Seis décadas al servicio de la producción agroalimentaria argentina

El 4 de diciembre el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria celebró 60 años de su creación. Hoy, con más de 7500 agentes trabajando a lo largo de todo el país y llegando directamente a más de 3 millones de personas, el INTA investiga y se hace presente en los territorios, con reconocido liderazgo, para potenciar el desarrollo agroindustrial.

Martes, 6 Diciembre, 2016

Con motivo de su 60 aniversario, el INTA realizó un acto protocolar en la sala Pablo Neruda del complejo La Plaza de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Del mismo participaron el ministro de Agroindustria de la Nación, Ricardo Buryaile, el Presidente, Vicepresidente y Director Nacional del organismo, Amadeo Nicora, Mariano Bosch y Héctor Espina, respectivamente, entre otras importantes autoridades.

El Ministro enfatizó que "el INTA es por excelencia una política de Estado" y agregó que "el conocimiento es parte del legado de esta institución: permite que la Argentina haya dejado de ser el granero del mundo para proyectarse como un país con gran agregación de valor".

Además de los congregados en la sala, este acto pude ser seguido por miles de trabajadores del organismo por vía digital. Incluso las TICs posibilitaron que cuatro Centros Regioanles del INTA, uno por cada punto cardinal, formaran parte del evento a través de videoconferencias. Tal es el caso del Centro Regional Mendoza-San Juan, cuyo director, José Gudiño, acompañado por la presidenta de la Corporación Vitivinícola Argentina, Hilda Wilhelm de Vaieretti y el productor, miembro de CREA y ex presidente del Consejo Regional, Juan Viciana, dialogaron con el Director Nacional y brindaron a la distancia con vino elaborado por el INTA. 

Hilda Wilhelm de Vaieretti (COVIAR), José Gudiño (INTA) y Juan Viciana (CREA) participan de la videoconferencia en el acto nacional de los 60 años del INTA

Ciencia aplicada a las necesidades

Creado en 1956, el INTA nació con la misión de generar innovaciones, reforzar la competitividad de las cadenas productivas, promover el desarrollo rural sustentable del país y fortalecer las condiciones de vida. Hoy se destaca por ser una de las pocas instituciones en el mundo, cuya estructura articula investigación y extensión, que observa el contexto y busca adecuarse con nuevas propuestas tecnológicas. Con sus proyectos de investigación y extensión brinda soluciones concretas a problemáticas regionales, mejorando la calidad de vida de la sociedad. Pionero en articulación público-privada, el instituto posiciona a la Argentina en el desarrollo de innovaciones que son reconocidas por los argentinos, motorizan el sistema agroindustrial y trascienden el agro.

“La búsqueda permanente de unir la investigación con la extensión es la clave para desarrollar una ciencia y tecnología a la medida de las necesidades y problemáticas del país”, indicó Adolfo Cerioni, coordinador nacional de Vinculación Tecnológica del INTA. “Este contacto directo con el territorio ayuda a los investigadores a construir sus agendas de trabajo vinculadas con problemáticas reales”, valoró.

Esta interacción se constata en dos estudios de opinión pública que ratifican el impacto de los logros: el primero afirma que dos de cada tres productores rurales del área núcleo valora positivamente la acción del instituto, mientras que el segundo estima que uno de cada dos argentinos de centros urbanos tiene la misma apreciación.

Con presencia en las cinco regiones de la Argentina, el INTA se organiza en una estructura que comprende: una sede central, 15 centros regionales, seis centros de investigación, 52 estaciones experimentales, 22 institutos y más de 400 unidades de extensión.

En la definición de cada línea de trabajo llevada adelante en estos espacios, está la mirada de más de 2.000 representantes públicos y privados –organizaciones de productores, gobiernos provinciales, entidades del sector, universidades– que funcionan como consejeros y ejercen un control social sobre la institución.

El contacto directo con el territorio ayuda a los investigadores a construir sus agendas de trabajo vinculadas con problemáticas reales.

La investigación, como norte

“Los proyectos se multiplican a la par de las articulaciones con organizaciones científicas del país y del exterior y nos ubican a la vanguardia del conocimiento”, aseguró Norma Pensel, coordinadora de la comisión asesora de Innovación Institucional del INTA.

Con el aporte científico y tecnológico del INTA, la Argentina se posiciona como referente mundial en mejoramiento genético de cultivos, secuenciación de los genomas de papa, tomate, moha, trigo y girasol. Estas investigaciones permiten generar plantas más resistentes a condiciones climáticas extremas, multiplicar rendimientos por hectárea, minimizar el ataque de plagas y enfermedades, entre otras aptitudes.

“La diversidad de temáticas y la cobertura territorial amplifican los logros del instituto”, explicó Pensel. “Esto lo convierte en un instrumento no sólo para el desarrollo del sector agropecuario, agroalimentario y agroindustrial, sino que baja a terreno políticas públicas en articulación con otros ministerios”, agregó.

En biotecnología animal, el instituto junto con la Universidad Nacional de San Martín desarrolló la primera ternera clonada bitransgénica del mundo capaz de dar leche maternizada. En esta línea, un equipo de especialistas del INTA y de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad del Litoral obtuvo la primera ternera por fecundación in vitro, en un laboratorio público.

“Si bien nos enfocamos en el agro, el INTA trasciende a otras áreas científico-técnicas que son transversales y promueve el bienestar de la sociedad con un equilibrio entre lo productivo, lo ambiental y lo social”, analizó Pensel.

Con el foco en la articulación, el INTA sostiene programas de investigación con universidades y empresas para diseñar alimentos funcionales, algunos ya transferidos a la industria y otros en una etapa próxima de transferencia. Queso enriquecido con fitoesteroles y antioxidantes naturales, leche con mayor nivel de CLA natural, huevos con omega 3 y un aditivo en polvo basado en probióticos son resultados de estas líneas de trabajo.

En contribuciones a la salud humana, especialistas del instituto integraron el equipo interdisciplinario que presentó el prototipo de un dispositivo nacional de asistencia cardíaca mecánica, de larga duración y que sirve para asistir a niños que se encuentran a la espera del trasplante cardíaco. Además, se destaca la creación de un bioinsecticida de control eficaz para combatir las larvas del mosquito transmisor del dengue, cuya tecnología está disponible para ser licenciada a empresas interesadas.

En competitividad agrícola, se destacan tecnologías que son exportadas y tienen proyección en el mundo, como silobolsa, siembra directa y bioinsumos. A estas innovaciones se suma el trabajo en agricultura de precisión con dispositivos que automatizan procesos y hasta aportes en generación de información estratégica a partir de infraestructura satelital.

Cuyana Cosechadora

En cuanto a tecnologías apropiadas para productores de pequeña y mediana escala, el instituto promueve el desarrollo de maquinaria con funcionamiento sencillo y de bajo costo, como Javiyú, Cañera INTA, La Reconquista, La Lola y Cuyana Cosechadora. Asimismo, se trabaja en tecnologías vinculadas con acceso al agua y energías alternativas que permiten fortalecer el desarrollo de comunidades y agricultores familiares.

En su función social, el conocimiento generado por el INTA se refleja en el reconocimiento internacional que alcanza su producción científica. En este sentido, durante el período 2013-2016 se escribieron 5.698 artículos: 225 se publicaron en revistas con arbitraje, de los cuales 121 correspondieron a revistas extranjeras.

Cobertura federal

El reconocimiento social que recibe la investigación científica-técnica encabezada por el INTA se debe no sólo a la calidad de la innovación, sino a su capacidad para adentrarse en los territorios, promover la adopción tecnológica y multiplicar el desarrollo equitativo de las regiones. Para lograrlo, lleva adelante programas y proyectos que, sobre una lógica asociativa –en general–, buscan mejorar los emprendimientos de diferente escala.

De este modo, Cambio Rural II “es una oportunidad que les permite a los grupos contar con asistencia técnica para resolver problemáticas y debilidades productivas identificadas por ellos mismos”, aseguró Diego Ramilo, coordinador nacional de Transferencia y Extensión del INTA.

Actualmente, el programa reúne a más de 12.500 productores que participan en forma asociada y vinculados a diversas actividades económicas. “El programa constituye una instancia para armar equipos de trabajo y diseñar proyectos en conjunto que promuevan el desarrollo local y fortalezcan las economías regionales”, afirmó Ramilo.

Además, en el marco del Programa Federal de Apoyo al Desarrollo Rural –Profeder– que involucra a otras líneas de trabajo como Proyectos de Apoyo al Desarrollo Local, Minifundio, Profam y Proyectos Integrados, el INTA asiste de manera directa a más de 18.400 pequeños y medianos productores en el país.

Llevada a cabo por el INTA y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación desde hace 26 años, se destaca la acción del programa Prohuerta que garantiza alimentos a más de 2.800.000 personas y cubre el 90 % de los municipios. Esta política pública provee semillas, frutales, animales y capacitaciones para crear huertas y granjas familiares, escolares y comunitarias en la Argentina y en otros países.

Según estimaciones de la FAO, la agricultura familiar produce el 80 % de los alimentos consumidos en países en desarrollo y representa un sector estratégico para la producción diversificada de alimentos frescos destinados al mercado interno.

Los Proyectos Regionales con Enfoque Territorial (PRET) –una propuesta innovadora del INTA que articula extensión e investigación– integran la estructura institucional con la que se aborda las realidades de los territorios. En la actualidad, funcionan 120 en todo el país que alcanzan directamente a más de 183.000 productores.

Asimismo, el INTA trabaja en coyunturas de dificultad climática como caída de cenizas por erupción de volcanes, inundaciones y sequías. En ese sentido, genera información y alertas tempranas que pone a disposición de la sociedad para que anticipen decisiones de manejo y participa de los comités de crisis junto con productores afectados y en articulación con los diferentes niveles de gobierno –nacional, provincial y locales–.