20 de Febrero de 2020
Noticia

Un reencuentro con el sabor de los alimentos

La Fiesta del Tomate Platense volvió a congregar en su edición 2020 a más de 1500 consumidores dispuestos a poner en valor el rescate y la reproducción de una hortaliza que define la cultura hortícola local. Aquí detalles del tomate, que sabe a tomate.

Foto: Gentileza Grupo de Tomate Platense
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Maduro, verde y pintón. Fresco y en conservas. En tartas dulces y saladas, en alfajores de maicena y algarroba o en innovadoras pintas. Es febrero y es tiempo de cosecha de un fruto moñudo chato e irregular de inconfundible. Las vecinas ya lo saben y por las dudas son las primeras en llegar a los 14 puestos que este año cuentan con más de 300 jaulas repletas del tomate platense:  un emblema de la cultura hortícola local. El ritual se repite en cada edición y los consumidores locales marchan en procesión hasta la Estación Experimental Ing. Agr. Julio Hirschhorn del barrio de Los Hornos a buscar el tomate que sabe a tomate.

Esta popular hortaliza, dominó desde fines de la década del 30 la producción en fresco de la zona. Por su rusticidad y ductilidad ganó superficie y hasta los años ´80 su semilla se difundió por todo el Cinturón Hortícola Bonaerense. Sin embargo, a principios de los 90 no pudo resistir el embate de la modernización y fue reemplazada por materiales que ofrecían mayores rendimientos y uniformidad.

De todos modos, la memoria de los productores y los consumidores fue más fuerte y a principio de los años 2000, fruto del trabajo de productores locales, junto a la Facultad de Ciencias Agrarias y con el apoyo del INTA, el tomate platense fue rescatado y recuperado.

“Podemos decir que esta fiesta es el corolario del trabajo de todo el año. Desde la última edición difundimos este cultivo, entregamos semillas y plantines a diferentes organizaciones de productores, con el fin de promocionarlo para que haya más tomate platense”, cuenta Guillermina Ferraris, Secretaria de Extensión de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de La Plata. “Hemos sumado a la Asociación 1610 de Florencio Varela, a productoras de la Feria Manos de la Tierra y del MTE Rural. De esta manera incrementamos la superficie cultivada. Por supuesto que este no es un trabajo concluido, tenemos que seguir promocionando y difundiendo su cultivo”.

Isabel Palomo está contenta. “Este es un año lindo para nosotras. En esta fiesta los consumidores no se quedarán sin tomate porque hay más productores. El esfuerzo que hicimos con el grupo durante estos 20 años no fue en vano. Logró entusiasmar a nuevas familias quinteras que se sumaron con las semillas que les aportamos nosotros y con los más de 5.000 plantines que brindaron desde el proyecto de extensión Banco de Germoplasma de la Facultad de Ciencias Exactas”.

“Estos plantines fueron inoculados con cepas de Trichodermas endémicas del laboratorio de la Dra Cecilia Mónoca del Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (CINDEFI), y los beneficios de esta mejora se están viendo en la producción de este año”, explica con orgullo Amado Catáneo, miembro del Banco de Germoplasma.

Desde la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, donde nació el proyecto de recuperación y reproducción del tomate platense, se fortalece el trabajo para la conservación, distribución y uso de variedades locales como el tomate platense, pero también otras hortalizas como zapallitos, acelgas, lechugas, rúculas y ajíes. “Nuestro trabajo desde la facultad con las familias productoras es articular acciones como guardianes de algunas variedades que se reproducen en las quintas. Hacemos capacitaciones para la conservación, el uso de semillas, la distribución para huertas escolares y comunitarias”, reconoce Margarita Bonicatto quien dirige el proyecto de extensión sobre variedades hortícolas locales.  En 2019 se entregaron más de 500 kits de semillas.

“El tomate es el indicador más reconocido en el mundo de aquellos alimentos industriales que se estandarizaron y perdieron sus atributos de temporalidad y territorialidad” asegura Beatriz Giovellina, desde el Observatorio de Agricultura Periurbana del INTA. La alimentación pierde valor cultural. “No sólo los consumidores platenses sienten nostalgias por aquellos tomates que saben a tomate. Las demandas que hay aquí, se sincronizan con lo que sucede en otros lugares del mundo, como por ejemplo en Valencia, donde fueron al rescate del tomate Perelló, que hoy es considerado el caviar de la Ribera Baixa”, dice esta especialista que estudió los periurbanos de las principales ciudades del mundo. “Es la esquizofrenia de las grandes ciudades, que desconoce lo que generan los productores de sus periurbanos más próximos”. Algo de este fenómeno comienza a revertirse en La Plata.

“Lo que se percibe en esta fiesta es una mayor cantidad de productores que se inclinan por cultivar y comercializar el tomate platense”, corroboran desde el INTA Camila Gómez, jefa de la Agencia La Plata, y Marcos Hall, director del IPAF Región Pampeana. “Esta es una variedad con mucha identidad, que tiene demanda estacional y es requerida y   buscada por el consumidor local. Es además una muy buena alternativa para los sistemas agroecológicos que tienen modalidades de venta directa”.

GALERIA:

Fotos INTA La Plata: click aquí
Fotos: Grupo de Tomate Platense: Click aquí

 

Para más información:

IPAF Región Pampeana
gornitzky.cora@inta.gob.ar

EEA AMBA - Comunicación
eeaamba.comunica@inta.gob.ar

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • Buenos Aires
    • La Plata
Personas mencionadas: Camila Celina GOMEZ, Marcos Fernando HALL
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