03 de Julio de 2020
Noticia

Gran Chaco: Diversidad y conservación de leguminosas

Un trabajo realizado por investigadores del INTA, CONICET y universidades nacionales y de países vecinos, presenta una lista de todas las especies de la familia Fabaceae (también denominada Leguminosae) presentes en la región, así como un nuevo mapeo de ecorregiones en Sudamérica.

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El Gran Chaco es una amplia región ecológica-geográfica que comprende el norte de Argentina, el oeste de Paraguay, el sur de Bolivia y el extremo suroeste de Brasil. Esta región exhibe temperaturas extremas, heladas anuales regulares y suelos sedimentarios en gran parte de su área. Ha sido dramáticamente amenazada por una alta tasa de deforestación y una notable expansión agrícola y ganadera en las últimas décadas. Por lo tanto, aumentar el conocimiento de su diversidad vegetal (en especial, la presencia de especies de plantas nativas y su localización) es fundamental para fines de conservación.

El trabajo titulado “Diversidad y conservación de leguminosas en el Gran Chaco e inferencias biogeográficas”, fue realizado por Matías Morales –Instituto de Recursos Biológicos INTA-, Luis Oakley –Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad de Rosario-, Angela Sartori - Universidad Federal de Mato Grosso do Sul, Brasil-, Virginia Mogni –Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad de Rosario-, Margoth Atahuachi -Universidad Mayor de San Simón, Bolivia-, Ricardo Vanni –CONICET-, Renée Fortunato –Instituto de Recursos Biológico INTA-  y Darién Prado -CONICET-. El mismo fue publicado en Plos One en el mes de agosto de 2019. 

Los autores mapearon la ecorregión del Gran Chaco, delimitando sus divisiones: Chaco húmedo (al este), el Chaco seco (al centro-oeste) y Chaco Serrano (en el límite oeste de la región), así como los diferentes linajes biogeográficos y ecorregiones. A partir de allí se creó una base de datos que contiene todos los taxones de leguminosas presentes en el área. Estos datos se obtuvieron principalmente de especímenes de herbario en forma directa o a partir de bases de datos en línea, verificando sus identificaciones taxonómicas y datos geográficos.  Para documentar la base de datos se utilizó al menos un espécimen por cada taxón específico e infraespecífico que habita en la región.

La investigación presenta una lista verificada de leguminosas de la ecorregión del Gran Chaco que incluye el estado de conservación de sus especies endémicas y analiza el linaje biogeográfico de cada una de las especies (según su distribución y sus requerimientos climáticos y edáficos), clasificándolas en: generalistas, chaqueñas, de bosques secos estacionales, del Cerrado (sabanas tropicales), andinas y amazónicas. De acuerdo con Morales, “se detectaron 98 géneros, 404 taxones (incluyendo 362 especies, varias de ellas con subespecies y variedades botánicas). El 17% del total de las especies detectadas son endémicas o casi exclusivas de la región”.

“La familia Leguminosae o Fabaceae está dividida en varias subfamilias, de las cuales Caesalpinioideae, Papilionoideae, Cercidoideae y Detarioideae tienen representantes en la región. La subfamilia Papilionoideae   es la más numerosa en cantidad de especies; incluye entre otros a árboles como el chañar (Geoffroea decorticans), que tiene frutos comestibles, y numerosas herbáceas como los parientes silvestres del maní (especies del género Arachis) y de los porotos (especies de los géneros Vigna y Phaseolus), así varias herbáceas forrajeras (de los géneros Zornia, Stylosanthes o Vicia). Sin embargo, la subfamilia Caesalpinioideae, que incluye a los algarrobos (género Prosopis), las mimosas (género Mimosa), los espinillos (género Acacia en un sentido amplio), y el sen del campo (género Sennas), presentan un porcentaje más alto de especies endémicas (ca. 24%)”, explicó Morales.

Fortunato, por su parte, indicó que en el Gran Chaco, entre las leguminosas “predominan las especies generalistas, y en segundo lugar, las especies chaqueñas y de bosque seco estacional; las especies andinas, de Cerrado y amazónicas son minoritarias”.

También hay diferencias regionales. Según la especialista, “el Chaco Húmedo tiene una cantidad muy alta de especies y variedades (182 en total) pero muchas de ellas son compartidas con regiones ecológicas vecinas. En cambio, el Chaco Seco y el Chaco Serrano tienen menos especies pero muchas más son endémicas o casi exclusivas de esta subregión”.

Los investigadores sostienen que esto podría deberse a las condiciones climáticas y edáficas, (presencia de heladas todos los años, temperaturas máximas y mínimas extremas, escasas precipitaciones anuales y suelos salinos o desérticos), que son exclusivas de esas dos últimas subregiones y limitan la dispersión de muchas especies.

El Gran Chaco resulta de interés porque varias especies que pertenecen a grupos de importancia económica (como los parientes silvestres del maní o los algarrobos) se encuentran en un estado de conservación crítico. “Nuestra propuesta de categorización regional sugiere que 43 de las 66 especies tienen algún grado de amenaza relevante; 13 de estas especies podrían clasificarse como CR (En Peligro Crítico) siguiendo los criterios B y D de categorización de la IUCN”, indicó Morales.

Además, los investigadores elaboraron una categorización diferente, teniendo en cuenta factores como la tasa de deforestación histórica y anual de cada jurisdicción del Gran Chaco y la presencia de la especie en áreas protegidas. Esta nueva clasificación incluye 5 categorías, desde la 1 a la 5; la 1 que coincide con las especies ampliamente distribuidas en la región y la 5 con las especies que sólo crecen en menos de 10 localidades y están en las zonas de máxima deforestación y agriculturización.

“Las especies que están en categoría 4 y 5 de la clasificación realizada, en general son las mismas que se pueden clasificar como en Peligro Crítico según la IUCN. Es importante resaltar que varias de ellas son importantes por ser parientes nativos de especies cultivadas (especies del género Arachis) o por su importancia ecológica y económica, como es el caso de varias especies de algarrobos (Prosopis sp.), Senna y Mimosa”, indicaron los autores.

Como conclusión, cabe destacar que esta contribución permite dilucidar la relevancia de las legumbres en la caracterización biogeográfica del Gran Chaco. El estudio también recolectó evidencia de diferentes grados de diversificación e intrusión de especies de ecorregiones adyacentes.

“Una regionalización adecuada del Chaco aún está pendiente, especialmente en el contexto de los rápidos cambios en el paisaje y la pérdida de biodiversidad que esta región está experimentando desde hace varias décadas”, aseguraron Morales y  Fortunato. En ese sentido, “las leguminosas parecen ser buenas indicadoras para evaluar las divisiones regionales del Gran Chaco.

Por último, los investigadores hicieron hincapié en que “alrededor de un tercio de las especies endémicas y típicas del Gran Chaco exhibe un estado de conservación en peligro de extinción a peligro crítico, o bien, tienen serias amenazas debido a los cambios ambientales drásticos en sus ecosistemas”. Por esta razón, nuevos estudios intensivos con más datos de campo son necesarios para monitorear sus poblaciones.

Referencias

Localización geográfica:
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