13 de Diciembre de 2020
Noticia

Reinventarse una vez más: Comercialización y distribución de alimentos sanos durante la pandemia.

La pandemia tomó al mundo entero por sorpresa. Las y los productores de la agricultura familiar no fueron una excepción. En este contexto, una vez más, la resiliencia de sus sistemas productivos y de sus formas de vida, fue puesta a prueba. Conversamos en esta nota con Susana Loto, agricultora de Santiago del Estero y con Ángel Morán y Giselle Escobar, técnicos del INTA Santiago del Estero.

Compartir
+A -A

La familia Loto vive en la localidad de San José, aproximadamente a once kilómetros de la Ciudad Capital de Santiago del Estero. La familia está integrada por Víctor y Elizabeth y sus cuatro hijos, juntos se dedican, desde siempre, a la producción de verduras, actividad que conforma su principal y única fuente de ingresos. Susana, una de sus hijas, nos cuenta que “antes todo lo que producíamos se lo vendíamos a CoMeCo , se entregaba la verdura por docena o por peso y los precios no eran los mejores para nosotros, recién por ahí del 2016 empezamos a participar de las ferias y todo cambió.”

La participación en las ferias fue todo un desafío para la familia, que fue aprendiendo con el tiempo tanto a mejorar la comunicación con los clientes, el empaquetado de sus producciones y la presentación de su stand. Ángel Morán, técnico de INTA que trabaja en la iniciativa de Ferias nos comenta que no todas las familias se animan a salir del lote, se trabaja y se produce cerco adentro y se le vende a un intermediario o se entrega la verdura en el Mercado, a muchos les cuesta salir y vender, a pesar de que por muchas razones les convenga la venta directa al consumidor.

En las ferias, vendemos la verdura por atados, y se gana casi el doble en todo nos cuenta Susana, que agrega además que gracias a la diferencia de ganancias obtenida, pudieron adquirir progresivamente nuevas herramientas, semillas e incluso un vehículo. Giselle Escobar, técnica de INTA quien también acompaña a las familias de la zona, nos comenta que la venta en ferias no es una novedad para la agricultura familiar, lo novedoso estuvo para nosotros en que las ferias sean itinerantes. 

La Feria Itinerante es un esfuerzo de las familias, las Instituciones y las y los vecinos que la van reciben. En articulación con los Municipios, el INTA colabora con la organización de espacios que tienen como objetivo principal la venta de alimentos frescos y sanos en los distintos barrios de las ciudades cercanas. Giselle agrega que la feria itinerante alberga entre 15 y 20 feriantes fijos, a los que se suman feriantes de los barrios donde vamos estando. Se vende verduras, plantas ornamentales y aromáticas, huevos caseros, miel y derivados de la miel, panificados y panificados con harinas del monte, incluso en algunas oportunidades se agregaron servicios, como peluquería o arreglo de teléfonos celulares, y también se hicieron talleres. Viva, dinámica y multiforme la Feria Itinerante se sostuvo, con regularidad mensual, desde el año 2018 hasta marzo del 2020.

Reinventarse una vez más

A partir del decreto gubernamental que inició las medidas sanitarias preventivas y los aislamientos obligatorios, tanto productores como consumidores se vieron en la necesidad de pensar nuevas estrategias, para vender, para distribuir, para comprar y también consumir alimentos. Los primeros días de marzo comenzamos a vender, teníamos mucho para cosechar, empezó la pandemia y como estuvimos sin permisos para movernos perdimos casi toda la cosecha, que se nos fue en flor, nos cuenta Susana. 

Las primeras semanas fueron de incertidumbre y miedo, y pronto el bolsillo de los feriantes también se empezó a ver afectado, por lo que tuvimos que ponernos a pensar en estrategias posibles para sortear la situación, nos comenta Giselle, quien recuerda incluso que había planificada una feria para el 24 de marzo. En ese marco de impedimentos y temores surgió la idea de El Bolsón Agroecológico, una iniciativa de distribución de las producciones agroecológicas de la agricultura familiar, alimentos sanos y saludables. 

 

Al principio se llamaba solamente el bolsón de verduras, conseguimos un permiso para circular y empezamos a conversar con los productores como se podía hacer, todo fue online y tanto los acuerdos como el contacto con los posibles clientes se fue haciendo vía Whatsapp resume Giselle recordando los primeros días de la pandemia: Todos teníamos miedo, pero tuvimos que darnos vuelta para encontrar la manera de seguir alimentándonos, en un marco que sea sanitariamente seguro y sostenible tanto para las familias agricultoras como para quienes compran y consumen. 

El Bolsón Agroecológico ha repartido entre marzo y noviembre del 2020 más de 8 toneladas de frutas y verduras, de manera directa entre quienes producen y quienes consumen. Giselle nos cuenta que durante la pandemia se armó una base de datos de clientes, orgánicamente, a través de envíos y reenvíos de las ofertas semanales por Whatsapp. Hubo algunas semanas en las que se distribuyeron y vendieron más de 50 bolsones, asegurando siempre la calidad de las verduras y un estricto protocolo sanitario en el momento del contacto tanto con los productores como con los clientes.  

Verduras Agroecológicas Loto

Entre los principales actores de la iniciativa de El Bolsón Agroecológico está la familia Loto, quienes además de proveer a este emprendimiento, también encontraron alternativas para la venta de su producción. 

 

Todos los que venden cosas tienen páginas de Facebook y nosotros también copiamos. Empezamos a subir las promociones a Facebook y a tomar pedidos. También hicimos folletos en papel y mandamos la oferta por Whatsapp, cuenta Susana. 

Trabajamos con un bolsón estándar y también armamos pedidos, al principio eran pocos clientes, pero ahora tenemos un montón, agrega y nos da detalles sobre su sistema de producción: Aquí trabaja toda la familia. Nos organizamos la semana en dos ciclos, uno para la ciudad de La Banda y otro para la Ciudad Capital. Se difunde la oferta, se toman los pedidos, se arman los bolsones y después avisamos dónde vamos a estar para que los clientes puedan retirarlos. 

Susana se encarga de la difusión, durante la pandemia tuvo que aprender a utilizar aplicaciones de diseño gráfico, que instaladas en su teléfono celular, son la herramienta con la que prepara las ofertas semanales: aquí donde vivimos no llegan los servicios de internet de la ciudad, así que todo lo hago con paquetes de datos, saco fotos, hago las ofertas, las subo a Facebook y a Instagram, las mando por Whatsapp, tomo los pedidos y organizo los puntos de entrega. Pero también hago el lavado y empaquetado de las verduras con Elizabeth, mi mamá, mi papá y mis otros hermanos trabajan en la cosecha y en la siembra. Juan Pablo, el hijo menor de los Loto, está terminando la escuela primaria, y también tuvo que familiarizarse rápido con las nuevas tecnologías, para poder seguir estudiando durante el aislamiento. Susana añade que el teléfono nos sirve para todo, y somos conscientes del gasto que genera también estar conectados casi todo el tiempo, pero es más seguro trabajar así, porque no solamente corremos menos riesgo de enfermarnos sino que también aseguramos las ventas y ya no tenemos que volver con verdura a la casa. Todo se vende. 

Los Loto se encuentran en un momento de transición hacia la producción agroecológica. Susana tiene 24 años y es alumna de la Tecnicatura de Agroecología y Producciones Orgánicas en la Universidad Católica y reparte su tiempo entre el estudio, la producción y la comercialización. Sobre su sistema productivo nos comenta que nuestros principales cultivos son la acelga, la espinaca y la batata, esos cultivos y otras verduras de corte son los que nos dan más ganancias; todo lo que vendemos es producción nuestra, y si a veces nos falta algún producto, intercambiamos con los vecinos, de manera que todos podamos ofrecer variedad. Nuestro lote es de cinco hectáreas, de las que trabajamos tres en rotación. Tratamos de no utilizar ningún producto químico en la siembra y en la cosecha. Mis padres nos enseñaron a trabajar en tablas que son como canteros grandes y eso nos permite tener mucha diversidad en la producción. 

Con respecto a los precios, Susana nos comentó que por lo general se parte del precio que tienen las verdulerías: algunos clientes nos dicen que tendríamos que vender más barato que las verdulerías, pero nosotros estamos ofreciendo un producto de excelente calidad, cortado en el día, fresco, sano, y lavado y empaquetado con mucho cuidado. Ahí es donde agregamos valor. 

Los Loto entregan aproximadamente 34 bolsones de verduras frescas por semana. El bolsón tiene verduras de estación y hoy se arma con un atado de acelga, un paquete de remolacha, un paquete de achicoria, un paquete de rúcula, un paquete de perejil, un paquete de orégano, un kilo de cebolla en cabeza, uno de zanahoria, uno de zapallo y un cuarto de pimiento. Susana nos comenta, finalmente que antes las mujeres de la familia se dedicaban a las cosas de la casa y a estudiar, pero ahora estamos más involucradas en la producción y sobre todo en la comercialización. Nuestros objetivos hoy son seguir cosechando y si Dios quiere, pasar a trabajar directamente por pedidos, al principio nos asustamos con la pandemia, pero ahora estamos vendiendo bien y queremos seguir creciendo. 

Nuevos escenarios, nuevos desafíos 

Si bien la pandemia fue un duro golpe para las economías de las y los agricultores familiares, Angel reflexiona en positivo: en este tiempo hemos podido ver que los productores pueden trabajar durante todo el año y se han ido preparando en fortalecer sus producciones, aumentando espacios en los predios, incorporando herramientas, con esta lógica se movilizaron y se dieron cuenta que no se puede depender de solo una estrategia de comercialización, también han aparecido nuevos campos para lo labora en el ámbito familiar: la logística, el transporte de la producción y la difusión de la oferta de productos. 

Giselle aporta que esperamos que estas iniciativas perduren aún cuando vuelvan las ferias. Nosotros estamos trabajando para eso, para que antes de fin de este año se pueda volver a las ferias, con los protocolos necesarios. La pandemia ha generado una nueva mirada sobre el consumo de alimentos. Existe una franja de consumidores críticos que están en la búsqueda de los alimentos saludables, y servicios como estos aparecen como una respuesta a esos requerimientos. 

Para más información:

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
Personas mencionadas: