20 de Noviembre de 2015
Noticia

Premio ArgenINTA al trabajo "Herramientas para la evaluación de bienestar animal en frigoríficos"

Con presencia de autoridades nacionales, se hizo entrega de los Premios ArgenINTA a la calidad agroalimentaria. Un trabajo realizado por investigadores del Instituto de Tecnología de Alimentos, del Instituto de Patobiología y de la EEA General Villegas obtuvo el primer premio en su categoría.

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Desde el año 2004, la Fundación ArgenINTA entrega el Premio ArgenINTA a la calidad agroalimentaria. El espíritu de este concurso, es premiar a personas u organizaciones que trabajen para facilitar la adopción de sistemas de aseguramiento de la inocuidad y diferenciación por calidad, logrando así el posicionamiento y reconocimiento de los productos agroalimentarios argentinos, y a su vez, la promoción de la producción de alimentos de calidad para las poblaciones locales.

En esta edición 2014, realizada en el auditorio de Salguero Plaza en la Ciudad de Buenos Aires, se destacan la calidad de los trabajos presentados por emprendedores, cooperativas, asociaciones, investigadores, educadores y científicos de casi todas las provincias del país, lo que demuestra el carácter federal de este premio.  Entre ellas, Río Negro, Buenos Aires, Mar del Plata, Córdoba, Entre Ríos, Tucumán, Mendoza, Chubut, Chaco, Jujuy, San Juan, Santiago del Estero, Salta, La Rioja, Santa Fe, Neuquén y  Corrientes.

El acto de entrega de premios contó con la presencia del flamante director nacional, Héctor Espina; el presidente del INTA, Francisco Anglesio; el presidente de la Fundación ArgenINTA, Javier Ortega; su vicepresidente Horacio Alippe; el DNA de Sistemas de Información, Comunicación y Calidad, Juan Manuel Fernández Arocena; el Coordinador Nacional de Extensión, Diego Ramilo; el director del Instituto de Tecnología de Alimentos del Centro de Investigación en Agrodustria (CIA) Sergio Vaudagna; la Gerente de Relaciones Internacionales, Cristina Arakaki, y Gustavo de la Arena de la UCAR, entre otros.

Javier Ortega dio las palabras de bienvenida. Hizo referencia al premio que hace 12 ediciones atrás empezó con una pregunta que hicieron a los productores acerca de la calidad que podían poner al servicio del cliente. “La respuesta fue muy alentadora”, reconoció Ortega y afirmó “nos contestaron que no sólo producían para el cliente, también producían para el ciudadano, para la innovación, el conocimiento, la tecnología, la revalorización de las especies autóctonas, etc”. En este sentido –aseguró el presidente del a Fundación-, es que trabajamos para ir profundizando el premio”. Ortega agradeció al INTA y a su Consejo Directivo. “El premio sigue creciendo con nuevas categorías y con la cantidad de trabajos que se presentan”. Concluyó agradeciendo también a los jurados “que son de primer nivel y le dan prestigio a nuestro premio”.

En la categoría “Investigación y Desarrollo en el área de tecnología de alimentos”, obtuvo el primer premio el trabajo “Herramientas para la evaluación de bienestar animal en frigoríficos. ¿Cómo identificar problemas propios y de las etapas previas de la cadena?”. El trabajo fue realizado por Langman, Leandro, Cunzolo, Sebastián, Pighín, Darío; Paschetta, Fernanda; Soteras, Trinidad; Grigioni, Gabriela y Carduza, Fernando del Instituto de Tecnología de Alimentos del Centro de Investigación de Agroindustria (CIA), Gisela Marcoppido del Instituto de Patobiología del Centro de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicas (CiCVyA) y Patricio Davies de la EEA INTA General Villegas: Davies, Patricio.

Las otras categorías premiadas fueron:  “Personas físicas u Organizaciones que buscan la diferenciación como estrategia del incremento de la competitividad con sustentabilidad”,  “Cooperativas y/o asociaciones que contribuyen al posicionamiento de los productos agroalimentarios argentinos”, “Emprendimientos asociativos de productores no capitalizados”,  “Campañas de difusión y educación que promuevan los hábitos saludables, la innovación y sustentabilidad agroalimentaria”,  “Valorización de especies y productos típicos locales”.

Este año se incorporó una nueva categoría  “Jóvenes emprendedores rurales”, que tuvo como invitada especial para la entrega del premio, a Mónica Cahen D´Anvers –periodista y conductora de televisión, radio, y creadora de la Campiña de San Pedro-.  La periodista hizo un breve repaso por su historia y cómo comenzaron a invertir en producción en su campo.  Agradeció ser partícipe del evento, y señaló “todo lo que aprendió al escuchar a los premiados”.  Por último, aseguró “somos un país rico potencialmente, porque depende de nuestro trabajo”.

Para finalizar, el presidente del INTA, Francisco Anglesio, expresó emocionado “me siento orgulloso de la Fundación, que ha tenido un crecimiento extraordinario junto a toda su gente.  Quiero decirle a Javier Ortega que cada vez que hace algo muestra la calidad del equipo, la creatividad y el amor de su trabajo”.  Anglesio destacó lo más de 400 proyectos con los que cuenta la Fundación. Por otra parte,  ponderó la presencia de Mónica Cahen DÁnvers, quien “engalanó el evento, mirando hacia el pasado y hacia el futuro”. “Todos los días aprendemos, el INTA así lo demuestra”.

Anglesio subrayó la importancia de contar con un Estado presente y reivindicó a la Fundación, “porque sin estos proyectos, no hay futuro”. Para finalizar, hizo hincapié en que “el INTA a donde vayamos nos hace sentir orgulloso por su gente y sus investigaciones, tanto dentro como fuera del país el INTA tiene su sello, por eso los invito a seguir trabajando en un tema tan importante como es lo agroalimentario”.

Algunos de los proyectos premiados fueron “El uso de la chacaza”, “Sabe la Tierra-Mercado de productores”,  “Mikuna, red orgánica y natural”, “Innovación y nuevos desarrollos  aplicados ala gestión estratégica del programa 365 tentaciones”, “Fortalecimiento para el crecimiento sustentable de productos elaborados con hierbas y frutos del monte nativo del noroeste cordobés” y”Beer  Way”, entre otros.


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El trabajo:

El bienestar animal en la cadena productiva pecuaria es un tema que cada día toma mayor relevancia tanto en el sector productivo como en el ámbito científico. Un tema recurrente que entorpece las mejoras de las condiciones a las que se somete a los animales de producción es que los actores de la cadena suelen responsabilizar a las etapas previas y/o posteriores de los problemas relativos al bienestar de los animales. En este contexto, resulta clave estimar o identificar el origen de la situación que genera la pérdida de la calidad ética, sensorial y cuantitativa del producto obtenido.

Para arribar al análisis de bienestar animal, existen diversos tipos de determinaciones que variaran en su utilización según la finalidad a alcanzar. Mediante el uso de indicadores comportamentales, es posible identificar falencias en las diversas etapas del manejo del ganado dentro de la planta de faena, desde que comienza la descarga de los animales hasta el momento que se realiza el sangrado. Por otro lado, el empleo de indicadores fisiológicos, de calidad de canal y de calidad de carne permitiría detectar el estrés y las contusiones generadas en los animales en las etapas de la cadena previas al arribo al frigorífico. De esta manera, se ve posibilitado identificar el momento en el que se generan inconvenientes asociados al bienestar animal mediante un análisis realizado íntegramente en el frigorífico.

El objetivo del presente trabajo se centró en evaluar e identificar del origen de problemas asociados al bienestar animal, posibilitando a los establecimientos contar con herramientas de diagnóstico específicas a las diversas etapas de la cadena pecuaria. Los resultados alcanzados permitieron visualizar la aptitud de las variables seleccionadas. Mediante el empleo de los indicadores mencionados, fue posible hallar inconvenientes tanto en la planta de faena como en las fases previas a ésta.

El trabajo realizado se halla íntegramente vinculado con los objetivos del concurso debido a la gran utilidad que tiene este tipo de investigación para el sector privado, identificando puntos críticos en los que habría que focalizarse en cada etapa de la cadena para realizar las acciones correctivas pertinentes. La adopción de un proceso de mejora continua resulta necesaria en este período donde las demandas en terreno de bienestar animal son crecientes y con un horizonte en el que las recomendaciones se verán traducidas en exigencias generadas tanto por los consumidores de carne como por los requisitos impuestos por los mercados extranjeros y de consumo interno.

 Cabe destacar que el ámbito de aplicación de este estudio es a nivel nacional y, si bien este trabajo tiene como especie animal seleccionada a la porcina, su utilización se puede adoptar en las demás especies animales productivas. Adicionalmente, posibilitar una mejora en los estándares relativos al bienestar animal representaría un insumo fundamental para que las empresas puedan lograr la diferenciación mediante certificaciones tanto privadas como internacionales. 

 

 

 

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