23 de Mayo de 2017
Noticia

Producción Agrícola Sustentable: jornada en Acebal organizada por INTA Oliveros

El 26 de abril se realizó en Acebal una Jornada sobre Producción Agrícola Sustentable, organizada por el Proyecto con Enfoque Territorial Sudeste de INTA Oliveros, las Agencias de Extensión de INTA Roldán, Arroyo Seco y Pago de los Arroyos, con el auspicio de Agricultores Federados Argentinos (AFA) y Rizobacter.

Salón lleno en la jornada de Producción Agrícola Sustentable.
Compartir
+A -A

La ausencia de una adecuada rotación de cultivos en los últimos años,  ha generado  en una amplia región de la pampa húmeda, problemáticas bastante complejas. Ello exige que se adopten medidas para revertir el proceso, en pos de lograr una producción agrícola sustentable. Durante esta jornada, especialistas del INTA brindaron variados aportes aplicables a los sistemas productivos de la zona. 

Intensificación agrícola sustentable: un modelo mejorado de producción

El Ingeniero Guillermo Gerster, Coordinador del Proyecto mencionado, abordó  la importancia de que la intensificación agrícola se realice de manera sustentable en el sur de la Provincia de Santa Fe, como un modelo mejorado de producción y brindó técnicas para llevarlo a cabo.

Dijo que “más del 70% del área está destinada a soja de primera y este cultivo ocupa el suelo durante 5 meses al año, dejándolo totalmente descubierto durante el resto del tiempo.  Esto trae consecuencias productivas y ambientales muy importantes. Por un lado, el aporte de carbono al suelo  a través de los residuos de la soja es inferior al que se mineraliza anualmente; es decir que hay un balance negativo que hace que los suelos se vayan deteriorando año a año. Por otro lado, hay un bajo consumo de agua cuando se hace solamente soja de primera: entre 500 y 600 mm por el cultivo, más otros 200 mm por evaporación directa del suelo durante el barbecho.

Excesos hídricos en suelos compactados

Señaló Gerster que en una zona, donde en promedio la precipitación anual es de 1100 a 1200 mm,  hay un excedente de agua que ocasiona serios perjuicios ambientales. Básicamente, los problemas están asociados al ascenso de napas en zonas planas, como así también problemas de anegamiento y erosión del suelo.

Por  todo ello, la recomendación es incorporar cultivos de invierno para un uso más eficiente de los recursos disponibles, por ejemplo mediante la captación de la radiación solar que con un barbecho limpio no se aprovecharía. Subrayó Gerster: “esta radiación que se desaprovecha durante el barbecho, la estaríamos transformando en compuestos orgánicos, aportando con ellos una mejora en la fertilidad del suelo”.

Además, “si rotamos con cultivos de invierno estaríamos favoreciendo el efecto de estructuración  que generan las raíces en el suelo, que normalmente en la época de los cultivos de invierno encuentran el suelo en condiciones húmedas por períodos prolongados”.

En este aspecto comentó que aproximadamente el 60% de la superficie de un lote es pisado por alguna rueda y ese pisoteo se hace, muchas veces, en condiciones de humedad, lo que provoca compactación. Estos bloques compactos, ocasionados por el pisoteo, en el otoño y en el invierno suelen estar húmedos por períodos prolongados, entonces las raíces logran penetrarlos y generan porosidad. Es decir que se genera porosidad por un lado y mayor consumo de agua por otro lado.

Expresó que de esta manera, “estaríamos mitigando el efecto de las napas altas, menos excesos hídricos, menos erosión y menos anegamientos. Y hay otro factor muy importante, cuando incluimos cultivos de leguminosas estamos aportando nitrógeno de forma natural a través de la fijación simbiótica. Un maíz de segunda ya sea sobre arveja o una vicia, puede tener un potencial de rendimiento de 100 quintales sin necesidad de aplicación de nitrógeno como fertilizante. Entonces, de este modo estaría cerrando la ecuación ecológica, económica y productiva”.

Incorporación de gramíneas en la secuencia

La Ing. Silvina Bacigaluppo, de INTA Oliveros, presentó resultados de un ensayo de rotaciones que desde hace más de 10 años se lleva a cabo en la Experimental nombrada, en el que participa también la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR.

Destacó que a medida que se incorpora mayor proporción de gramíneas en la secuencia de cultivos para acompañar al de soja, se mejora todo el sistema en su conjunto, aumentando también el rendimiento de la soja. La evaluación de numerosos indicadores de suelos luego de 9  años confirma excelentes resultados cuando se comparan los parámetros físicos, químicos y biológicos del suelo bajo monocultivo versus el suelo bajo diferentes grados de intensificación con gramíneas. Se observa entre otras cosas, que se reduce la degradación física del suelo, mejora la infiltración de agua, aumenta el aporte de carbono al suelo y también aumenta la actividad microbiana.

Indicó asimismo Bacigaluppo que en este mismo experimento comenzaron los estudios que contemplan las evaluaciones de desempeño y sostenibilidad ambiental.

Cultivos de cobertura y control de malezas

El Ing Pablo Beluccini de INTA Marcos Juárez se refirió a investigaciones efectuadas en esa región de Córdoba iniciadas durante 2006/7, que evaluaban la incorporación de cultivos de cobertura.  El propósito de los trabajos planteado inicialmente fue el de mejorar la calidad del suelo. Se observó que la inclusión en el sistema de gramíneas o leguminosas, o la combinación de ambas, arrojó excelentes resultados además en el control de malezas anuales.

Explicó Beluccini que los estudios indicaron que “los cultivos de cobertura trabajan de dos maneras inhibiendo el nacimiento de las malezas: compiten con ellas por luz y nutrientes y ejercen interferencia de sus señales de germinación”.  Señaló puntualmente que “en el caso del yuyo colorado, la combinación del cultivo de cobertura con alguna molécula de herbicida evidencia notables resultados”.

La necesidad del diagnóstico de suelo. Manejo de la fertilización nitrogenada en maíces tardíos/ de segunda y el efecto en el trigo posterior

El Ing. Fernando Salvagiotti, especialista en Nutrición y Fertilidad de INTA Oliveros se refirió al maíz tardío como una técnica adoptada en los últimos años en la región, en la que se deben considerar diferentes alternativas de cultivos antecesores.

El maíz tardío puede ser sembrado sobre un barbecho largo luego de la cosecha de una soja. O como maíz de segunda luego de un cultivo de invierno, por ejemplo trigo, gramínea que tiene un alto requerimiento de nitrógeno. También se puede contar como antecesor con una legumbre como la arveja, o un cultivo de cobertura como la vicia.

Todas estas alternativas tienen distintos usos del nitrógeno; entonces, ello incide en el manejo  de la fertilización nitrogenada del maíz tardío y/o de segunda, que lógicamente debe ser diferente.

Expresó Salvagiotti que: “los resultados que hemos obtenido en los últimos años nos demuestran que cuando sembramos un maíz posterior a un trigo, los requerimientos de nitrógeno son bastante altos porque hay una alta inmovilización del nitrógeno por el rastrojo del trigo anterior. En cambio, cuando planteamos una vicia como cultivo de cobertura, o una legumbre de grano como la arveja, tenemos aportes de nitrógeno por fijación biológica que hacen que la dosis de aplicación en el cultivo sea diferente”. 

En un manejo de intensificación agrícola sustentable es imprescindible tener en cuenta cuál es el cultivo antecesor y, de esta manera, el análisis de suelo cobra mayor importancia porque va a indicar la disponibilidad de nitrógeno que habrá al momento de la siembra.

Hay que considerar que el nitrógeno es móvil, entonces no se debe hacer un muestreo de suelo 6 ó 3 meses antes de la siembra, sino que debe realizarse en un lapso de no más de 10 días antes de la siembra..

Las experiencias efectuadas en el sur de Santa Fe por el INTA Oliveros muestran que la disponibilidad de nitrógeno en el ciclo de un cultivo de maíz de siembra diferida es mayor cuando se incluye como cultivo de cobertura una vicia, en relación a cuando es sembrado sobre un barbecho de soja anterior o arveja, y se reduce aún mucho más en el caso de que el antecesor sea trigo. Esto refleja la necesidad de utilizar el análisis de suelo como una herramienta para caracterizar el ambiente en el que se implanta el maíz tardío y así diagnosticar la fertilización con nitrógeno.

Referencias