21 de Agosto de 2020
Noticia

Impacto de las tecnologías de acceso al agua en la erradicación del trabajo infantil

El INTA junto a la OIT lleva adelante un estudio que aborda la problemática del trabajo infantil en la ruralidad y el acceso al agua. El proyecto busca evaluar la contribución de los proyectos especiales de acceso al agua del Pro Huerta (INTA-MDS), ejecutados por el INTA en los últimos cuatro años en la disminución del trabajo infantil de las familias de la Agricultura familiar, campesina e indígena de todo el país.

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Comenzó la capacitación sobre Metodologías para el estudio del impacto de las tecnologías de acceso al agua en la erradicación del trabajo infantil en el campus virtual del Procadis - INTA. Los encuentros se dictan en el marco de un estudio financiado por el Proyecto Off-Side de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y gestionado a partir de Fundación ArgenINTA, que evaluará las nuevas tecnologías de acceso al agua implementadas por el INTA en territorios rurales y sus implicancias en la reducción del trabajo infantil en la agricultura familiar, campesina e indígena.

“Decidimos responder a la convocatoria de la OIT para poder disponer de un análisis detallado sobre cómo las tecnologías que logramos desarrollar institucionalmente en más de 550 proyectos especiales de agua -16 000 familias satisficieron este derecho fundamental a partir del trabajo del INTA-  en los distintos territorios del país tienen relación directa con la disminución del trabajo infantil”, explicó Diego Ramilo, director del CIPAF al inicio del primer encuentro.

“Sabemos que nuestro trabajo en clave de satisfacción de derechos ha disminuido el esfuerzo de la familia rural -sobre todo de mujeres y de niños o niñas-  en el acarreo del agua para actividades productivas y reproductivas. Ahora este estudio sobre 75 casos en todo el territorio argentino podrá dar cuenta con precisión acerca del impacto de esas tecnologías”, agregó Ramilo.

Gisela Jauré, coordinadora del estudio, destacó que el principal objetivo de esta iniciativa es aportar al diseño de políticas públicas que colaboren en la erradicación de esta problemática, uno de los objetivos de la agenda 2030 del desarrollo sostenible. Asimismo, hizo hincapié en el protagonismo del equipo federal del INTA que lo llevará a cabo desde los quince centros regionales del país. “El éxito del estudio depende de ustedes -de los técnicos que fueron designados y que están participando- y también de poder transmitir desde esta capacitación las herramientas y los instrumentos de recolección de datos e información que diseñamos”.

La capacitación, realizada a través de la plataforma educativa Procadis, tiene entre sus participantes a 150 técnicos de todos los centros regionales del país que harán posible el estudio. Los encuentros virtuales se proponen introducir al equipo de trabajo al proyecto, enmarcarlo, y posibilitar la apropiación de los aspectos centrales de la temática. También ofrecerá las herramientas metodológicas para transitar el proceso de relevamiento.

Fernando Riccitelli, Director General de Sistemas de Información, Comunicación y Procesos (Procadis) del INTA también participó del encuentro, dio la bienvenida a los participantes y  resaltó la importancia de la plataforma educativa del INTA en el actual contexto. “Estamos convencidos que la educación mediada por la tecnología es estratégica. A raíz de la crisis sanitaria que estamos viviendo, Procadis es clave para el INTA. Nuestras capacidades e infraestructura han cobrado actualmente mucha relevancia, pero lo cierto es que tenemos varios años de trabajo y eso hace que podamos abordar este momento con mucha experiencia.”

Más allá de las discusiones metodológicas, técnicos, extensionistas y especialistas de la OIT intercambiaron ideas y debatieron durante las primeras jornadas de capacitación con la intención de crear consenso sobre un tema tan complejo como la erradicación del trabajo infantil en el sector agropecuario, que involucra cuestiones conceptuales, éticas, culturales e ideológicas.

En la primera jornada, María Eugenia Figueroa, coordinadora nacional del Proyecto Off Side “Marcando la cancha” de la OIT habló sobre la importancia del convenio institucional alcanzado con el INTA. “Comprometerse con la agenda de trabajo decente en la agricultura familiar es un requisito fundamental para reducir la pobreza, promover la seguridad alimentaria y nutricional y estimular el crecimiento económico en zonas rurales y periurbanas”.

Alejandro Benítez, coordinador del Proyecto Nacional de Acceso al Agua para Usos Múltiples destacó la importancia de este recurso para las familias rurales y el compromiso histórico del INTA en mejorar su acceso. “El agua es un primer derecho, es agua para el bienestar”, dijo. “Este proyecto realizado en conjunto con la OIT va a permitir hacer un relevamiento y una evaluación del impacto de las obras hídricas que venimos realizando hace más de quince años”.

Impacto rural

Los datos de la OIT muestran que tres cuartas partes del trabajo infantil sucede en el sector agropecuario o en actividades primordialmente rurales. A escala global hay 152 millones de niños y niñas que trabajan, de los cuales 108 millones están en el campo.

El actual contexto de pandemia complejiza aún más la situación: el trabajo infantil podría aumentar entre 1 y 3 puntos porcentuales en la región.  Esto implicaría que al menos entre 109.000 y 326.000 niños, niñas y adolescentes podrían ingresar al mercado de trabajo sumándose a los 10,5 millones de América Latina.

En nuestro país, la Encuesta Nacional de Actividades de Niñas, Niños y Adolescentes EANNA 2017 identificó que 763.544 niños de 5 a 15 años trabajan. La incidencia es mayor en las zonas rurales: dos de cada diez realizan alguna actividad productiva, el doble en comparación con las zonas urbanas.

En el debate, varios técnicos señalaron la dificultad de identificar al trabajo infantil cuando muchas veces está naturalizado, o está escondido en alguna forma de juego o incluso está ligado al valor cultural que implica aprender un oficio en el mundo rural.

Gustavo Ponce, especialista en trabajo infantil y trabajo forzoso de la oficina de la OIT para la Argentina y Matías Crespo Pazos, Oficial agrícola del Proyecto Offside Marcando la cancha, dieron algunas pautas para la definición del trabajo infantil, su vinculación con el mundo rural y la situación especial que general el actual contexto de la pandemia. Asimismo, se abordó cómo los proyectos de acceso al agua pueden contribuir a erradicarlo.

Hay cierta tolerancia social al trabajo infantil rural porque muchas veces se considera que la actividad que realiza el niño o niña quizás los instruye y no es tan perjudicial. Pero está claro que el trabajo infantil en cualquiera de sus variables no es beneficioso para las niñas y los niños y está prohibido por Ley”, enfatizó Ponce. Y agregó: “La convención de los derechos del niño nos dice dónde deben estar los niños: en el juego, en un espacio de cuidado, con acceso a la educación y a la salud, con contención familiar. Y los convenios de la OIT nos están diciendo donde NO deben estar: en el ámbito adulto de trabajo.”

En este sentido, Crespo Pazos señaló que la gran mayoría de las niñas y los niños que trabajan en el sector agropecuario lo hacen en trabajos no remunerados y en la propia vivienda familiar, lo cual complejiza el abordaje. “Los niños realizan casi las mismas actividades que los adultos”, señaló. “Y no sólo cultivan, cosechan u ordeñan, sino que también prenden hornos, buscan y cortan leña y -en el caso que nos interesa- acarrean agua en largos trayectos y horas. Hay riesgos y peligrosidad para la salud en muchas de estas tareas”.

Asimismo, Crespo Pazos resaltó que es muy importante tener en cuenta la cantidad de carga horaria que se dedica a estas actividades y la responsabilidad involucrada en la tarea para poder detectar el trabajo infantil.  En Argentina cerca de 95% de los niños que trabajan tienen valores mucho más altos de repitencia y de inasistencia escolar que el promedio total de los niños.

“Creemos que es muy importante fortalecer el vínculo entre las tecnologías y una agricultura sostenible, donde las tecnologías puedan reducir el trabajo infantil, mejorar las condiciones de vida de los medios y los hogares rurales”, concluyó Crespo Pazos. “Hablo de una tecnología que permita una mayor productividad y que impacte directamente, como en el caso del acarreo del agua, en disminuir el trabajo predominante entre niñas y mujeres adolescentes”.

Abordaje integral

El proyecto financiado por la OIT sobre el “Impacto de las tecnologías de acceso al agua en la erradicación del trabajo infantil” que tiene a su cargo el CIPAF del INTA es un estudio exploratorio que por medio de una triangulación de metodologías cuantitativas y cualitativas, buscará abordar la problemática del trabajo infantil desde una perspectiva integral e interdisciplinaria.

En un primer momento, se tratará de identificar, por un lado el tiempo dedicado por cada miembro de las familias de agricultores en las distintas tareas productivas y reproductivas y, por el otro, aspectos relativos al funcionamiento de la tecnología relativa al acceso al agua implementada tales como: calidad y cantidad de agua producida, apropiación y tareas de mantenimiento y gestión de las tecnologías por parte de las familias.

En un segundo momento, se buscará comprender con mayor profundidad el proceso de organización del trabajo familiar y el impacto de las tecnologías en las actividades de niños, niñas y adolescentes. Este tipo de estrategias no busca realizar una generalización estadística, sino comprender las particularidades y significados de los procesos, en sus contextos.

Asimismo, se plantea como propósito iniciar el proceso de constitución de una comunidad de práctica institucional en torno a la problemática de trabajo infantil en la ruralidad.

Para más información:

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
Personas mencionadas: