01 de Julio de 2016
Noticia

Los agroquímicos en la producción y el ambiente

Se realizó la jornada anual para escuelas rurales. En esta oportunidad tres profesionales guiaron el encuentro. Los estudiantes realizaron un simulacro de asamblea para resolver un problema periurbano. Vinieron de todo el norte de la provincia.

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La 7ma Jornada de Ambiente y Producción que realizamos en INTA Reconquista ya es un clásico encuentro para los estudiantes de 4to y 5to año de las escuelas rurales del norte de la provincia. Este año la convocatoria fue a  reflexionar sobre una problemática bien controvertida: el uso de los agroquímicos en la producción de alimentos.

Con esta consigna, llegaron un poco más de 250 chicos y docentes a la estación experimental el viernes 24 de junio. La propuesta fue exponer qué son, para qué se utilizan, cómo impactan en el ambiente y de qué manera se pueden reducir los riesgos de contaminación.

A lo largo de la mañana se desplegaron tres miradas: la de un agrónomo, que se centró en cómo aplicarlos y en las prácticas recomendadas para su manipulación; la de un médico rural de la zona y la de un ingeniero que acompaña desde un rol de mediador experiencias de pueblos del sur de la provincia protagonistas de conflictos ambientales.

Diego Szwarc, de INTA Reconquista desarrolló lo que se conocen como buenas prácticas agropecuarias. Estas consisten en una serie de recomendaciones para la manipulación de los productos químicos utilizados en el campo.  El fin de un agroquímico es “controlar las  plagas, enfermedades o malezas que afectan al normal desarrollo de la producción”, comenta. Pero además de esto,  menciona que también contempla la inocuidad de los alimentos, que no haya pérdida de productos y no genere problemas a la salud ni al ambiente.

En la exposición partió de reconocer que “los productos no son  inocuos, pero tampoco son venenos”. La clave, comenta,  está en utilizarlos de manera segura. Esto abarca todas las etapas,  desde el momento en que se compra hasta el desecho del envase vacío. Remarcó además que el riesgo asociado a los agroquímicos depende de las dosis utilizadas, condiciones climáticas, modo de aplicación y el tipo y grado de exposición. Por lo tanto, su uso responsable es indispensable para prevenir los posibles daños.

Al respecto Mauricio Vela, se enfocó en la prevención. Según él,  desde los sistemas de salud debe realizarse un abordaje con una mirada medioambiental que permita asociar ciertos síntomas a la exposición de sustancias pesticidas. “Es importante sumar a los actores locales e invitarlos a problematizar sobre estas cuestiones, para luego poder tomar decisiones conjuntas”, comenta.

En el norte hay experiencias concretas que dan cuenta de un abordaje integral. Para este médico, con amplia experiencia en ámbitos rurales, “se puede trabajar la problemática sin llegar a tensar la situación”. Un ejemplo es Nicanor Molinas, una comunidad de 800 habitantes en la que se empezó a trabajar en resolver el problema de la basura. “Al ser rural, se encuentran bidones, así pudimos transversalmente trabajar la cuestión del descarte y los cuidados vinculados a los agroquímicos”, mencionó.

Por último, Luis Carrancio de INTA Oliveros,  trabajó con los casos de Godoy y Arequito y contó cómo en cada uno de ellos lo que se pusieron en juego los intereses y expectativas de actores diversos. Se necesitó consenso y capacidad de negociación para lograr acuerdos duraderos que contemplen el bien común. A partir de la formulación de ordenanzas se lograron acuerdos que van desde la exigencia de la vestimenta del fumigador, a capacitaciones y restricción de las áreas de aplicación.


Mesas redondas y asamblea

Las charlas dieron lugar a otra conversación. Los estudiantes, guiados por coordinadores del ICAM (Instituto de Capacitación de Monitores) y Luis Carrancio se pusieron por un rato en los zapatos de todos los implicados en un conflicto periurbano concreto. Interpretaron los distintos roles e intentaron  llegar a un acuerdo que contemple acciones orientadas al bien común.

La simulación incluyó un pueblo, un problema ambiental emergente, sus protagonistas involucrados (vecinos, productores, asesores, vendedores, docentes, municipio, entre otros) y su capacidad  de negociar. El debate cerró con acuerdos y compromisos que incluyen capacitaciones, campañas de promoción de las buenas prácticas, formulación de normativas.

Al cierre, nos reunimos en lo que llamamos el bosque de la sustentabilidad y plabtamos un nuevo árbol como un símbolo de la semilla del encuentro.

Referencias