10 de Diciembre de 2014
Noticia

Reconocimiento a un extensionista de pura cepa

Una vida dedica a la extensión, esa pasión a la cual se entregan hombres y mujeres que en INTA ofrecen sus conocimientos, cooperación y amistad a la gente de ámbitos rurales.

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De profesión técnico agrónomo, dedicó  su trabajo a las juventudes rurales como asesor de los antiguosclubes 4 A.  Su trabajo estuvo marcado por dos períodos claramente definidos, y por una nefasta dictadura militar que lo dejó cesante en el año 1976.

El reconocimiento a Herman Zorzin por sus 35 años de extensionistas, fue realizado por el Consejo Regional de Santa Fe junto a sus compañeros el pasado 28 de noviembre. Comolo hizo en su libro "El medio rural que yo conocí", nos narró sus historias, experiencias y recuerdos que marcaron a fuego su paso por nuestra institución.

Los comienzos de la historia

Heman Zorzin se recibió de Técnico Agrónomo en la Escuela Nacional de Agricultura de la ciudad de Casilda. Si bien asegura que "podría haber optado por el Nacional o Comercial, dos colegios que también había en la ciudad" su vocación era el campo. Una economía familiar ajustada, cortó sus aspiraciones de ser Ingeniero Agrónomo, ante la imposibilidad de trasladarse a la provincia de Corrientes.

Trabajó dos años en un vivero e hizo el servicio militar obligatorio donde espero con ansias la baja para poder hacer un intento de ingresar a INTA. La oportunidad llegó con dos propuestas: Venado Tuerto y San Nicolás. "En ese entonces también era jugador de fútbol y competía en la liga casildense. Por la cercanía me convenía irme a Venado Tuerto". Con la decisión tomada, recuerda haber llegado "con un bolso de ropa y una valija de ilusiones. Mi primer desempeño fue como asesor de juventudes rurales, un puesto que nos daban a todos los que no éramos universitarios".

¿En qué consistía su trabajo en los clubes 4A?

"Los viejos y clásicos Clubes Juveniles Rurales 4A provenían de un modelo de extensión copiado de Estados Unidos. Ellos tenían los clubes 4H. En Argentina,  se llamaban 4A y significaban Acción, Ayuda, Amistad y Adiestramiento".

Sin esconder el entusiasmo de una vocación intacta, Zorzin narra con pormenorizados detalles los alcances de aquel programa, dejando entrever su responsabilidad frente al trabajo comunitario.

"Los clubes tenía como objetivo ser una alternativa de enseñanza y trabajo para los hijos de productores que terminaban la primaria. Los capacitábamos en materia agronómica y los estimulábamos a elaborar proyectos. Debíamos elevar las capacidades económicas, culturales y educacionales de la población juvenil rural en sus lugares de pertenencia".

Los entidades juveniles a cargo de Herman Zorzin fueron: Juventud Unida (Colonia Teodolina), El Ceibo (Paraje Rabiola – Murphy), La Esperanza (Paraje el Pajonal – Sancti Spíritu), El Picaflor (La Cheltonia – Venado Tuerto), El Hornero (Colonia Alvear – Teodolina), Vistas de Futuro (Elortondo), El Triunfo (María Teresa), El Trébol (Cafferata), Surcos del Progreso (San Gregorio).

¿Qué función cumplían las capacitaciones?

“Con las capacitaciones tratábamos de generar expectativas respecto a sus proyecciones en el ámbito rural. No sólo hacíamos un trabajo técnico. También incorporábamos actividades sociales: teatro, baile, cine, excursiones. Había que motivar esa mirada. El primer paso era generar confianza. Utilizábamos su lenguaje, términos conocidos, y los hacíamos sentir importante en lo que hacían.

La satisfacción más grande era ver como el trabajo les iba cambiando la mirada. Las charlas y sus inquietudes pasaban por el futuro de sus hijos para que no pasarán lo mismo que ellos que no habían terminado la primaria”.

Los grupos juveniles 4A fueron promovidos por el INTA desde 1958. Zorzin fue uno de los protagonistas del apoyo a esa red de capacitadores que buscaban fomentar la actividad emprendedora de los jóvenes rurales.

En su relato recuerda que los clubes permitieron “reflejar los líderes del medio rural. Ya sean jóvenes o productores que con el tiempo fueron empresarios o destacados participantes de los ámbitos políticos”.

¿Cuáles fueron los principales logros que recuerda haber obtenido?

“El medio rural en ese momento estaba aislado. Las comunicaciones eran muy difíciles: no había teléfono ni electricidad. El único medio posible era la radio, donde se escuchaban emisiones de Buenos Aires. Con el equipo que me acompañaba,junto a familias rurales y funcionarios de turno, tratamos de mejorar estos aspectos y en 1969 fundamos la primera radio local, LT29 de Venado Tuerto. Era una AM con cobertura en nuestra zona de influencia. Una herramienta importante que nos permitió informar reuniones, difundir información de interés como por ejemplo decir dónde se aplicarían agroquímicos para preservar lo apiarios”.

Dictadura y fin de un ciclo

De los relatos de las nostalgias del campo, los modos de vida de “chacareros” y su trabajo con las juventudes rurales,  a su parte más dura de la historia. Con el rostro visiblemente serio, Herman nos cuenta como la Ley 21260 lo dejó cesante sin explicaciones junto a otros 38 compañeros, poniendo punto final a su primer período en INTA, luego de 15 años de trabajo.

“Fue un momento de temor porque comenzaron a circular versiones sobre la detención de personas. Inmediatamente comencé a tratar de averiguar el fundamento de mi expulsión y a buscar otro trabajo porque la familia era pequeña y sorpresivamente nos quedamos sin ingresos. Ahí reconocí lo valioso que había sido mi correcto accionar en INTA. Nadie en las comunidades venadense y rural nunca me cerró las puertas”, destaca el fragmento de su libro rescatado por sus compañeros para el homenaje.

Y él elige contarlo en primera persona: “El proceso militar dio de baja el trabajo de formación de los grupos juveniles y todo lo que había hecho desapareció. En lo personal fue un golpe muy duro del que tuve que reponerme muy rápido. Si bien la reivindicación llegó un tiempo después, esa separación se llevó un tajo de mi vida”.

“Rápidamente conseguí trabajo y me dedique a la actividad apícola en una empresa de Venado Tuerto”. En 1988 fue reincorporado a INTA. Retomó su pasión y volvió al territorio hasta 2009. Desarrolló acciones en el Plan de Ámbito Regional de Educación Conservacionista, el Programa Pro-Huerta, pero en su segunda etapa se destacó como Agente de Proyecto de los Grupos Apícolas de Programa Cambio Rural de Rufino, Venado Tuerto, Firmat, Casilda, San José de la Esquina, Rosario, Carcarañá y Villa Constitución, todos en el sur de la provincia de Santa Fe.

“El INTA siempre fue una institución destacada”

Como a lo largo de su relato, la alusión al INTA siempre deja escapar su orgullo de haber pertenecido a una institución “destacada”. No se guarda un adjetivo y elige mecharlos casi con naturalidad. Se pone serio por momentos y afirma “lo salvaron los productores”.

“El trabajo de INTA siempre fue destacado. El INTA es una institución legitimada y defendida por los productores.  En la década de los noventa, durante el gobierno de Carlos Menem, cuando hicieron desaparecer la Junta Nacional de Granos, intentaron hacer lo mismo con nuestra institución pero los productores no dejaron que eso sucediera.

Somos una institución muy próspera y con una trascendencia inconmensurable en la vida del agro de nuestro país. Un organismo que genera conocimientos para el desarrollo agrario nacional, pero que también acompaña la vida de los sectores productivos”.

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • Santa Fe
    • Venado Tuerto
Personas mencionadas: