05 de Mayo de 2020
Noticia

Solucionado el problema del agua, más de 200 familias del este santiagueño proyectan un futuro diferente

Construyeron cisternas placas y sistemas de captación para almacenar 16 mil litros de agua para consumo humano.

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El agua es vida. Ella hace fértil la tierra y da salud al ser humano. Tenerla es equilibrio, desarrollo y riqueza. INTA Quimilí afianzó entre los años 2018 y el 2020 el derecho fundamental de acceso al agua para consumo humano y para uso productivo para familias y productores del este santiagueño. Eso fue posible mediante proyectos especiales financiados por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y el Programa Cisternas Rurales.

En esta comunicación se hará referencia al trabajo con 200 familias que viven en el ámbito de trabajo de AER Quimili. El área de influencia de la Agencia de Extensión INTA Quimilí abarca el departamento Moreno y parte norte de Juan Felipe Ibarra. Una de las características distintivas de esta AER es que trabaja con actores sociales de muy diferentes orígenes, ideologías y escalas productivas. En más de 1,3  millones de hectáreas co-existen grandes explotaciones ganaderas y agrícolas con alta tecnología y gran capacidad de innovación, con productores familiares y de subsistencia que enfrentan grandes problemas.

La principal problemática que limita la vida y las actividades en gran parte de las explotaciones es la dificultad para la provisión de agua y principalmente para consumo humano. En lugares puntuales se dispone de pozos someros para la obtención de agua, pero que su disponibilidad está asociada a periodos húmedos y escasea en periodos secos. Otro tema es que el agua que sale de los pozos, la mayoría de veces presenta contenidos de sales y en especial sulfatos que la limitan aun para el consumo ganadero y cuando es salobre, el contenido de arsénico limita al consumo humano.

Por otro lado, donde no existe la posibilidad de obtención de aguas subterráneas se capta agua de lluvia mediante represas, grandes obras que requieren inversión utilizadas principalmente para ganadería y en algunos parajes en forma comunitaria.

En este contexto, mediante los proyectos especiales, 21 familias de la zona rural de Los Juries y 29 de Rincón del Saladillo, pudieron construir su propia cisterna para almacenar 16 mil litros de agua para consumo humano. Asimismo, 53 familias más en Yuchan y 100 familias de otros parajes, fueron beneficiadas con estos reservorios y en algunos casos los techos para captación y los sistemas de distribución para dejar un pasado de angustia y constante necesidad.

Los técnicos de la AER que llevaron adelante estos proyectos fueron Walter Rodríguez y Javier Reinaldi. “El comienzo del trabajo de INTA en estas zonas estuvo abocado a resolver problemáticas de alimentación, tratando de producir desde la huerta alimentos sanos y saludables, ya que en estos lugares no llegan verduras a la venta o eventualmente puede llegar una vez por mes y en condiciones deplorables”, relató el Ing. Agr. Javier Reinaldi de la AER Quimilí.

“En talleres participativos relacionados a las huertas y los resultados de las mismas, el aspecto más relevante trabajado fue la escasez de agua para uso integral en las familias, ya que no se cuenta con la infraestructura para el aprovisionamiento de agua segura”, indicó el técnico y jefe de AER Quimilí Walter Rodríguez. Estas son las razones que llevaron a formular los proyectos, ya que a pesar de la voluntad y el sacrificio de los productores nunca se podría pensar en actividades productivas constantes.

“La cisterna de placas, es una técnica de construcción económica y confiable, que permite almacenar 16 mil litros de agua para consumo humano y cuya construcción es sencilla y todos los miembros de una familia pueden colaborar. Desde la AER Quimilí comenzamos a trabajar para difundir la técnica de cisternas de placas y desde el 2017 a la fecha se trabajaron 4 proyectos financiados por Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Mediante estos se pudo llegar a 200 familias en la zona rural de Los Juries y el Cuadrado, Rincón del Saladillo, Yuchan, El Hoyo, Pozo del Castaño, El Patay, El Aibal, María Angélica, La Elsita y Pampa Charquina. Para lograrlo, la principal estrategia de trabajo fueron las alianzas con organizaciones del territorio, Frente Nacional Campesino, MOCASE VC, Comisiones Municipales de Yuchan, Lilo Viejo y Libertad”, describió el Ing. Agr. Javier Reinaldi. Otro rango distintivo que se puso en juego es la capacitación de las mujeres en la construcción y el liderazgo de las mismas.

Las principales problemáticas encontradas en la ejecución de los proyectos, fueron relacionadas a las compras de materiales y logística, debido a las variaciones de precios del mercado y también a la inaccesibilidad en caminos de tierra, debido principalmente a las condiciones climáticas y al mal mantenimiento de los mismos. Por otra parte, no siempre es sencillo trabajar con las personas, muchas flaquean o descreen de que se pueda hacer. Sin embargo, siempre se pudo encontrar soluciones, aunque a veces se desplazaron los tiempos previstos. Las alianzas estratégicas con los referentes de las zonas junto a la administración eficiente y la formulación de los proyectos de INTA lo hicieron realidad.

Vientos de cambio

Lote 42

Y se puso manos a las obras. Pobladores beneficiados, organizaciones, comisiones municipales e INTA articularon esfuerzos, capacidades, tiempo, recursos y logística para revertir el problema de la falta de agua para estas 203 familias.

Mediante el proyecto especial N° 1110 21 familias ubicadas en el paraje Lote 42 pudieron construir su propia cisterna. “Aquí armamos grupo de hasta 8 personas e íbamos construyendo de a una las cisternas. Terminábamos en una casa y pasábamos a otra y entre todos ayudábamos a su construcción. Fue un verdadero trabajo en comunidad que nos ayudó mucho. La mayoría tenía huertas aquí y siempre faltaba agua, pero ahora todo cambio”, contó Hugo Mansilla sobre la forma de trabajo que encontraron en Lote 42, a 12 kilómetros de Los Juries, para concluir exitosamente las obras.

Esperar que la Municipalidad traiga agua en camión o ir a buscar del aljibe de la escuela era parte de la rutina de estos pobladores. “Ahora estamos muy contentos porque tenemos desde hace más de un año la posibilidad de juntarla en nuestras casas. Bebemos agua limpia y sana y hasta hemos ganado en comodidad. Si bien aquí todos tenemos huertas, con agua constante es otra la producción que hemos obtenido”, agregó.

En Yuchán

En la localidad de Yuchan, ubicado sobre la ruta Nacional 89, a 68 km de Quimilí, 53 familias cuentan hoy con este reservorio indispensable. En este caso, para lograr el proyecto se recurrió a una fuerte alianza con la Comisión Municipal de Yuchán.

Dante Reinaga es el comisionado municipal de Yuchan. “Nuestro aporte fue acercar el material de construcción para cada familia beneficiada. La logística corrió por cuenta de la comuna. Este beneficio ha sido algo muy bueno por la necesidad de la gente de mi lugar”, describió. Además agregó: “Tenemos una planta potabilizadora pequeña desde la que los vecinos llevan en zorra el agua y un camión cisterna, una vez al mes durante una semana completa, llega al paraje para realizar la entrega de agua en tachos o calicantos que tienen algunas familias. Este paraje tiene unos 900 habitantes y en épocas de calor el consumo de agua aumenta y no damos abasto. Hoy las cisternas construidas están colmadas y de esa manera la planta potabilizadora trabaja con normalidad y sin exigencias. Ha descomprimido la demanda de la planta y eso nos permitirá cuidarla mejor”.

“El agua siempre fue un problema para nuestra comunidad. A veces había, otras veces no. Pero siempre escaseaba y para tener el líquido sacábamos de un pozo o comprábamos a $ 50 el viaje de dos tachos de 200 litros que nos traían en zorra. A veces también la comisión municipal nos traía en un camión. Otras veces, teníamos que esperar mucho tiempo porque aumentaba la demanda y no daban abasto con todos los pedidos”, contó David Reinoso, poblador y beneficiario de Yuchan.

En Yuchán el INTA tiene un proyecto ambicioso de huertas y un proyecto de se ganó junto a la Fundación Banco de Alimentos de Santiago del Estero, la Facultad de Agronomía y Agroindustrias de la UNSE, financiado por la Fundación Semillero de Futuro. Con el problema del agua resuelto, Yuchán se encamina al trabajo en producción, siendo la apicultura una de las alternativas.

En Rincón del Saladillo

Rincón del Saladillo es una comunidad que ha sido declarada como comunidad indígena y desarrolla sus actividades en 7 mil ha, a las que se accede por un camino prácticamente intransitable. En este caso, la alianza se realizó con MOCASE VC, y los pobladores de la localidad. Ellos habían pedido un proyecto de huertas, pero al hacerse presente INTA para estudiar el problema, se detectó que su real problemática era el abastecimiento de agua para uso humano y productivo. Así se formuló el proyecto 1035 para recuperar las represas, elevar el agua para los bebederos recuperando un proyecto de agua para uso integral (lo que beneficia a 100 familias) y por otra parte la construcción 29 cisternas a las que se refiere este artículo. El proyecto se realizó aprovechando la capacidad organizativa de los pobladores, que ejecutaron rápidamente las cisternas.

Ahora queda como desafío completar la obra de la represa y seguir con las actividades productivas.

En el Oeste del departamento Moreno

El INTA Quimilí trabaja en el oeste del departamento Moreno desde el año 2018, apuntalando su trabajo la Comisión Municipal de Lilo Viejo Patay, promotores voluntarios. La experiencia nació como extensión pura, hasta que se pudo encaminar el trabajo hasta un proyecto. Se decidió formular un proyecto de cisternas para mejorar el acceso al agua, que beneficia a 100 familias.

