04 de Febrero de 2014
Noticia

Herramientas de diagnóstico de clusters y aportes para su reorganización – Primera Parte

Mucho se ha teorizado en torno al concepto de clúster y sus virtudes. En esta edición del boletín -así como también en la próxima- se darán algunas claves prácticas para realizar un diagnóstico de estos espacios, haciendo especial foco en aquellos factores necesarios para potenciar sus acciones.

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Un cluster –en tanto espacio económico- debe estar asociado no sólo a una especialización productiva sino también a una proximidad geográfica; es decir, a cierto territorio. En pocas palabras, un cluster se asocia a un producto y a un territorio específico. Así, podemos definirlo de forma muy sintética como una concentración sectorial y geográfica de empresas -en su mayoría pequeñas y medianas (PyMES)-, instituciones, proveedores de servicios y distintos organismos públicos y privados reguladores, dedicados y vinculados entre sí a la producción de algún producto homogéneo o productos interrelacionados y que enfrentan juntos oportunidades y amenazas comunes.

Si bien tanto la proximidad geográfica cuanto la sectorial parecen ser centrales, existen otros elementos que son de gran importancia. En especial para que haya un proceso virtuoso es preciso que exista una cercana colaboración entre las empresas basada en la especialización flexible. A su vez, elementos tales como redes de trabajo y presencia de confianza basada en la integración social y la existencia de cooperación y competencia conviviendo en un mismo espacio son centrales en estos procesos. También la presencia del estado como órgano de apoyo, tanto desde la coordinación de los territorios como del financiamiento. El objetivo de este volumen y la próxima edición del Boletín de Desarrollo Agroindustrial, es dar algunas claves y pasos para realizar un diagnóstico completo de este tipo de espacio productivo.

Para poder comenzar un diagnóstico es necesario realizar una descripción de su perfil. En consecuencia, el primer paso lógico en el diagnóstico, antes de un extenso trabajo de campo con las empresas e instituciones, es que el equipo examine los principales productos o resultados producidos por el grupo y de ahí identifique el segmento de negocio, basado en la gama de productos con los cuales el clúster y sus empresas compiten. Este análisis nos brinda un punto de partida sólido sobre el cual idear un plan de acción y describe el ambiente competitivo en el cual el clúster debe operar.

En segundo lugar, es preciso realizar un análisis de los actores territoriales y sus vínculos. Queda determinado que los actores que articulan en un cluster no son sólo las empresas, aunque estas son el núcleo duro de estos sistemas. Existen otros actores igual de relevantes que acompañan estos procesos. Para realizar un diagnóstico nutrido deben ser incluidos en el análisis. Debemos en esta etapa lograr armar un mapa de vínculos entre los actores, considerando sus relaciones y proximidades. Esto da como resultado un “mapa del cluster” en el cual se explicita la organización industrial inter-firma, sus principales estrategias, la proximidad entre actores; en síntesis, fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas. Es esta la tercera etapa del diagnóstico de la cual, entre otras, se dará cuenta en el próximo boletín.

Acceda libre y gratuitamente al trabajo completo y a los números anteriores del Boletín

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
Personas mencionadas: Luciana Andrea MOLTONI