06 de Noviembre de 2015
Artículo de divulgación

Importancia de la horticultura bajo cubierta para Tucumán

Esta temática se analizó en una jornada organizada por el INTA Famaillá en la Cooperativa La Luleña. Participaron productores y profesionales vinculados al sector.

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En el marco de la Jornada horticultura bajo cubierta: información de mercado y nuevas tecnologías de producción, que incluyó presentaciones teóricas y visitas a ensayos experimentales en la EEA Famaillá y la finca de un productor en El Ceibal, el técnico Víctor Mollinedo explicó la importancia y los beneficios de trabajar la horticultura en invernaderos y la propuesta del INTA de trabajar con un modelo de estructura más práctico, versátil y económico.

¿Cómo surge la iniciativa para la realización de este tipo de estructura?

La producción en invernaderos, hoy por hoy, es una tendencia muy fuerte no sólo a nivel local sino mundial. Cada vez es más difícil producir a campo. Nadie cuestiona las ventajas que tiene producir hortalizas bajo plástico o invernadero. Está muy claro que este sistema brinda mayor rendimiento, calidad y previsibilidad en la cosecha; menor riesgos de producción; posibilidad de alargar el periodo de producción y/o producir en épocas no tradicionales; mayor control sanitario; opción de producir cultivos no tradicionales; entre otras. Si bien en nuestro medio notamos que se realiza producción en invernaderos tradicionales (tipo almería modificado), muchas veces encontramos invernaderos abandonados, principalmente por problemas de los altos costos de construcción y mantenimiento; la reposición del plástico es muy costosa. Por este motivo comenzamos a trabajar con un modelo de invernadero más práctico y versátil. Nuestra propuesta es una nueva estructura denominada tapadera tipo manta parral, que funciona como invernadero. Fue diseñada por una empresa dedicada a la fabricación de plásticos de uso agrícola (AgrinPlex). Originalmente fue diseñada y adaptada para producir frutales en Mendoza y, desde allí, se fuero modificando y adaptando en las distintas zonas del país. Nosotros advertimos que los costos de construcción de esta estructura representan un 50% de lo que cuesta un invernadero tradicional; además, tiene una versatilidad muy grande en cuanto al manejo de la estructura y la posibilidad de hacer cultivos. En los invernaderos tradicionales la estructura plástica es fija, mientras que en este caso se puede sacar el plástico, lo que posibilita el manejo de cultivos de diferentes estructuras y desarrollo. También permite una durabilidad mayor del plástico e, incluso, posibilita su reemplazo por algún otro material como media sombra o manta antigranizo. Por otro lado, es un tipo de estructura que se adapta muy bien a cualquier tipo de productor, especialmente a los pequeños. Por esto, hemos adoptado esta propuesta y estamos trabajando para mejorarla y/o adaptarla a los cultivos específicos de la zona.

¿Qué tipos de cultivos se están trabajando en el INTA Famaillá con este sistema?

En este momento estamos trabajando con pimiento y tomate. La idea, en un futuro próximo, es empezar a hacerlo con frutilla. Otros cultivos que se realizan en la zona y que podrían hacerse bajo esta estructura son zapallito, choclo, chaucha, berenjena. Es aquí donde se muestra lo transformable y cambiante que puede ser esta estructura si el productor lo quiere o necesita.

En cuanto a tomate y pimiento, por ahora, estamos haciendo dos cosas: un ensayo de manejo de cultivo dentro de la estructura, trabajando con distintas distribuciones espaciales y distintas densidad de plantación. Por otro lado, seguimos proponiendo y evaluando mejoras en el diseño de la estructura como distancia entre postes, refuerzos para la conducción del cultivo de tomate, comportamiento térmico, entre otras.

En este trabajo participan las técnicas Ana María Bórquez y Claudia Funes en la parte de plagas y enemigos naturales. También colabora Jorge Mariotti en el manejo del cultivo y apoyo logístico.

¿Qué se logro hasta el momento en cuanto a resultados?

Lo más relevante fue que los cultivos tuvieron un muy buen desarrollo. Si bien este invierno no fue tan frio, los cultivos se comportaron dentro de todo bien, aunque hay que continuar evaluándolos. En principio, sabemos que el comportamiento térmico en cuanto a las temperaturas bajas es muy parecido al del invernadero tipo almería modificado. Además, tiene la ventaja de tener mejor ventilación y, por lo tanto, mejor comportamiento que el invernadero tradicional en la época de más calor.

Con esta jornada y recorrida de campo comenzamos a observar gran interés y continuamos recibiendo consultas. Los más interesados son los productores hortícolas y algunos cañeros que están buscando alternativas de diversificación productiva.

¿A nivel INTA, en lo organizativo, tuvo algunas ventajas esta idea de trabajo?

Esta propuesta está incluida en los tres proyectos regionales que tiene la EEA Famaillá, en articulación con un proyecto nacional sobre cultivos protegidos donde se evalúan ambientes y estructuras para la producción bajo cubierta. Esta integración de actividades permitió, además, integrar y eficientizar tiempo, recursos y personal en lo operativo. A modo de ejemplo, para el año que viene la propuesta es incluir temáticas sobre manejo y mejora de suelos y evaluaciones de algunos himenópteros del género Bombus utilizados como agentes polinizadores de los cultivos. Estas tareas, actualmente, se están realizando en otros lugares y el hecho de contar con una estructura de este tipo en Famaillá nos permitirá concentrar las actividades, brindándonos mayor información de la interacción entre las diferentes propuestas de trabajo.

 

 

 

 

 

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Tucumán