21 de Febrero de 2017
Artículo de divulgación

La varroa no está sola, algunos virus le hacen compañía (Segunda parte)

Las perdidas de colmenas y desabejado son problemas importantes en la actividad apícola. Si bien pueden ser causados por múltiples factores, varroa y varios virus han sido reconocidos como algunas de sus causas. En esta nota se retoma esta asociación, tomando como centro la varroa.

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En la primera nota sobre este tema, se hizo un repaso de los virus que están presentes en Argentina. Decíamos que en nuestro país ya se ha demostrado la presencia de al menos 6 virus circulando entre las colonias: Virus de alas deformadas (DWV), Virus de la cría sacciforme (SBV), Virus de la parálisis aguda de las abejas (ABPV), Virus de la parálisis crónica de las abejas (CBPV), Virus de las celdas reales negras (BQCV) y el Virus de la parálisis israelí de las abejas (IAPV). En esa nota se hizo referencia a que, si bien se detectaron virus tanto en colmenas con o sin presencia de varroa, es interesante remarcar que en las colmenas donde el ácaro estuvo presente fue donde se detectó más de un virus circulando. Es posible confirmar, en este caso, la asociación de algunos virus y el ácaro.

Todos los virus nombrados están denominados por la sintomatología que producen pero, paradójicamente, su presencia en el país fue resultado de muestreos en los apiarios sin que se pudiera asociar a ningún tipo de sintomatología, hecho que también se observó en Brasil y Uruguay. ¿Como se puede explicar esto? ¿Realmente son peligrosos para la producción apícola?

Uno de los primeros puntos que se deben tener en cuenta es que normalmente las abejas poseen mecanismos defensivos a nivel individual y poblacional que determinan que, a pesar de que los virus estén presentes y circulen dentro de la población de las colonias, no siempre se pueda detectar un efecto negativo a nivel productivo. Por otro lado, se debe considerar también la dinámica poblacional de las colonias que permite esta coexistencia de las abejas y virus sin que una alta mortalidad lo pueda evidenciar. Por otra parte la cantidad de virus (o carga viral)  presente en una colmena es variable no siendo suficiente con la detección de su presencia. 

El hecho es que si se rompe este equilibrio entre el virus y las abejas, pueden surgir problemas. ¿Cuáles son las posibles causas que pueden producir esto? En principio la explicación no es sencilla, cualquier factor que disminuya la resistencia de las abejas (otras patologías, factores climáticos, factores nutricionales, agroquímicos, etc.) y permita la propagación masiva de los virus puede desencadenar sintomatologías. Por supuesto que la interacción de varios factores, como normalmente ocurre en la naturaleza, agravará la situación.

Como decíamos previamente varroa es uno de estos factores que favorecen el desequilibrio pero, además, actúa como transmisor directo de algunos virus. No solamente como transmisor mecánico, sino como un verdadero vector biológico, dado que algunos virus pueden multiplicarse en él, potenciando su función de diseminador e incluso ejerciendo una presión selectiva sobre los virus.

Como ejemplo podemos decir que poblaciones de varroa  transmiten el virus DWV al alimentarse de la cría de abejas, pudiendo producir su muerte, y a través de la remoción de esta, nuevas abejas se infectan produciendo una invasión masiva. Se conforma así un circuito donde  la mortalidad comienza a aumentar comprometiendo progresivamente la población de la colonia. Este fenómeno, si continúa, puede llevar a la desaparición total de la colonia,  proceso que puede durar hasta tres años según el tipo de virus. Uno de los períodos más críticos, donde se produce la mayor diseminación viral, es el otoño. Esta es una de las causas del aumento de la perdida de colmenas e intensificación del desabejado observado hacia el final del receso invernal. La intensidad del fenómeno dependerá de la población de las colmenas a fin de temporada, el estado nutricional y el momento de realización del control de varroa y la eficacia que haya tenido el mismo.

 

El PROAPI, Programa Nacional Apícola del INTA, comenzó realizar estudios para observar esta interacción varroa y virus, que si bien son preliminares, han podido detectar colmenas que presentan alta carga de varroa con cargas virales de 108 (un 1 seguido de 8 ceros) partículas de DWV, mientras que en colmenas con baja carga de varroa la carga viral iba desde indetectable hasta 103.

También se pudo observar cómo el control de varroa puede influir disminuyendo la carga viral.

 

En este gráfico se puede observar que luego de tratar la colmena contra varroa la carga viral disminuyó significativamente al siguiente mes.

Por otro lado, dentro de un grupo colmenas que presentaban bajas cargas virales, las que recibieron tratamiento contra varroa, mantuvieron cargas virales bajas (hasta 103), mientras que dentro del grupo que no recibieron tratamiento se observaron colmenas que presentaban cargas virales de hasta 106 al siguiente mes.

Concluyendo, queda claro que el ácaro actúa como un vector de los virus de las abejas. Es por esto que, como resultado de la interacción entre el ácaro y los virus, la enfermedad es mucho más virulenta.

Esta información refuerza la importancia del control de varroa para evitar que se produzcan problemas sanitarios, no solamente producidos por el parásito, sino también para mantener controlada la posible presencia de virus dentro de la colmena.

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina