22 de Junio de 2016
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Las aves: centinelas e indicadoras de salud ambiental del bosque nativo. Aves y bosque, dos piezas de un mismo dominó

Las aves del bosque son importantes en el mantenimiento de funciones ecológicas claves. Entre ellas, la dispersión de semillas, polinización y control de plagas a través del consumo de insectos (Begon et al., 1987). Esto las hace sensibles a los cambios en las características y condiciones ambientales, por lo cual son un alerta temprano de problemas ambientales.

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Corría el año 1810 cuando, anticipando el tan probable futuro que investigadores siglos después confirmaron como uno de los problemas ecológicos más graves, Manuel Belgrano escribió: “Parecieron los bosques como el inmenso mar respecto de la corta población que teníamos…hemos visto a los montañeses dar por el pie a un árbol frondoso, en lo más florido de la primavera, sólo por probar el filo del hacha…causa el mayor sentimiento ver tantos árboles muertos…Se presiente ya lo detestables que seremos a la generación venidera”.

Este hecho, que siglos atrás el espíritu visionario de Belgrano le permitió imaginar, ahora no es más que un claro ejemplo del dicho popular “para muestra basta un botón”. Esto hace una clara alusión a la pérdida de bosque nativo en la provincia de Entre Ríos, la cual no es ajena a lo que ocurre a escala mundial (Muñoz et al., 2005, FAO 2011). Este hecho es una de las amenazas más serias que enfrenta la biodiversidad (variedad de formas de vida presentes en un ambiente), particularmente las aves (Filloy y Bellocq, 2007, Schrag et al., 2009). Son numerosas las aves que declinan, no sólo por la reducción en la superficie de bosque en el paisaje agrícola (extensión de terreno en el que el ser humano está inmerso y desarrolla sus actividades productivas) sino también por la disminución en el tamaño de los parches o fragmentos (áreas, en este caso de bosque, que difieren de su entorno y tienen una apariencia uniforme). Además de estas características ambientales, las aves responden a la calidad local del bosque nativo. Esto se refiere al estado de su estructura vegetal (de la que forman parte la cantidad de árboles y arbustos, su altura, ancho del tronco, entre otras medidas).

Los paisajes agrícolas son una mezcla de sitios cultivados y no cultivados. Es decir, el producto de la actividad humana y el uso de los recursos naturales. Por lo cual, los paisajes agrícolas pueden variar en composición (distintos tipos de coberturas de la tierra en el paisaje, como bosque, pastizales, cursos de agua, urbano, etc.) y configuración, que es la ubicación espacial de las distintas coberturas.

Las aves eligen y usan esos paisajes según características tanto locales como de paisaje. Por lo tanto, la cantidad y la ubicación de las coberturas en el paisaje, así como la calidad y características de la vegetación dentro del bosque, pueden afectar a las aves (Thornton et al., 2011).

Las aves del bosque son importantes en el mantenimiento de funciones ecológicas claves. Entre ellas, la dispersión de semillas, polinización y control de plagas a través del consumo de insectos (Begon et al., 1987). Esto las hace sensibles a los cambios en las características y condiciones ambientales, por lo cual son un alerta temprano de problemas ambientales.

 

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Entre Ríos
    • Oro Verde