15 de Octubre de 2020
Noticia

Mujeres Resilientes

Cristina Parra, Yury Insuaste, Eva Chulqui, Claudia Rodriguez y Blanca San Martín, habitan territorios donde sus familias están expuestas a una elevada vulnerabilidad frente al cambio climático. Zonas áridas con sequías cada vez más frecuentes y prolongadas; áreas donde los efectos del cambio climático interactúan con fuertes transformaciones en el uso de la tierra, generando grandes disturbios como incendios e inundaciones, que aumentan los riesgos y expulsan a pobladores rurales y peri-urbanos; hasta regiones de elevada vulnerabilidad en términos de la degradación de los recursos suelo, agua, flora y fauna en zonas de elevada biodiversidad como lo es la Amazonía colombiana. Estos son los ecosistemas en los que estas mujeres rurales trazan sus historias de vida.

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En Covunco abajo, al borde de la ruta 14, en el centro de la provincia de Neuquén, muy cerca de la ciudad de Zapala, se sitúa el valle donde Cristina Parra tiene su edén: un tesoro escondido en medio de la meseta patagónica. Ella, junto a sus dos hijos y cuatro familias que residen a la orilla del arroyo Covunco (que en lengua mapuche significa agua caliente), participan del Proyecto Resilientes. En estos meses preparan el suelo con abonos agroecológicos y almácigos de temporada, para armar los invernaderos con una tecnología regional que resiste los vientos y las nevadas. La infraestructura,les permitirá producir hortalizas durante todo el año, con semillas criollas y  locales adaptadas al lugar,  que circulan de generación en generación. También tienen previsto comenzar las obras de almacenamiento de agua e instalación del sistema de riego por goteo para el invernadero, que tornará más eficiente el uso del recurso hídrico en las huertas y en la producción a cielo abierto. Ahora mismo, en estos días, aguardan la helada de los santos, para comenzar con los cultivos de papa, maíz y poroto amarillo.  

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Yury Vanessa Insuaste vive en el Piedemonte Andino-Amazónico, en la región de Caquetá, que es una franja que conecta la Amazonía colombiana con Los Andes. Esta región alberga 29 ecosistemas con alta diversidad biológica, donde conviven numerosas comunidades indígenas y familias productoras ganaderas. Caquetá es el departamento de mayor deforestación, con un 70% de tala de grandes capitales que pugnan por la tierra y praderización para el establecimiento de ganadería extensiva, en un contexto de aumento de la temperatura y las precipitaciones. Junto a Yuri y las familias ganaderas, el Proyecto Resilientes trabaja en la aplicación de enfoques y criterios de conservación de biodiversidad y servicios ecosistémicos que puedan orientar una restauración e intensificación ecológica sostenible para sistemas agrosilvopastoriles.

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Eva Chulqui y Claudia Rodríguez comparten su historia de migrantes y su oficio de quinteras. Ambas pertenecen a organizaciones de familias productoras:   la Asociación 1610 y la Unión de Trabajadores de la Tierra. Y junto al Movimiento de Trabajadores MTE-Rural, Integran el Proyecto Resilientes, en La Plata, Florencio Varela y Berazategui, donde se emplaza el principal cordón hortícola de la República Argentina.  En ese espacio periurbano que le otorga alimentos frescos a más de 11 millones de habitantes, Claudia junto a más de 50 familias horticultoras impulsan, con el aporte de EUROCLIMA+, la construcción de sistemas de captación, almacenamiento y distribución de agua de lluvia, combinados con equipo de bombeo para riego más eficiente. Apuntan a minimizar el impacto de los frecuentes cortes de luz que se provocan por las tormentas cada vez más usuales; en una zona de producción intensiva, bajo cubierta, en invernaderos, donde las familias dependen de la energía eléctrica para regar, y si no las tienen deben recurrir a otras energías que son muy costosas como las motobombas que funcionan con combustibles fósiles.

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Eva Chulqui, en tanto, es pionera en agroecología para producciones intensivas y participa de una experiencia innovadora de comercialización que abrió el camino para la venta de bolsones en mercados de proximidad que se popularizó en tiempos de pandemia. Su asociación 1610 produce una amplia gama de hortalizas y frutillas agroecológicas que son muy demandadas en ferias y nodos de consumidores del área metropolitana de Buenos Aires. Junto a su organización, Eva participa del Proyecto Resilientes, que en este caso apunta a fortalecer los circuitos alternativos de comercialización de hortalizas frescas de las familias. Se trata de una modalidad que crece en la región. Con Eva y junto a la Asociación 1610, se trabaja en el co-diseño de tecnologías como por ejemplo los envases retornables para estas verduras y en el equipamiento para mejorar las salas de empaque donde estas familias envasan. También en soportes de comunicación para difundir estas modalidades de consumo más justas de modo que puedan llegar a más consumidores.

Mujeres Resilientes

Blanca San Martín no está dispuesta a dejar su Cerro Alto. Allí, en el Departamento de Pilcaniyeu, crió a sus 7 hijos. Y desde ese punto cardinal patagónico, que es su lugar en el mundo, puede dar testimonio de los cambios del clima. Vivió las tormentas de nieve de los años 70, las inclemencias de aquel crudísimo invierno del 84 y las cenizas volcánicas que durante este siglo nuevo se ensañaron con sus 249 hectáreas y todo su rodeo vacuno.  Criancera y horticultora, participa con su marido Eustaquio del Proyecto Resilientes. En su campo trabajan ahora para optimizar el manejo de vertientes que se le han secado o tienen muy poca agua, para almacenarlas y distribuirlas. También avanzan en el manejo de compostaje y abonos verdes, agregando pasturas para rotación en suelos muy pobres en materia orgánica y con   poca capacidad de retención hídrica. Construyen a la vez cobertizos para refugio de animales en época invernal, una infraestructura útil para suplementación estratégica de las madres, en el último tercio de gestación. 

¿Qué tienen en común Cristina, Yury, Eva, Claudia y Blanca? Conocen su hábitat, los procesos ecológicos, los riesgos climáticos a los que están expuestas sus familias. Verifican, como tantas mujeres de América Latina, la sensibilidad y la capacidad adaptativa de los sistemas de la agricultura familiar. Son custodias del medio ambiente.  Aportan, con su conocimiento al co- diseño de medidas de adaptación factibles para una producción de alimentos más resiliente.

Sobre EUROCLIMA+

Es un programa financiado por la Unión Europea para promover el desarrollo ambientalmente sostenible y resiliente al clima en 18 países de América Latina, en particular para el beneficio de las poblaciones más vulnerables. El Programa se implementa bajo el trabajo sinérgico de siete agencias: Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Expertise France (EF), Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP), Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH y ONU Medio Ambiente.

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
Personas mencionadas: