18 de Agosto de 2015
Noticia

Junto a los productores en la feria de la integración

Los productores de 58 organizaciones y experiencias que acompaña INTA en la región del NOA participaron de la feria que se realizó del 15 al 18 de julio en el marco de la Inauguración del monumento a Juana Azurduy en la Ciudad de Buenos Aires. La fiesta Popular de la Integración celebró justamente la integración social y la emancipación de los pueblos sudamericanos

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Entre los días 15 al 18 de julio, 58 experiencias de productores, que trabajan junto con el INTA, comercializaron verdura fresca, artesanías, aceite de oliva, tejidos, vino, dulces, miel, salames de llama, pasas de uva, quínoa, mermelada de aloe, entre otros productos.

La representación federal que logró INTA a través de los grupos presentes en esta feria, fue sólo una muestra del trabajo institucional que se lleva adelante en todo el país, utilizando distintas herramientas y estrategias para mejorar los procesos productivos, fortalecer las organizaciones y transformar la calidad de vida de los productores. Andrea Gatti integrante de la Ruta del Tejido, de Tafí del Valle, Tucumán, explicó: “trabajamos con INTA a partir del programa Cambio Rural II del MAGyP hace poco tiempo fortaleciendo una organización, La Ruta del Tejido, que lleva más de 10 años de historia de trabajo conjunto autogestionado. Pensamos en conjunto definiciones concretas de objetivos para crecer, para producir mejor y hacernos más visibles en el área textil”.

Con la participación en exposiciones a nivel nacional, el INTA busca visibilizar el sector de la agricultura familiar ante la sociedad, fortalecer el intercambio comercial de los pequeños productores,  mejorar la calidad del producto, la distribución y el acceso de una importante diversidad de productos al mercado porteño, entre otros objetivos. Al respecto Silvina Coronel del Grupo de Artesanos del Departamento de Río Hondo, de Santiago del Estero, manifestó “los productores están muy contentos de haber participado porque pueden dar a conocer una variedad de productos  de las economías regionales, que según comenta la gente de acá no son fáciles de conseguir y se los revaloriza. Aprendimos a compartir con las otras experiencias, no sólo productos sino también saberes”.

El contacto cara a cara, entre productores y consumidores, sumado al creciente interés por alimentos frescos, sanos e inocuos, estimularon la venta de productos agroecológicos y de valor agregado.  Las 58 experiencias participantes en esta oportunidad comercializaron productos por un monto total cercano a los $ 850.000.  Durante los 4 días de exposición se vendieron: 365 artesanías (hechas en lana, madera, cuero, metal, piedras y cerámica); 596 productos tejidos;67 kilos de lanas de oveja y llama; 50 paquetes de flores; granos: maíz andino  35 kilos, 243,5 kilos de quinua, maní 400 kilos, poroto pallar 60 kg; 1580 litros de vinos regionales; 40 litros de grapa; 65,5  litros de arrope y licores de fruta; 245 litros de aceite de oliva; 96 kilos de especias; 286,5 kilos de pulpa de nueces; 90 kilos de nueces con cáscara; 693 kilos de miel; 10 kilos de polen; 633 kilos de dulces; 83 kilos de conservas; 10 kilos de alimentos deshidratados, 312 kilos de aceitunas en conserva, 3045 kilos de verduras de estación (incluidas papas andinas); 250 kilos  de yerba; 544 kilos de frutas secas;7 kilos de quesos de cabra; 50 kilos de chacinados de llama; 58 kilos de confituras; 1000 kilos de panificados; 32 kg hierbas serranas y 50 jabones medicinales.

La comercialización en ferias locales, regionales o nacionales favorece la seguridad y soberanía alimentaria, la generación de trabajo y el empleo aportando de este modo al desarrollo local. Constituyen espacios que exceden el intercambio económico, y que se convierten en espacios de recreación de la vida cultural y social de un territorio. La comunicadora Natalia Purtic que participo acompañando varias experiencias de la provincia de Salta afirmó: “Los productores familiares de la Argentina profunda  parece que no existen para los habitantes de la ciudad y acá con todas estas ventas  la sociedad comprueba que sí existen: están puestos en valor y puestos en valor sus productos”.

Las ferias proponen un espacio privilegiado de socialización que constituye identidad y formación ciudadana. “El aprendizaje de esta feria fue el poder compartir con otras experiencias de otros lados y el poder crear lazos de solidaridad”, relató Natalia. La participación en ferias a nivel nacional plantea nuevos desafíos a los grupos o experiencias, ya que deben organizarse para tener stock, trabajar sobre packaging la presentación; mejorar su oferta, establecer precios, entre otras acciones comerciales. Durante esos días tienen la posibilidad de estar cara a cara con los consumidores de sus productos, compartir con grupos de otras regiones, evaluar estrategias comerciales conjuntas, encontrarse con otros productores con los cuales tienen problemáticas similares y buscar soluciones conjuntas  para superarlas. Durante los 4 días de feria recibieron apoyo del  equipo ProFeder dependiente de la CNTyE  y de la Unidad integrada de Apoyo a las Iniciativas Rurales (UNIR) quien les brindó asesoramiento comercial.

 

 

El yacón: una raíz milenaria con cada vez más adeptos

Los visitantes que recorrieron la feria pudieron encontrarse con una raíz extraña en forma de racimo y que se parecía a simple vista a un conjunto de batatas. Este pariente cercano del girasol es un tubérculo originario de las zonas cálidas y templadas de la Cordillera de los Andes. Sus raíces comestibles contienen inulina, un azúcar no digerible, es por esto que las raíces pueden ser consumidas y utilizadas para el tratamiento del colesterol y la diabetes y se utiliza cada vez más como un dulce inocuo y edulcorante saludable.

Además, posee prebióticos y se cree tiene un efecto favorable en la flora intestinal; su raíz posee vitaminas B1, B y C y está compuesta mayormente de agua y oligofructanos. Una de las experiencias acompañada por el INTA que venía desde San Fernando, población ubicada a 100 km de San Miguel de Tucumán, trabaja en el rescate de este cultivo autóctono.

Carlos Vesna integrante de la ONG Hala Ken comentó “Nuestra ONG se caracteriza por tener dos objetivos fundamentales: la producción agraria sustentable económica y ambientalmente y brindar el apoyo

incondicional a los jóvenes de nuestro territorio. Así logramos capacitar a los jóvenes que hoy integran grupos de Cambio Rural II en la producción apícola.

Con once apiarios en producción, los jóvenes son incentivados a considerar alternativas de producción diferentes y por eso se empezó a estudiar el yacón como diversidad productiva. Por lo que se comenzó con tres rizomas de esta planta y hoy la mayor producción proviene de nuestra provincia. Los subproductos logrados del yacón son: miel y jarabe almíbar, fruta seca y el almibarado.”