17 de Febrero de 2021
Noticia

Santos Lugares, tierra de grandes oportunidades para la producción de alimentos orgánicos

Huertas y producción de miel son dos de las actividades que INTA Quimilí acompaña en esta región del este santiagueño, en el que seis familias protagonizan grandes cambios mediante una huerta comunitaria y más de 100 productores apícolas buscan el despegue de su actividad.

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Santos Lugares es una de las tantas poblaciones ubicadas en la costa del río Salado, en el departamento Alberdi. Es el centro de numerosas y pequeñas localidades rurales, que un radio de 80 km., sustentan su economía en la cría de animales, la apicultura y la actividad forestal principalmente.

Son innumerables las carencias de sus habitantes, quienes no cuentan con caminos en buenas condiciones y son escasas las vías de comunicación. Pero también es un lugar habitado por familias e instituciones que tienen esperanza, compromiso con el monte, capacidad de trabajo y deseos de progreso.

Esta localidad es sede de la parroquia Santo Cristo de la Salud y actualmente existen en el lugar un colegio secundario con orientación agro técnica, un hospital de tránsito, una comisión municipal, una estación de radio FM parroquial con un sistema de radio base (VHF) que comunica las más de 40 comunidades en caso de emergencias, una cooperativa apícola entre otras organizaciones que la consolidaron como la población más numerosa en habitantes de toda la agreste zona. Mucho le debe este lugar a la tarea misionera desplegada por la iglesia católica, especialmente por el primer párroco que tuvo este lugar y que fue el sacerdote italiano Duilio Guerreri, que por 27 años continuos promovió y gestionó la llegada de numerosos beneficios para sus habitantes, bajo la dependencia del Obispado de Añatuya.

Allí vive gente sencilla y llena de empuje, de deseos de progresar y de iniciar nuevas actividades productivas.

Una huerta modelo

En un predio de la Parroquia, un grupo de familias, en su mayoría integrada por jóvenes esposos y sus hijos, llevan adelante un productivo trabajo comunitario en la huerta que nació meses atrás. Se trata de la Huerta Orgánica Comunitaria “Duilio Guerrieri”, llamada así en homenaje al precursor del desarrollo de pueblo, que es acompañada por INTA Quimilí.

La huerta tiene apenas cuatro meses y es llevada adelante por seis familias, quienes producen verduras frescas para consumo personal, para comercializar entre sus vecinos quienes  demandan de sus productos y para la parroquia, que es la que cedió el terreno para la realización de la misma. Se trata de una exitosa experiencia de empoderamiento de las bondades del programa ProHuerta que sigue creciendo con más parcelas sembradas por las seis familias.

INTA Quimilí ayudó a este proceso mediante la promoción, concientización de las familias en producción de alimentos, capacitó y entregó insumos para el desarrollo de la huerta al igual que a otras familias de las zonas rurales con el apoyo de la Iglesia y el Colegio San Benito.

Transformación verde

El espacio que ocupa actualmente la huerta era un sitio sin ningún uso. Solo acumulaba basura. El empuje de las familias del lugar llevó a modificar completamente esa realidad, a concretar una transformación verde, una revolución que actualmente tiene resultados muy productivos. La huerta esta diagramada con parcelas que son para las familias participantes del proyecto produzcan para el autoconsumo y la venta y una parte comunitaria para generar ingresos para mantener la huerta y los insumos que necesita y una parte que es para solventar algunos gastos de la parroquia.

Emiliano es un verdadero trotamundos. Junto a su esposa, oriunda de Santos Lugares, se afincó en este rincón del paisaje santiagueño y desde hace cuatro meses comenzó esta nueva experiencia de producir alimentos.

“La huerta nació por iniciativa del padre Carlos, párroco actual quien tuvo la idea de transformar un baldío y ofreció la oportunidad de participar a varias familias. Primero fuimos dos familias y luego se sumaron otras y actualmente somos seis cada una con su correspondiente parcela”, contó Emiliano.

Perejil, acelga, tomates, recula, zapallitos y mucho más ya se producen en un lugar que antes solo era un baldío y afeaba el prolijo paraje. La producción fue para consumo propio al principio, aunque con el paso de las semanas y al ser tan productivas las parcelas, empezaron cada vez más a venir los vecinos a comprar productos frescos y orgánicos.

La tarea de cada familia consiste en cuidar su parcela y ayudar en el sector comunitario y en el de parroquia. “Entre lo consumimos y lo que vendimos hemos recaudado más de 15 mil pesos con la primera cosecha”, contó asombrado Emiliano, quien junto a los demás integrantes y con la ayuda de la parroquia ampliaron la huerta en otros predios con nuevas parcelas.

Rosa Villalba escuchó por la radio que el padre Carlos ofrecía a las familias parcelas para hacer huerta. Sin dudar pidió su lugar y cuatro meses después no dejó de producir.

 “He vendido bastante sobre todo mucha lechuga, acelga, perejil y seguimos vendiendo y usando para consumo de la familia. Todos los días venimos temprano y mientras esperamos que haya agua limpiamos la parcela y cuando dan el agua regamos. Hay un día de reunión para poder organizarnos y eso nos permite entablar el vínculo con las otras personas del grupo de trabajo”, dijo.  Ella vive junto a su hijo de 7 años, Daniel, quien la ayuda en la huerta a diario. En su casa además vive su mamá y muchos hermanos todos varones.

“Empezamos con la huerta como para hacer algo con el tiempo durante la pandemia pero después vimos este verde donde antes había un baldío y que podíamos producir alimentos y comida, que podíamos sembrar y sacar provecho de la tierra. Para mi es pasatiempo, es un trabajo porque así lo tomamos, es venir todos los días con gusto, es un cable a tierra la huerta”, recalcaron los participantes.

Propósitos

Este grupo de familias se han propuesto facilitar el acceso a alimentos frescos y de calidad como frutas y vegetales; promover un mejor ambiente social en el vecindario, al permitir que los vecinos interactúen y se conozcan entre sí incentivando el desarrollo de una identidad comunal; promover el desarrollo local; incentivar a las familias a la autoproducción de alimentos de origen vegetal, reduciendo, así, el costo de la canasta familiar; mejorar y conservar los espacios públicos; promover una mejor salud mental y ayudar a combatir el estrés; actuar como núcleos educativos sobre todo para los niños, quienes aprenden sobre responsabilidad, sustentabilidad, cuidado del medio ambiente y a valorar el esfuerzo de cultivar sus propios alimentos; fortalecer el sentimiento de pertenencia en la comunidad; potenciar la cultura del trabajo; crear una huerta modelo, que sirva de incentivo para las familias de la comunidad y comunidades vecinas.

Una vez que concluya el tiempo de distanciamiento social, INTA planea un acompañamiento mayor con más huertas familiares en todas las comunidades que dependen de la parroquia asistencia técnica, capacitación y entrega de insumos y el fortalecimiento de la red de promotores.

Miel orgánica

En el caso de la apicultura, debido a las características naturales de la zona se produce miel orgánica, especialmente porque es una de las pocas regiones de la provincia con abundante monte. Ellos saben que la explotación forestal va a terminar en el corto plazo y quieren hacer producir el monte de una manera diferente y por ello eligen la apicultura, además de la ganadería. Esto va muy ligado a la propuesta de EEA Quimilí, de producir conservando.

Este año, en la zona de han producido casi 50 tambores de miel y ello es una muestra de las potencialidades de la región.

Miguel Vega, presidente de la cooperativa La Sumampeña, que entre sus diferentes rubros también se dedica a la producción de miel. “Dentro de nuestra cooperativa trabajan 15 familias, pero por fuera hay muchos otros que se dedican a la apicultura. Nuestro bosque nativo es una reserva importante que tiene un radio de 50 mil hectáreas que favorece la producción apícola orgánica. No tenemos cajones pintados ni ningún roce con elementos químicos por lo que es un producto producido netamente de forma orgánica”, resaltó.

La falta de oportunidades y el desconocimiento en algunos casos que ha llevado a los habitantes de la zona a depender mucho de la producción del carbón, aunque aseguran que crece la conciencia de que el monte es el principal recurso para sus habitantes y que la apicultura es la que puede producir el despegue de la región. Así lo cree y afirma Miguel Vega: “En esta temporada que está concluyendo tuvimos una cosecha records con más de 50 tambores de miel producidos y supera todos los registros pasados. El año pasado sumamos 27 tambores. Con la misma cantidad de productores se ha multiplicado la producción y son números que alientan y por eso tenemos metas como superar este año las 600 colmenas que hay y llevarlas a más de mil. El día a día es con un entusiasmo muy alto y soy un convencido de que la apicultura nos puede cambiar la economía de nuestras familias y depender de esto es posible”.

Según estimaciones de la Cooperativa La Sumampeña, hay más de 150 productores apícolas en toda la zona y actualmente 100 de ellos son productores apícolas.

Ricardo Palavecino, es docente y jefe sectorial del Colegio Secundario San Benito de Santos Lugares. La institución educativa a la que representa apunta a la formación de técnicos agropecuarios y no solo los capacita para la continuidad de estudios superiores sino también para asesorar, trabajar en empresas y desarrollar emprendimientos locales como la apicultura por lo que trabaja en conjunto con todas las entidades presentes en la zona.

Para Palavecino “Santos Lugares es un polo apícola prometedor” y por ello, días atrás junto a INTA Quimilí promovieron un espacio de capacitación que contó con la participación de más de 40 productores, algunos llegados desde más de 50 kilómetros de distancia.

“Es importante dar el puntapié inicial por el principio. A veces se apuesta a la producción, pero no por el principio. Esta zona tiene muchos antecedentes de recibir ayuda económica o infraestructura que después quedan en el deterioro o desecho cuando necesitamos fundamentalmente arrancar por el conocimiento. INTA nos puede aportar ese conocimiento y acompañamiento para lo otro que es el recurso económico. Hemos puesto fecha para poder potenciar, incentivar y acompañar a otros productores de la zona en conjunto con INTA Quimilí”, destacó el docente sobre el encuentro vivido.

Las largas distancias y los caminos agrestes no fueron impedimento para potenciar el vínculo con la comunidad y sus actores sociales, con quienes se planificaron nuevos desafíos para seguir aportando desde INTA Quimilí espacios de capacitación y acompañamiento para el desarrollo de la actividad apícola en articulación con otro actor importante como es el gobierno de la Provincia de Santiago del Estero.  

Para más información:

Marcelo LAGOS

EEA QUIMILI

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • Santiago del Estero
Personas mencionadas: