12 de Febrero de 2019
Noticia

Historias para ser contadas… Aprendizaje y contención de la mano de huertas escolares

En seis centros educativos de la localidad de Concordia y zonas aledañas, juntos a los docentes y alumnos se trabaja en el desarrollo de huertas escolares y talleres, mejoramiento de la infraestructura y la adquisición de herramientas, acciones financiadas por el ProHuerta y acompañadas por el INTA Concordia.

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En estas instituciones son múltiples las problemáticas que atraviesan a los niños, niñas y adolescentes de la zona. El trabajo a través la huerta implica el desarrollo de actividades lúdico-recreativas y educativas que posibilitan el acercamiento de los niños y los jóvenes con la tarea, el contacto directo con la tierra y la producción de alimentos con sus propias manos. Es una herramienta válida para brindar contención y atención.

Victoria Piga, coordinadora del Centro Educativo Integral y Terapéutico N°6 “LOS CHARRÚAS”, cuenta su experiencia de trabajo en el desarrollo de huertas escolares, primero a cielo abierto y hace unos meses bajo cubierta. Este cambio se dio a partir de la construcción de un invernáculo, con el apoyo y acompañamiento del INTA y el ProHuerta. “La huerta bajo cubierta todavía no está en funcionamiento, pero lo bueno es que el invernáculo va a tener accesibilidad, lo que posibilita que los chicos que tienen alguna limitación y estén en sillas de ruedas van a poder trabajar y eso va a ser muy beneficioso. Los chicos trabajan con las consignas que les vamos dando y es muy productivo porque muchas veces cuando cosechamos se llevan los productos de la huerta para su hogar. Además utilizamos algunos productos para la comida que se hace acá en el centro”- explica Victoria.

El municipio de la localidad de Los Charrúas integra el equipo de trabajo que colabora con el centro. A través de un curso de albañilería que el organismo realizó, los alumnos implementaron como práctica la adaptación del invernáculo de la escuela.

Más allá de las circunstancias y objetivos puntuales que cada uno de estos establecimientos tienen, el eje común del trabajo se relaciona con el desarrollo de las huertas como un espacio de aprendizaje, motivación, contención y prevención. Permite además complementar y ampliar los conocimientos que los alumnos adquieren en el aula. Por otro lado, se les brinda herramientas para la autoproducción de alimentos sanos, frescos e inocuos con un manejo agroecológico de las huertas, en forma amigable con el ambiente.

En cada establecimiento se pretende atender las necesidades puntuales para lograr el pleno funcionamiento de las huertas, fundamentalmente lo referido a infraestructura-invernáculos, sombráculos-, la adquisición de herramientas, cerramiento perimetral, contenedores y tierra abonada. Es por ello que es fundamental el apoyo del programa Prohuerta y de INTA.

“En general, vemos una demanda importante de directivos y docentes para el desarrollo de huertas escolares, quienes se involucran activamente en las distintas actividades que realizamos. También vemos muy motivados a los alumnos y sus familias, quienes son los responsables directos de la instalación y mantenimiento de estas huertas. Trabajamos con más de 30 chicos y sus familias” –comenta Milagros Castañeda, referente del proyecto en el INTA Concordia.

Estas acciones se enmarcan dentro del proyecto especial financiado por el programa Prohuerta, el cual tiene como objetivo el mejoramiento de infraestructura productiva en instituciones educativas del departamento Concordia.

“Los fondos para poder implementar estas acciones y mejoras provienen del programa Prohuerta, al igual que las semillas que se entregan. Desde el INTA los acompañamos y asistimos en todo el proceso. Uno de los objetivos es que puedan comercializar los excedentes en la zona o que puedan ser consumidos en los comedores de estos establecimientos”- continúa Milagros.

Mediante la estrategia de esta actividad se apunta a trabajar en proyectos educativos que colaboren a la formación laboral integral y que nutra de herramientas a estos jóvenes para que en un futuro puedan desarrollar proyectos productivos autosustentables. Además, se busca que este tipo de actividades facilite la inserción en el mercado laboral de los alumnos con discapacidad, mediante micro emprendimientos que colaboren a su independencia.

La realización de estas tareas contribuye a su formación en la producción de alimentos de manera artesanal procurando también que se aprovechen al máximo sus capacidades y potencialidades y de esta forma, contribuir a su realización personal.

La huerta se constituye en estos espacios no solo en una herramienta de educación y motivación sino también en un puente que acerca a niños y jóvenes, padres y docentes a una actividad que posibilita la interacción, el encuentro, el trabajo, la formación en valores sociales y comunitarios, la soberanía alimentaria y el cuidado de nuestro ambiente.

 

 

Para más información:

Milagros Castañeda- castaneda.milagros@inta.gob.ar

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • Entre Ríos
    • Concordia