó como estos talleres permitieron traducir conceptos climáticos complejos, mediante herramientas accesibles que permiten evaluar la vulnerabilidad para que las familias puedan codiseñar medidas replicables y escalables en contextos de Agricultura Familiar sobre la variabilidad climática de la zona, al identificar el peligro, las exposiciones, la vulnerabilidad (sensibilidad y capacidad adaptativa) y el riesgo. En todos los sitios de intervención se aplicó el análisis de riesgo climático y se siguieron las recomendaciones de la Agencia de Cooperación alemana GIZ y EURAC (2017), basado en el quinto informe de evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). El anclaje territorial se logró mediante el sistema de extensión del INTA y del CIPAV (Colombia). Se desarrollaron líneas de tiempo identificando eventos y tendencias climáticas durante los últimos 30 años y se trabajó en la identificación y descripción de factores para cada uno de los componentes del riesgo climático: amenazas climáticas en la región, exposiciones, sensibilidades entendidas como negativas. Con estos insumos, las familias propusieron las medidas de adaptación como respuesta a los riesgos climáticos previamente identificados, que derivaron en la confección de cadenas de riesgo. A raíz de estos talleres de percepción se conformó también una vez obtenidos los resultados, el Grupo de Trabajo de Datos Climáticos, para relacionar los datos climáticos de cada área de intervención (AI) con las percepciones sociales de las familias y las medidas de adaptación abordadas.

“Ahora cada familia productora sabe y tiene su análisis de por qué hace lo que hace”, destacó Paula Ocariz, al explicar que se trata de una metodología sencilla, replicable, en la medida en que los equipos técnicos incorporen los conceptos a sus proyectos de agricultura familiar. Ofrece insumos para el Plan Nacional de Adaptación, sus planes sectoriales y sus niveles provinciales y municipales. Permite unificar conceptos, para integrar esta metodología al diagnóstico sobre el grado de vulnerabilidad de las familias productoras y la priorización de las medidas de adaptación en planes de desarrollo.

Resilientes

La investigadora del CIPAF, Ingrid Vallanova consideró que el encuentro fue importante porque se lograron compartir temáticas y se pueden armar redes de expertos que avancen en América Latina como un equipo de formación de formadores para replicar acciones.

Por su parte Edurne Battista, desde el sitio de intervención de La Plata, consideró que “las jornadas resultan muy interesantes para pensar en cómo escalar algunas acciones y líneas base que nosotros generamos para aplicarlo en los planes nacionales de adaptación. Sirve además para afianzar vínculos para identificar líneas de financiamiento común para la continuidad de los procesos de replicabilidad y escalamiento”.

El investigador del CIPAV (Colombia) Adrián Rico respondió varias de las preguntas que surgieron tras la presentación, sobre todo en relación a qué grado de simplicidad o complejidad tiene el instrumento metodológico, como para ser aplicado sin la intervención de técnicos en aquellas comunidades campesinas  expuestas a la vulnerabilidad que cuentan con escaso apoyo de políticas públicas.

El panel en el que participó el equipo de Resilientes de Argentina y Colombia fue compartido con sus pares de Honduras y Panamá. Se intercambiaron experiencias para mapear las áreas más expuestas, evaluar el riesgo, de modo tal que las familias productoras puedan co-diseñar las adaptaciones para implementarlas de modo más eficientes, para enfrentar los retos del clima.

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
Personas mencionadas: