11 de Febrero de 2021
Noticia

La importancia de la Biodiversidad en la Huerta Familiar y cómo incrementarla

Además de incorporar nuevas variedades hortícolas, es necesario llevar adelante otras estrategias que nos ayuden a multiplicar los seres vivos presentes en la huerta

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Edición Área Comunicación EEA Anguil

Desde sus inicios en los ‘90, el programa ProHuerta se basó en ofrecer una acción directa para incrementar las oportunidades de acceso a alimentos frescos con énfasis para los sectores más vulnerables. En este sentido, un componente estratégico es la entrega de insumos críticos como semillas hortícolas para iniciar una huerta. Originalmente, pensado para una huerta familiar de 10 x 10 m que cubra el 70% de los requerimientos nutricionales de una familia. Así, el kit fue ideado con la presencia de:

 

- Legumbres (arvejas, porotos, habas, lentejas): aportan proteínas, fibras, vitaminas del grupo B (tiamina, niacina, B6 y ácido fólico), y minerales como calcio, magnesio, potasio, cinc, fósforo y hierro.

 

- Hortalizas de hojas (lechuga, acelga, perejil, espinaca): si bien tienen bajo aporte de energía son fuentes naturales de fibras, potasio, manganeso, niacina y vitaminas C y K. Algunas también destacan por su aporte de vitamina E y ácido fólico (acelgas y espinacas).

 

- Cultivos energéticos (maíz, papa, batata, remolacha): aportan energía a través de los carbohidratos.

 

- Hortalizas de fruto: aportan distintos tipos de vitaminas y minerales como zapallos, pimiento, berenjena, tomate, pepino, melón, sandía.

 

Esta diversidad de hortalizas, presentes en el kit, fueron pensadas desde lo nutricional y desde la parte técnica, basada en el enfoque agroecológico, donde uno de los pilares fundamentales es la Biodiversidad.

 

La Biodiversidad no se limita a la cantidad de especies presentes en un determinado lugar, es la diversidad de vida, la variedad de seres vivos dentro de cada especie y las relaciones que establecen entre sí y con el medio que los rodea.

 

Actualmente el programa hace entrega de diferentes tipos de kits: Urbano (7 a 10 especies) y Típico (14 especies). Sin embargo, por diferentes motivos no todas las huertas familiares cultivan todas estas especies en las temporadas. Es necesario promover la biodiversidad en las huertas, en este sentido técnicas de la Agencia de INTA General Acha realizaron una nota en la página web de INTA, en la que sugieren varias acciones para incrementarla: asociaciones y rotaciones de cultivos, uso de aromáticas y flores que incluye el kit. Pueden ver la nota en: https://inta.gob.ar/noticias/biodiversidad-en-la-huerta

 

La mayoría de los estudios se centran en determinar la cantidad de especies (y variedades) vegetales presentes en una huerta, especialmente enfocándose en las cultivadas para su utilización (consumo o excedentes para compartir o vender). Esta es sólo una medida de la biodiversidad presente, ya que en un sentido amplio se debe considerar otros organismos vivos, tales como insectos, hongos, bacterias, aves, lombrices, entre otros. Incluye también aquellas especies que no se consumen: plantas ornamentales y vegetación espontánea (“malezas”, “yuyos”).

 

En la huerta familiar, la biodiversidad contribuye a procesos y servicios biológicos que aumentan la productividad a largo plazo, favorecen la autoregulación de plagas y enfermedades. Otros aportes son:

 

- Salud Ambiental: reducción de huella ecológica y emisiones de CO2, gestión de residuos orgánicos, conservación de la biodiversidad.

 

- Aporte social: el mayor contacto con la naturaleza contribuye en la disminución del estrés.

 

Más allá de incorporar más especies y variedades de especies hortícolas, también se puede incrementar la biodiversidad de la huerta con:

 

Plantas ornamentales: flores no sólo en la cabecera de los bancales, sino también intercaladas en los cultivos. Además, se pueden sumar cactus, crasas, arbustos y árboles vistosos que embellecen el sector; en especial, plantas nativas de los alrededores. Pueden ser utilizadas como cercos vivos delimitando la huerta, o a modo de “biotopos” en sectores delimitados dentro o próximos a la huerta. Todas estas plantas no comestibles son nicho para diferentes insectos y organismos que pueden actuar como polinizadores y/o reguladores de otras plagas y enfermedades.

 

Casa/Hotel de insectos: para ofrecer refugio a distintos insectos que pueden actuar como reguladores de otros (predadores, parásitos) y polinizadores. Conviene ubicarlas elevadas y muy cerca de la periferia de la huerta.

 

Techos verdes: Cultivar especies apropiadas en los techos de casas, edificios y otras construcciones para aprovechar más el espacio disponible en cada domicilio, contribuye a disminuir la contaminación ambiental y mejora la regulación de la temperatura habitacional.

 

Puntos de agua limpia: estanques, fuentes y/o pozos que ofrezcan disponibilidad de agua para polinizadores como las abejas o la reproducción de predadores como los odonatos (libélulas y “alguaciles”). También sapos y ranas contribuyen al control de orugas, tucuras y caracoles, entre otros. Fuentes de agua también son un punto de atracción para aves y se puede disfrutar de verlas más de cerca. Deben ubicarse estratégicamente y recibir sol directo de entre 4 y 6 horas al día para que puedan desarrollarse plantas acuáticas también.

 

Comederos y Nidos: se puede contribuir a la biodiversidad urbana ofreciendo alimento y refugio para aves en cercanía de las huertas familiares. Muchas aves son predadoras de insectos e invertebrados.

 

 

Así, esta es una invitación a cultivar todas las especies presentes en el kit de ProHuerta de cada temporada y agregar más biodiversidad a partir de las estrategias mencionadas, lo que producirá beneficios para la salud de las personas.

 

Para más información:

gopar.analia@inta.gob.ar

melis.alejandro@inta.gob.ar

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • La Pampa
    • Ciudad de Santa Rosa
Personas mencionadas: