30 de Septiembre de 2016
Noticia

Hugh Hammond Bennett, el padre de la Conservación del Suelo

La Gran Depresión - En la década de 1930 los Estados Unidos estaban tratando de recuperarse de la Gran Depresión, donde la mayoría de los ciudadanos luchaban para obtener alimento para la mesa. La persona promedio estaba demasiado preocupada por sus necesidades básicas como para preocuparse por la situación de los agricultores en las Grandes Planicies (Great Plains). Allí la sequía y las tormentas de polvo estaban destruyendo los medios de vida de muchas familias que se habían mudado al oeste para cultivar tierras que les había proporcionado el gobierno.

Hugh Hammond Bennett, padre de la conservación del suelo
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Algunos se daban cuenta, sin embargo, que el bienestar de todos los ciudadanos de los EE.UU. estaba estrechamente ligado al de aquellos de los Estados del Medio Oeste, donde se cultivaban tantos granos del país. Una de las personas que entendió esto fue Hugh Hammond Bennett, que con el tiempo llegó a ser conocido como el "padre de la conservación del suelo" en los Estados Unidos. A principio de 1900, había una creencia común de que el suelo era un recurso que no podía ser perdido o agotado. El se propuso probar lo equivocada que estaba esta idea. Su misión con el Departamento de Agricultura fue orientar sobre los problemas de agotamiento de las tierras.

Nacido el 15 de abril de 1881 en la zona rural de Carolina del Norte, en 1933 Bennet fue nombrado Director del reciente Servicio de Erosión de Suelo, una agencia formada para combatir la erosión causada por las tormentas de polvo. Esto debía hacerse a través de la reforma de los métodos de cultivo de esa época…“Los estadounidenses han sido los mayores destructores de la tierra de cualquier raza o pueblo, bárbaro o civilizado”, anunció, pidiendo “un tremendo despertar nacional a la necesidad de actuar hacia la mejora de nuestras prácticas agrícolas”.

Grandes tormentas de polvo- En los 30’ enormes tormentas de polvo cruzaban a través de las Grandes Planicies, llevando miles de millas de suelo del Medio Oeste a la costa este. La erosión del suelo era ahora un tema de preocupación nacional. El escenario se encontraba sin tormentas de polvo cuando el gobierno proporcionó la tierra libre a colonos que se trasladaron al oeste y accedieron a cultivar sus 65 ha (130 ha en algunos casos). En el momento en que comenzó este programa, la zona estaba experimentando un período de cuatro años de precipitaciones excepcionalmente intensas.

La sequía severa provocó que el suelo se convierta en polvo. Los vientos predominantes volaron este polvo, formando grandes nubes que ennegrecían el cielo. Estas nubes de polvo asfixiantes viajaron por todo el país, llegando hasta la costa este y golpearon a ciudades como Nueva York y Washington DC. En las Grandes Planicies, a menudo reducían la visibilidad a 1 m o menos. El 9 de Mayo de 1934, una fuerte tormenta de polvo que duró 2 días, removió cantidades masivas de la capa superficial del suelo de las Grandes Llanuras. Las nubes de polvo resultantes depositaron una cantidad estimada de 5.5 millones de kg de polvo en el lejano Chicago, IL.

El Problema- Los altos rendimientos del trigo en el área, junto con la promesa de prosperidad general, alentaron a otros colonos a moverse hacia el oeste a cultivar. En retrospectiva, es fácil ver las trágicas consecuencias: la destrucción de vastas superficies donde creían pastizales naturales que protegían al suelo de la erosión eólica, y un retorno a condiciones semi- desérticas luego del corto período de precipitaciones por encima del promedio. El suelo fértil de las áreas planas había sido cubierto con pastos que tenían la habilidad de existir en áreas que recibían menos de 80 mm de precipitaciones anuales.

Contribuyendo al problema, había insuficiente comprensión de la ecología de las planicies. Aradas profundas extensivas de la capa superficial virgen del suelo desplazaron los pastos nativos, de raíces profundas que usualmente atrapaban el suelo y la humedad durante los períodos secos, con altas velocidades de viento aún en áreas con tan poco como 40 mm de precipitaciones anuales. La rápida mecanización de los equipos agrícolas hizo posible que los agricultores araran la mayoría de los pastizales.

“Dust Bowl”- El periodista del Associated Press, Robert E. Geiger, fue testigo de uno de estos eventos el 14 de abril de 1935. Cuando revisó el artículo, el editor acuñó la frase “Dust Bowl”, cuya traducción sería “cuenco de polvo”. Originalmente el término se refería al área geográfica afectada; hoy en día es utilizada usualmente para referirse al evento en sí mismo. La sequía y la erosión del Dust Bowl afectaron 40.000.000 ha en porciones de los estados de Texas y Oklahoma y áreas menores de Nueva México, Colorado y Kansas. Decenas de miles de familias fueron forzadas a abandonar sus granjas. Muchas emigraron a California pero encontraron condiciones que no fueron mucho mejores que aquellas que habían dejado. La Gran Depresión había dejado su marca en el país entero. La novela de John Steinbeck “Las uvas de la ira”, se basó en la situación difícil de esas familias.

INTA Sáenz Peña- tormenta de polvo Texas 1930Tormenta de polvo en Washington- En mayo de 1934, Bennett fue citado a declarar ante el comité del Congreso sobre el problema creciente. El obtuvo el apoyo del Congreso debido a lo que en parte llamó una tormenta de polvo providencialmente cronometrada, que provino desde las llanuras que rodean Washington mientras estaba testificando. El seguimiento de la tormenta fue informado por la prensa, por lo tanto no se conoce muy bien cuánto Bennet podría haber influenciado con el tiempo de su charla. Pero el evento hizo que el Congreso no dudara en actuar. Nunca se había visto una tormenta de polvo así antes en Washington.

Cuentan de que él no quería darse prisa alguna para su charla. Los comentarios de los periódicos e informes del tiempo indicaban que el remolino de polvo llegaría en cualquier momento. La charla comenzó y continuó. Uno de los senadores presentes remarcó: “ Se está poniendo oscuro. Quizás una tormenta esté cerca”. Y entonces la tormenta de polvo por la cual Hugh Bennet había estado esperando se depositó, espesa y oscura.

El Servicio de Conservación de Suelos- El 27 de abril de 1935, el Congreso de Estados Unidos aprobó sin un solo voto en contra, la Ley de Conservación de Suelos. Esta aprobación establecía al Servicio de Conservación de Suelos (actualmente el Servicio de Conservación de Recursos naturales) como un departamento del USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos). No es de extrañar que Hugh Hammond Bennett haya sido nombrado el primer director.INTA Sáenz Peña crisis años 30 en Texas

Bennett fue la fuerza conductora detrás de la ciencia de la conservación del suelo. El fue responsable de un alto grado de implementación de las prácticas de conservación y la apertura y desarrollo de consejos locales de conservación de suelo y agua. El también fue miembro fundador de la Sociedad de Conservación de Suelo y Agua.

Muchos grupos dieron paliativos al problema del Dust Bowl. El Servicio de Conservación de Suelos produjo mapas detallados, algunos utilizando fotos aéreas. El Servicio Forestal plantó árboles en tierras privadas para crear cortinas rompevientos. Se alentó a los propietarios de las granjas de zonas más secas de las planicies a volver a establecerse en otras tierras. Las zonas altamente erodibles fueron excluidas de la producción agrícola. Como un testimonio de la efectividad de estas medidas, durante el período de sequía que ocurrió en los 50’, existió nula, o poca erosión.

Actualidad- Si nuevos problemas arribaran al Medio Oeste, especialmente a las Grandes Planicies del Sur, donde se produce trigo de invierno, estamos en mucha mejor posición para lidiar con ellos ahora, que en los 30’. Los investigadores saben ahora y en el futuro que no tendrán que trabajar sin una base sólida; futuros progresos cabalgarán sobre las espaldas de grandes visionarios como Hugh Hammond Bennett.

 

*Traducción: Julieta M. Rojas

Para más información:

Texto original

Hugh Hammond Bennett, the Father of Soil Conservation

Gerald McKibben

 

The Great Depression - In the 1930’s the United States was trying to recover from the Great Depression, when most citizens struggled to obtain food for the table.  The average person was too worried about basic necessities to be concerned about the plight of farmers in the Great Plains. There the drought and dust storms were destroying the livelihoods of many families who had moved west to homestead on government provided land.

Some realized, however, that the well-being of every citizen of the U.S. was closely tied to that of the Midwestern States, where so much of the country’s grain was grown. One person who did understand this was Hugh Hammond Bennett, who eventually came to be known as the “father of soil conservation” in the United States. In the early 1900’s there was a common belief that soil was one resource that could not be lost or used up.  He determined to prove how wrong this idea was. His mission with the U.S. Department of Agriculture was to address the problems of land depletion.

Born on April 15, 1881 in rural North Carolina, in 1933 Bennett was named Director of the newly formed Soil Erosion Service, an agency formed to combat erosion caused by dust storms. This was to be done through reforming current farming methods. “...Americans have been the greatest destroyers of land of any race or people, barbaric or civilized,” he announced, calling for “a tremendous national awakening to the need for action in bettering our agricultural practices.”

