Producciones regionales: "Melón"

Nota publicada en la revista Vida Natural N° 178 que integra la edición de la revista Chacra N° 979 de julio 2012 Por Paula Salamanco

01 de Agosto de 2012

Les  cambió la vida

Ellos se asociaron, incorporaron tecnología y adaptaron el embalaje adecuado. Hoy son referentes a nivel nacional para este producto durante los meses de octubre y noviembre.

Los horticultores de la periferia de La Rioja no salían de lo habitual. Pequeñas parcelas trabajadas en forma familiar o individual con rindes de subsistencia, con implementos agrícolas obsoletos, sin capital de trabajo, vendiendo a granel sin ningún tipo de identificación ni tipificación. Maximiliano Gianini, actual presidente de la Cooperativa Frutihortícola de La Rioja (COFRULAR), recuerda que “principalmente hacíamos verdura de hoja, tomate y zapallito para abastecer al mercado de la ciudad. Los  márgenes de rentabilidad eran muy bajos, por la falta de productividad, los gastos para producir (por ejemplo, el costo de bombeo de agua del subsuelo) y la gran cantidad de verdura que entra de otras provincias, principalmente Mendoza y Tucumán”. En apenas cuatro años este escenario quedo en el olvido. El Ing. Agr. Eduardo Oliva, extensionista de la AER INTA La Rioja fue uno de los impulsores de ésta transformación. “COFRULAR es producto del Programa Federal de Apoyo al Desarrollo Rural Sustentable (PROFEDER) – explica el profesional-. El INTA hizo un diagnóstico de la situación consideró metas y objetivos, y por último planificó un proceso de acciones concatenadas para llegar a esos objetivos en tres años. Lo medular de dichas acciones es la participación activa de los productores”.

Para Oliva, fue fundamental que los horticultores riojanos se organizaran en una asociación, así como la obtención de volúmenes  en gran escala de productos de calidad controlada, debidamente empacados e identificados, lo que les permitió ingresar a mercados de mayor poder adquisitivo y aumentar así la rentabilidad de los emprendimientos.

Agradecidos

Como en otras experiencias, el primer escollo por sortear fue la resistencia de algunos productores para convertirse en una cooperativa, ya que muchos no podían apreciar los beneficios del asociativismo. Hoy los socios son veinte, con un promedio de 10 hectáreas cada uno.

“El INTA nos ayudo a investigar qué cultivos se podían producir como primicia, ya que tienen mayor rentabilidad. Nosotros sabíamos hacer melón, pero había que obtenerlo tempranamente para aprovechar una ventana antes de que ingrese al mercado la producción de San Juan y desplome los precios”, continuo Gianini. El ambiente de la región permite producir de forma temprana (primicia) o tardía respecto de otras zonas de producción. “Los tardíos son los que se sacan en invierno, antes de que caigan las heladas. Como aquí tenemos inviernos cortos, a veces capturamos buenos precios cuando hiela en otros lados (San Juan, Mendoza o La Plata) y acá todavía no, además contamos con una ventaja de estar más cerca de Buenos Aires que Salta y Jujuy”, agrego el horticultor.

Ahora plantan entre 20 y 30 hectáreas por año de melón primicia; y también se hacen zapallos o pimientos tipo ultimicia (así denominan al tardío). A esto se suman las producciones de sandías, pimientos, berenjenas zapallitos y verdura de hoja.

Un largo camino

A lo largo de tres años se realizaron más de 20 capacitaciones, jornadas, día de campo y viajes a zonas de producción, que permitieron adoptar buenas prácticas agrícolas, incorporar tecnologías de cultivo, de envasado y de transporte.

“Ahora utilizamos riego por goteo, fertirrigación, mulching, manta térmica o antihelada, semillas hídricas y trasplante con plantín hecho en vivero. La cosecha es manual u los últimos dos años se utilizaron bines para transportar al galpón de empaque. Aprendimos a embalar para los grandes mercados y hoy enviamos al Central de Buenos Aires, al de Béccar, al de Berazategui y a los de Córdoba y Mendoza. Para eso fue fundamental conseguir un galpón donde hacer el empaque y una línea de máquinas que recibimos en Comodato de la Secretaría de Agricultura de la provincia, que nos permite seleccionar, lavar, secar y tamañar los melones”.

Resulta de gran ventaja también que el Gobierno de La Rioja, a través del Plan Melón, otorgue una línea de crédito a tasa cero que se devuelve al terminar la cosecha, que incluye los insumos para plantar los cultivos. “La parte organizativa costó un poco más; es un proceso lógico que necesita maduración, compromiso y hay que trabajarlo mucho, en el campo no es muy fácil compartir las decisiones, pero una vez que se ven los beneficios esto cambia”, agrego Maximiliano.

Recientemente han definido la participación de la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajo y Autogestionadas (FACTA), que llega al sur del país con sus productos, con buenos precios para el consumidor y sin el concurso de intermediarios. Otro logro de la Cooperativa fue realizar dos hectáreas de invernadero para adelantar más la fecha de salida de la producción.

Crecer y Crecer

El Ing. Oliva se mostro muy satisfecho con los resultados del proyecto y propuso nuevas líneas para acompañar a éstos productores en su transformación. “Alcanzamos un 85% de los objetivos planteados. En este momento tenemos, como territorio, un 16% del total del melón ingresado al Mercado Central de Buenos Aires”, dice orgulloso.

El técnico destacó, además, la incorporación del paquete tecnológico por parte de los productores y la importancia del valor agregado en origen.

“Respecto a la fase productiva, se obtuvieron importantes avances en cuanto a la generación, adaptación y transferencia de tecnología. Por  ejemplo, en la zona se pasó de 0 a 100 hectáreas de melón primicia, con lo cual se ha logrado una presencia de peso en los meses de octubre – noviembre, con un impacto económico considerable. Lo mismo podemos decir del tomate para industria, que se encuentra en su tercera campaña y se han conseguido importantes avances incluyendo la construcción y operación de una fábrica de tomate triturado”.

Además, a la línea de empaque  de melones se sumó una planta procesadora de tomate triturado y una pequeña fábrica para la elaboración de dulces. También se promovieron actividades para la familia de los productores, como capacitaciones en nutrición, elaboración de dulces y conservas, cuyo consumo y venta contribuye con la economía del grupo familiar.

COFRULAR es hoy un ámbito de encuentro de los pobladores, con  numerosas actividades, entre ellas la formación de jóvenes agricultores. Se fortaleció asimismo el programa con la construcción de una moderna escuela con orientación agrícola. La segunda parte de este proyecto sobre la que ya se está trabajando, contempla la puesta en marcha del cinturón hortícola de La Rioja, otra iniciativa que sumará a más productores de esta región.

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Nota publicada en la revista Vida Natural N° 178 que integra la edición de la revista Chacra N° 979 de julio 2012
Por Paula Salamanco

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01 de Agosto de 2012
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