17 de Marzo de 2017
Noticia

Manejo de Residuos Orgánicos

El suelo tiene una capacidad limitada para depurar los residuos y la mala gestión en la disposición de los mismos, altera sus características. El INTA trabaja en el desarrollo de nuevas tecnologías que disminuyan el efecto nocivo de los residuos de la producción agropecuaria.

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Las actividades agropecuarias interactúan de manera compleja en los ecosistemas. El crecimiento poblacional y las demandas del creciente consumo de materias primas, producen un incremento de las explotaciones ganaderas intensivas como: feed-lot, tambo, avicultura, granjas de cerdos y conejos, entre otras. En estos sistemas, los animales y sus deyecciones son concentrados en un espacio reducido. La acumulación de estos residuos, genera una contaminación de tipo puntual, impactando sobre los recursos naturales, la salud pública y veterinaria. La calidad del suelo y del agua, puede verse afectada por la presencia de contaminantes como el Nitrógeno, Fósforo, metales pesados, microorganismos patógenos, hormonas y medicamentos de uso veterinario. Además, el inadecuado manejo de los residuos, genera presencia de plagas sinantrópicas como moscas y roedores, que afectan la calidad de vida de la población circundante.

La conservación de los recursos naturales y la sostenibilidad de los distintos modelos y escalas de producción, requieren necesariamente de una planificación sobre la gestión de los residuos orgánicos. Es por ello que los sistemas de tratamientos físico/químicos y biológicos, pueden ser una herramienta adecuada para remover los contaminantes presentes en los residuos y efluentes, logrando una valorización de los mismos.

En este sentido, el INTA trabaja, desde hace varios años, en el diseño y puesta a punto de tecnologías de tratamiento de los residuos que tiendan a prevenir y minimizar el impacto negativo de estas producciones sobre el ambiente y la calidad de vida de la población.

Para ello, en su Proyecto Especifico PNNAT 1128042, articula con las unidades de las Estaciones Experimentales Agropecuarias de Luján de Cuyo, Concepción del Uruguay, Salta, Hilario Ascasubi, Marcos Juárez, Rafaela, San Juan, Pergamino, Chilecito, AE Aimogasta, CNIA (Castelar) y Universidades Nacionales e Internacionales.

Actualmente, se está trabajando con compostaje, biodigestión anaeróbica, tratamiento primario de efluentes, balsas evaporativas, pilas de calentamiento para la eliminación de patógenos, lagunas anaeróbicas/aeróbicas, entre otras, obteniendo, tanto en escala laboratorio como en escala piloto, excelentes resultados en remoción de contaminantes.

El proyecto se ocupa continuamente de difundir las tecnologías desarrolladas y educar en el uso correcto de las mismas. “Una de las formas más frecuentes que tenemos son las capacitaciones en los territorios”, expresó María Eugenia Beily, investigadora. “Justamente, en el mes de abril, estaremos yendo varios de los participantes del proyecto a dictar un curso en la experimental de Marcos Juárez. Trabajaremos ahí, con las problemáticas originadas por los efluentes y residuos de distintas producciones, profundizaremos sobre los diversos sistemas de tratamiento e incluiremos una parte práctica que se trabajará a campo, para aplicar los conocimientos aprendidos”, continuó.

En este sentido, la investigadora explicó, “Capacitamos en los territorios. Nos acercamos a productores para conocer sus demandas y trabajamos en conjunto, como estrategia para el desarrollo y transformación de las prácticas agrícolas”.