Huge Dust Storms - In the 1930’s huge dust storms swept across the Great Plains, carrying Midwestern soil thousands of miles to the east coast. Soil erosion was now of national concern. The stage had been set for the dust storms when the government provided free land for homesteaders who moved west and agreed to farm their 65 ha allotment (130 ha in some places). At the time this program began, the area was experiencing a four-year period of unusually high rainfall.

Severe drought caused the soil to turn to dust. Prevailing winds blew away this dust, forming huge clouds that blackened the sky. These choking clouds of dust traveled across the country, reaching as far as the East Coast and striking such cities as New York and Washington, D.C. On the Plains they often reduced visibility to 1 meter or less. On May 9, 1934, a strong dust storm lasting two days removed massive amounts of Great Plains topsoil. The resulting dust clouds deposited an estimated 5.5 million kg of dust in far-away Chicago, IL.

The Problem - High yields of wheat in the area, along with the promise of general prosperity, encouraged other homesteaders to move west to farm. In hindsight, it is easy to see the tragic consequences: The destruction of vast growths of the native grasses that protected the soil from wind erosion, and a return to the normal semi-desert conditions after the short period of above-average rainfall. The fertile soil of the plans area was covered in grasses, which had the ability to exist in areas receiving less than 8 cm of rain annually.

Contributing to the problem was an insufficient understanding of the ecology of the Plains. Extensive deep plowing of virgin topsoil had displaced the native, deep-rooted grasses that normally trapped soil and moisture during dry periods with high winds even in areas with as little as 4 cm of rain annually. Rapid mechanization of farm equipment made it possible for the farmers to plow up more of the grasslands.

 “Dust Bowl” - Associated Press reporter Robert E. Geiger witnessed one such event on April 14, 1935. When reviewing this article an editor coined the phrase “Dust Bowl”. While originally the term referred to the geographic area affected, today it is usually used to refer to the event itself. The drought and erosion of the Dust Bowl affected 40,000,000 ha in portions of the States of Texas and Oklahoma and smaller areas of New Mexico, Colorado, and Kansas. Tens of thousands of families were forced to abandon their farms. Many migrated to California but found conditions there not much better than those they had left. The Great Depression had left its mark on the entire Country. The John Steinbeck novel The Grapes of Wrath was based on the plight of those families.

Dust Storm in Washington - In May 1934 Hugh Bennett was asked to testify before a congressional committee about the growing problem. He gained the support of Congress due at least partly to what some called a providentially timed dust storm from the Plains that hit Washington while he was testifying. Storm tracking was reported in the press, so it’s not known how much Bennett himself could have manipulated the timing of his talk. But the event no doubt influenced Congress to act. They had never before seen a dust storm in Washington. 

It was reported that he did not want to hurry his talk. Newspaper items and weather reports indicated that the swirling dust should arrive at any time. His talk went on and one. Presently one of the senators remarked that “It is getting dark. Perhaps a rainstorm is brewing”. And then the dust storm for which High Bennett had been waiting rolled in, thick and dark. 

The Soil Conservation Service - On April 27, 1935, the U.S. Congress passed, without a single dissenting vote, the Soil Conservation Act. The act established the Soil Conservation Service (Now the Natural Resources Conservation Service) as a department within the USDA (U.S. Department of Agriculture). Not surprisingly, Hugh Hammond Bennett was named the first chief.

Bennett was a driving force behind the development of the science of soil conservation. He was responsible to a large degree in the implementation of conservation practices and the forming and development of local soil and water conservation districts. He was also a founding member of the Soil and Water Conservation Society.

Many groups provided remedies to the dust bowl problem. The Soil Conservation Service produced detailed soil maps, some utilizing aerial photos. The U.S. Forestry Service planted trees on private lads to create wind breaks. Farm owners living in dryer parts of the Plains were encouraged to resettle on other lands. Highly erodible land was taken out of crop production. As a testament to the effectiveness of these measures, during the drought period during the 1950’s, little or no wind erosion occurred.

Today – Some believe that new problems could occur in the immediate future if current warming trends continue. This is expected especially in the Southern Great Plains where winter wheat is produced.  For example, increased precipitation and soil acidity resulting from trends toward warmer temperatures could pose increased risks of soil erosion from vulnerable landscapes. But researchers both now and in the future will not have to work without a solid foundation; further progress will ride on the backs of great visionaries like Hugh Hammond Bennett.

 

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • Chaco
    • Presidencia Roque Sáenz Peña
Personas mencionadas: Julieta Mariana ROJAS
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