11 de Junio de 2018
Noticia

Se publicó el informe “diez años de mediciones de producción y establecimiento de semillas de Ñire bajo uso ganadero”

Un trabajo del Grupo de Investigación Forestal de la Estación Experimental Agropecuaria Santa Cruz destaca que la continuidad del bosque de ñire estaría condicionada para la influencia de la competencia de gramíneas y la herbivoría. Uno de los responsables del trabajo, Dr. Pablo Peri comentó que a partir de los resultados de la investigación “se determinó que para asegurar regeneración del bosque es necesario utilizar protectores de árboles individuales”.

Durante diez años se instalaron trampas de 1 m2 con el fin de recolectar semillas en cada uno de los sitios seleccionados
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El Grupo de Investigación Forestal, Agrícola y Manejo del Agua (FAMA) de la Estación Experimental Agropecuaria Santa Cruz publicó el trabajo “Diez años de producción y establecimiento de semillas de mediciones de regeneración en Nothofagus antarctica bosques bajo diferentes cubiertas de copas y sitios de calidad, en el sur de la Patagonia”.

Investigadores del INTA, la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA); Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), evaluaron la producción de semillas y su calidad; y el establecimiento de regeneración en cinco bosques puros de Ñire (Nothofagus antarctica) bajo uso ganadero y diferentes condiciones de sitio (humedad del suelo, luz).

Durante diez años se instalaron trampas de 1 m2 con el fin de recolectar semillas en cada uno de los sitios seleccionados. También evaluaron la incorporación y supervivencia de las plántulas con el fin de cuantificar el establecimiento de la regeneración proveniente de la germinación de semillas. Las actividades se desarrollaron en ñirantales de distintas condiciones, en la zona sur oeste de Santa Cruz y en la provincia de Tierra del Fuego.

En las conclusiones destacan que “la cantidad y calidad de producción de semilla tiene una influencia decisiva en el número de establecimiento de plántulas” y que “la apertura del dosel para el uso silvopastoral mejoró las condiciones para establecimiento de plántulas”. “Sin embargo, el éxito de la supervivencia de las plántulas a lo largo del tiempo estaría condicionada para la influencia de otros factores como la competencia del sotobosque (principalmente gramíneas) y la herbivoría por parte del ganado y liebres”, agregan.

Uno de los responsables de la actividad, el Dr. Pablo Peri explicó que el trabajo “surgió con el objetivo de verificar si la producción de carne y lana en los ñirantales de la provincia de Santa Cruz afecta la continuidad del bosque”.  “Diez años de mediciones nos permiten contar con información fehaciente sobre la producción de semillas, que fluctúa anualmente, y conocer como prosperan las plántulas ante la presión del pastoreo, del ganado doméstico y la fauna silvestre, y la competencia de las especies forrajeras”, expresó.

El Investigador comentó que a partir de los resultados de la investigación “se determinó que para asegurar regeneración del bosque es necesario utilizar protectores de árboles individuales”. “El sistema es flexible, porque los ñires se regeneran también por tocón y a partir de las raíces, por ello si al sistema le sumamos los protectores de plántulas podemos garantizar el estrato arbóreo en bosques utilizados en sistemas silvopastoriles”, agregó.

El uso de los protectores individuales para la regeneración se establece hasta que los renovales alcancen una altura de 2 a 2,5 m. Se estima que se debe proteger de 2 a 5 renovales de ñire por ha/año hasta asegurar el reemplazo total de los individuos en fases de envejecimiento o desmoronamiento (árboles con edades superiores a los 150-180 años) hasta lograr la densidad final definida en cada mancha de bosque homogéneo. En el caso de los ñirantales que se encuentran en la zona de ecotono con la estepa (ñirantales creciendo en condiciones de estrés hídrico severo) se deberían proteger hasta 250 árboles/ha, mientras que en ñirantales creciendo en zona más húmedas (por ejemplo cerca del bosque de lenga) se debería proteger un mínimo de 150 árboles/ha.

Si bien la fabricación e instalación de los protectores, estructuras de alambre que impiden que los herbívoros puedan comer las plantas,  no insumen un alto costo a los productores, deberían considerarse como un costo fijo. Algunos establecimientos productivos que los utilizan financian la instalación a través de la Ley de Bosques, que promueve acciones tendientes al uso sustentable de estos ambientes. Es importante tener en cuenta que se trata de una inversión, que permite mantener el bosque –con todas las ventajas que esto otorga a los animales y pasturas- y garantizar que la actividad productiva se pueda seguir desarrollando en el futuro.

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • Santa Cruz
    • Argentina
    • Tierra del Fuego
Personas mencionadas: