22 de Marzo de 2021
Noticia

Evolución de las lluvias en Tucuman y su incidencia en el desarrollo del cañaveral

Balance realizado por el Director del INTA Famaillá, Ing. Agr. Roberto Sopena.

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Las condiciones climáticas que sucedieron desde marzo del 2020 están condicionando el crecimiento y desarrollo de los cultivos en Tucuman y gran parte del NOA. Considerando la ocurrencia de fenómenos climáticos globales, a mediados del año pasado, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmo un nuevo episodio del fenómeno climático "La Niña “. 

En América del Sur, La Niña puede traer lluvias por encima de lo normal en el norte de la región, mientras que más al sur puede ocurrir lo contrario al producirse lluvias por debajo de lo normal, tanto en la costa oriental como occidental.  Las previsiones de la OMM para septiembre-octubre y hasta finales del 2020 sostenían una alta probabilidad (90%) en los niveles característicos de La Niña, extendiéndose incluso hasta el primer trimestre de 2021 (55% de probabilidad).

En esta línea, para gran parte del país y con un alto grado de certeza, el Instituto de Clima y Agua de INTA Castelar pronosticó que el comportamiento climático de la campaña 2020/21 se caracterizaría por una disponibilidad de agua limitada y cambios bruscos en la oferta hídrica, con intervalos de precipitaciones importantes y varios días sin ellas. También, se presentarían lluvias dispares en su distribución geográfica y, a la vez, irregulares en su ocurrencia.

Ante este escenario, el Ing. Agr. Roberto Sopena, Director del INTA Famaillá, explicó que para entender la fuerte restricción hídrica al inicio del crecimiento de los cultivos en el año anterior -desde marzo hasta octubre del 2020, cuando comienza el nuevo ciclo hídrico- es necesario tener en cuenta que se constató un fuerte déficit en relación a las medias históricas de entre 230 a 370 mm según localidades en el período mencionado.

A partir del mes de noviembre se registraron lluvias importantes en volúmenes; mientras, el bimestre noviembre-diciembre del 2020 tuvo valores acumulados apenas por debajo de la media histórica. En tanto, el bimestre enero-febrero del 2021 logró registros iguales o superiores a la media en buena parte del área cañera. Sin embargo, el técnico señaló que más allá de que los volúmenes acumulados parecen suficientes, algunas lluvias fueron ocasionalmente intensas y de alto volumen en poco tiempo, con recarga poco efectiva en el perfil por perdidas por escurrimiento. Además, entre los meses de noviembre y enero en particular, los periodos sin lluvias fueron prolongados y asociados a una alta evapotranspiración.

Las recargas de los perfiles hídricos todavía no alcanzaron los niveles esperados en buena parte del área cañera, lo que puede condicionar la disponibilidad hídrica del cultivo y los suelos, pensando en la plantación del próximo invierno. La evolución del cañaveral, tanto en su fase final de crecimiento como en los inicios de maduración, estará sujeta a la oferta hídrica y la evolución de la temperatura de los meses de abril y mayo próximos”, concluyó Sopena.

Para más información:
Ing. Agr. Roberto Sopena
INTA EEA Famaillá
sopena.roberto@inta.gob.ar

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • Tucumán
Personas mencionadas: