06 de Noviembre de 2020
Noticia

Hernán Vila: amistades y compañeros de trabajo le rinden homenaje con sus palabras

Tras su partida, los recuerdos y elogios de la gente que llegó a conocerlo en el ámbito laboral, trazan la semblanza de quien dejó una marca de humanidad y calidad científica que no se borrará en el INTA.

Compañeros de trabajo en el Laboratorio de Viticultura de la EEA Mendoza INTA, de izq. a dcha., desde arriba: Ángel Debiazi, Hernán Vila, Rodolfo Martos, Federico Debiazi, Gustavo Aliquó, Dante Gamboa y Claudia Lucero
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Durante una reunión virtual mantenida con todo el personal, el director de la Estación Experimental Agropecuaria Mendoza INTA, Hernán Vila, agradecía el esfuerzo de la gente demostrado durante toda la fase de pandemia y se despedía afablemente, como siempre. Para muchos esas serían sus últimas palabras. 

Luego de la triste noticia de su fallecimiento, lo recordaremos como pilar fundamental en lo humano y profesional, en sus facetas de extensionista, investigador y en la gestión. Hernán Vila, ex director de la EEA Mendoza INTAY lo honramos con este artículo, que rescata anécdotas y apreciaciones de sus allegados, que agradecieron haberse cruzado con Hernán en el camino de la vida.

El Ing. Agr. Jorge Nazrala, gran amigo de Hernán, comenta sus experiencias compartidas, recuerdos y algunas frases que describen su personalidad.

“Nos conocimos en el año 1989 cuando ingresé a trabajar en el Censo Vitivinícola. A partir de ahí trabajamos juntos, en Cambio Rural y en diversos proyectos vitícolas. Compartimos muchas horas… fue la época donde más aprendí de vitivinicultura. Charlar con Hernán era como estar dos horas en una biblioteca, era un gran lector. Yo siempre le contaba a su esposa Silvia (compañera mía de trabajo por más de 33 años), que rescataba su gran conocimiento literario. Para todo tenía una frase, un comentario, un refrán.

“Tenemos que hincar pica en Flandes”, solía decir cuando llegábamos a una parcela, pretendiendo que la teníamos que dominar intelectualmente y estudiar qué sucedía dentro de la misma.

“Aquí hay algo mal que no anda bien”. Con cara de preocupación y la mano apoyada sobre su cara, lanzaba esa frase para corregir cuestiones que para su entender no estaban funcionando correctamente.

¡Fue un genio!… y la vida me premió permitiéndome compartir con él todos estos años. Además de Agronomía, sabía muchísimo de física y era capaz de explicar con una simpleza suprema cómo hacer una paella (receta que todavía hoy uso), cómo se mueven los fotoasimilados en la vid… o la teoría del Big Bang. Con solo prestarle atención no podías no entenderlo. Te hacía un modelo matemático hasta para calentar el agua del mate (que, por cierto, no los cebaba muy bien). Eso sí, cómo se mueve el tercer eje de un semirremolque cuando gira en un espacio chico, se lo tenía que explicar yo a él.

Creo que lo más relevante que hicimos juntos en lo profesional, fue el trabajo conjunto entre FCA-INTA-AACREA-Coviar. Tanto trabajamos y aprendimos que los frutos de ese gran trabajo motivaron la publicación de tres manuales.

Era un gran defensor de la familia, como base y pilar de la sociedad. Hablábamos mucho de ese tema, cuando solíamos andar por los viñedos.”

Otras personas que reflejan lo que fue Hernán son Rodolfo Martos y Ángel Debiazi, que compartieron el trabajo en el Laboratorio de Viticultura de la EEA Mendoza, por más de 20 años.

Rodolfo hace memoria: “A Hernán lo conocí hace unos 35 años. Él trabajaba en Cambio Rural, contratado junto a Jorge Nazrala. Se produjo una vacante y entró a cargo del área de Viticultura.

Hemos realizado miles de ensayos en diferentes lugares de la provincia. Lo que más rescato es que pateaba cascotes con nosotros, se ponía a trabajar a la par nuestra. Personalmente fue una excelente persona, profesionalmente ni hablar.

Leía muchísimo. Con el equipo de trabajo le regalamos en varias oportunidades libros, porque era un manual abierto; de todo sabía y te lo explicaba con mucha sabiduría. Sin lugar a dudas era una persona especial, que estaba en los detalles de su entorno. Dejó de ser nuestro jefe, para convertirse en nuestro amigo”.

Por su parte, Ángel Debiazi, cuenta lo siguiente: A Hernán lo conocí hace más de 25 años y con el pasar del tiempo nos fuimos convirtiendo en amigos. Era una persona que cuando llegaba al laboratorio en las mañanas pasaba por todas las oficinas, siempre con su toque característico de alegría (silbaba, y lo hacía muy mal), se sentaba a tomar unos mates con todos nosotros (nunca los cebaba), y después cada uno empezaba su labor diaria. Nunca estuvo encima de nadie, él nos decía si teníamos que hacer esto o aquello y lo hacía a la par nuestra. Los viernes después del almuerzo nos reuníamos a ver qué cosas había que corregir, siempre nos escuchó y compartió nuestras ideas y sugerencias.

Me acuerdo una vez que antes de entrar a trabajar, camino a tomar el colectivo, me caí, me golpeé muy mal, y me llevó al hospital a que me hicieran placas. Él empujaba la silla de ruedas, dejó todo y se fue conmigo.

Cuando me operaron del corazón, estuvo todo el día en el hospital con mi mujer y mis hijos, me hablaba todas las semanas, y cuando me reintegré al trabajo me cuidaba el doble, no me dejaba hacer nada.

Grupo de trabajo de Viticultura en la EEA Mendoza INTAMe acuerdo cuando asumió de Director de la Experimental, que me llamaba a mí (un simple auxiliar) para pedirme consejos de cómo debía manejarse con el personal. Y muy preocupado me contaba que le tocó una etapa muy difícil donde la Institución estaba desfinanciada. Sin lugar a dudas, esas pequeñas grandes cosas son las que lo hicieron distinto.”

Rigoberto Saravia y Ramiro Martínez, de la colectividad boliviana de Mendoza, en Rodeo del Medio, Guaymallén, lo guardan en el recuerdo después de haberlo conocido en un proyecto de trabajo.

Sin lugar a dudas es una pérdida humana muy grande para toda la sociedad, pero principalmente para toda la comunidad del INTA.

El Doctor Vila siempre se mostró muy agradecido y muy alegre de trabajar con nosotros. Fue por intermedio de él, y un gran equipo de trabajo, que pudimos acceder a un proyecto por medio del cual pudimos equipar nuestra radio, ubicada en una de las zonas rurales hortícolas más importantes de nuestra provincia. Participó en varios festejos, en la inauguración de la radio y en diferentes capacitaciones que hacíamos en nuestra sede.”

La Decana de la Facultad de Ciencias Agrarias, UNCuyo, la Dra. María Flavia Filippini, rememora que conoció a Hernán “en los pasillos de la Facultad, cuando éramos estudiantes. No éramos compañeros pero siempre me llamó la atención su saludo amistoso y esa mezcla de intelectualidad, bondad y el esbozo casi permanente de una sonrisa franca. El tiempo quiso que nos encontráramos por allá, en el 2005, en la Revista de la Facultad, él como evaluador y luego como editor asociado; y también compartiendo proyectos y equipos de trabajo que fuimos consolidando, el INTA y la FCA.

Qué placer enorme y qué privilegio fueron estos 15 años de reuniones en nuestros espacios de trabajo o en el campo para hablar, no solo sobre el estrés salino e hídrico de nuestras amadas vides, sino también sobre la vida, la existencia del ser humano y la mirada profunda sobre cómo ocuparnos de nuestros jóvenes y del futuro de las instituciones que tanto queremos. Hombre profundo, franco, inspirador, con fuertes convicciones y sentido de la ética. Exigente con él y con nosotros a la hora de trabajar… tan generoso y humilde a la hora de comprender al otro y enseñar todo, absolutamente todo… ¡Querido amigo, llevo en mi corazón tu sonrisa franca y la expresión sincera y afable de tu mirada de cuando nos encontrábamos en nuestras largas y profundas conversaciones!”

Por su parte, la Ing. Agr. Laura Alturria, del Consejo Local Asesor de la EEA Mendoza, se refiere acerca de su relación personal y laboral con Hernán Vila.

“Conocí primero a Hernán en la AER Luján de Cuyo INTA, en los inicios de Cambio Rural. En su rol de agente de proyecto, coordinaba a los colegas que siempre teníamos algo que preguntar. Así comencé a apreciar a Hernán; se hacía el tiempo para escuchar, para entender un problema y para brindar no solo un consejo técnico sino el comentario que te animaba a hacer un mejor trabajo. Esta forma de trabajar me mostró sus cualidades de gran persona.

La vitivinicultura revelaba la pasión con que encaraba una tarea, el entusiasmo por poner la información al alcance de todos. Su equipo medía brotes, diámetro de troncos y contaba bayas en un clima distendido y alegre mientras comenzaba a tomar forma el trabajo que definiría el modo de elaborar indicadores cualitativos de la uva.

Era curioso, inquieto, incansable, cualidades que lo llevaban a entablar conversaciones más que interesantes en las que yo siempre aprendía algo.

A través del trabajo en el Consejo Asesor de la EEA Mendoza, retomamos charlas, en ellas aparecía el amor por su familia, sus gustos, sus motivaciones, y yo le contaba las mías. Recién allí comenzábamos el "trabajo", ya contagiados de su optimismo.

La vida me ha puesto frente a momentos muy duros, como este, pero también me regaló la inmensa alegría de coincidir con un gran ser humano y compartir vivencias con él.

¡Hasta siempre Hernán!

Sin lugar a dudas hay personas que dejan huellas en la vida y marcan el camino a seguir. Hernán dejó su marca, su sello, su impronta, su franqueza y fue un ejemplo, no solo en lo profesional sino en lo humano.

“Las personas olvidarán lo que expresaste, lo que inventaste, pero jamás olvidará lo que les ayudaste a apreciar”

Maya Angelou


Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • Mendoza
    • Luján de Cuyo
Personas mencionadas: Federico Sebastian DE BIAZI, Claudia Cecilia LUCERO, Gustavo Alberto ALIQUO, Marina Laura DI FILIPPO, Dante Fabio GAMBOA, Ines Pilar HUGALDE Jorge NAZRALA, María Flavia FILIPPINI, Laura ALTURRIA, Rigoberto SARAVIA, Ramiro MARTÍNEZ, Rodolfo MARTOS, Ángel DE BIAZI
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