Para Gladis Serrano, pobladora del paraje La Elsita donde viven unas 20 familias, la realidad cambió. “Somos 7 familias beneficiadas de nuestro lugar. Antes teníamos tachos de 200 litros y algunos, depósitos de 1000 litros y represas pero cuando no llovía nos quedábamos sin agua porque no teníamos suficiente capacidad para almacenarla, especialmente para consumo humano. Sufrimos mucho pero ahora tenemos este depósito de 16 mil litros que nos permite juntar más agua y celebramos cada vez que llueve”.

Otra realidad dura es la que soportaban las familias de El Aibal. “Estamos cerca del Canal de la Patria que nos provee el agua que consumíamos a pesar de que sabíamos que no era agua buena porque es muy oscura, con mucho salitre y no se puede tomar. A veces nos mandaban agua potable de la comisión de Lilo Viejo pero cada tanto. Ahora tenemos otra forma de vivir, con el agua en nuestras casas. Tenemos la garantía de que no nos va a faltar y con este recurso las huertas van a ser muy productivas”, señala Julio Serrano, poblador de El Aibal.

Tito Almaraz tiene 60 años. Nació en El Aibal y se dedica a la agricultura pero nunca pudo progresar. “El agua del canal secaba todo lo que sembrábamos. Tampoco la podíamos beber, los animales se enfermaban y las plantas se nos morían. Es una bendición esta obra que nos da agua de otra calidad y me despreocupo de lo que antes era un problema porque el agua es todo para nosotros. Nuestra salud corría riesgo y dejamos de contaminarnos”. 

Beneficios incontables trajo la obra que les permitió tener agua. “Antes ninguna de las familias tenía huerta y hoy nos dedicamos a producir nuestras verduras porque todas las tardes podemos regarlas. Hubo familias que cosecharon tanto que sus excedentes los vendieron a las familias que no tienen huertas. Vimos el entusiasmo de los chicos por trabajar en su huerta. Ver una planta de lechuga creciendo en mi casa es algo totalmente nuevo para todos aquí”, describió Gladis Serrano.

La Elsita 180 kilómetros, a 60 kilómetros a Tintina, incluso quedaron capacitados muchos jóvenes de la comunidad. “En las capacitaciones había muchos chicos que aprendieron a construir las cisternas y hoy por hoy esos chicos son casi profesionales y se dedican a la construcción en otros parajes”, agregó Gladis Serrano.

Los resultados, muestran familias satisfechas con agua para consumo familiar en una reserva segura, se alivió el trabajo de obtener agua, tarea principalmente relacionada a mujeres y niños, también surgen familias que quieren formar parte de un nuevo proyecto. Se impulsaron las huertas ya existentes y algunas nuevas. Las demandas de capacitaciones en distintas producciones, el interés por producciones nuevas.

“La gente está muy contenta. Como vecina disfruto verlos así. Les ha cambiado el humor y la calidad de vida”, dice Gladis que es promotora de Prohuerta en la zona. “Ahora cuando llueve se llena nuestra cisterna y nuestras represas. Lo de las represas lo guardamos para cuando falten las lluvias”, explicó.

La presencia de INTA en el oeste de Moreno es ambiciosa, fortalecer la producción hortícola, con venta de excedentes, con agua poder trabajar producción de verduras los 365 días al año es importante. Que se haya logrado vender producción en lugares que históricamente fueron de criadores animales menores es algo diferente. Esto permite que los productores familiares estén más tranquilos, puedan dedicar más tiempo a la producción reduciendo el tiempo al acarreo de agua.

Consideraciones finales

“Mediante la construcción de una cisterna a modo de capacitación por comunidad se pudo dejar sentadas las bases para que las personas puedan seguir construyendo. Ellos se agruparon y buscaron la forma de trabajo más conveniente de acuerdo a sus tiempos y obligaciones, todos encontraron la forma de llevar adelante el trabajo y en esto aprendimos como técnicos que ninguna realidad familiar es similar a otra, ninguna comunidad es igual a otra y hacen falta poner en juego todas las herramientas de extensión para llevar a buen puerto un proyecto y pensar en que la gente tenga un futuro diferente, explicó Walter Rodríguez de la AER Quimilí.

Hay que rescatar lo organizativo, que sirve para futuros proyectos. La interacción entre diferentes actores sociales permitió potenciar la capacidad de INTA. A futuro se proyecta seguir vinculados a las familias que llegaron al resultado de acceso al agua y ayudar a las que quieran llegar, mediante nuevos proyectos. Muchas familias han mejorado su calidad de vida y se les abrieron numerosas posibilidades de crecimiento porque el agua pasó a ser una realidad en sus vidas y ahora los espera el reto de actividades productivas que les generen ingresos. INTA toma el desafío de trabajar en con ellos en actividades de innovación acorde a las necesidades, escuchando lo que necesitan, pero a la vez presentando los alternativas. Resuelto el acceso al agua, vamos por nuevos desafíos.

 

Para más información:

Marcelo LAGOS

EEA Comunicaciòn Quimili

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • Santiago del Estero
Personas mencionadas: Walter Alberto RODRIGUEZ, Javier Aníbal REINALDI Marcelo LAGOS