14 de Abril de 2020
Artículo de divulgación

Tiempo de barbecho a trigo

Con excepción del maíz de segunda, la mayoría de los cultivos estivales en la región sojera núcleo ya fueron cosechados. Para los que estén considerando cultivar trigo en la próxima campaña invernal, deberían contemplar la realización de un barbecho relativamente breve con tratamientos que eliminen la vegetación existente y, de ser posible, que impidan nuevas emergencias.

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Las realidades y problemas a resolver pueden variar mucho según la historia del lote, el clima, el cultivo antecesor y la modalidad en que fue conducido. En este sentido,  si el cultivo previo fue bien conducido en ambientes favorables, estaríamos en condiciones de llegar  a la cosecha sin malezas remanentes del verano o, eventualmente, podríamos encontrarnos con emergencias recientes de especies de ciclo otoño-invernal, tales como: rama negra (Conyza spp.), caapiquí (Stellaria media), perejilillo (Bowlesia incana), crucíferas varias (Brasica spp. Coronopus spp. Capsella spp.) y gramíneas como raigrás (Lolium multiflorum); en este último caso, y con mucha frecuencia, se trata de biotipos resistentes a glifosato. Por el contrario, si el cultivo estival presentó inconvenientes de conducción posiblemente podamos encontrar malezas de verano remanentes, muy avanzadas en su ciclo y estresadas por el clima, debido a tratamientos fallidos previos e incluso por haber sido dañadas por la cosechadora. Dichas malezas emergentes podrían ser: rama negra, sorgo de Alepo (Sorghum halepense), yuyo colorado (Amaranthus hybridus) y gramíneas anuales diversas.

¿Qué podemos hacer?

Si bien no existen “recetas” universales aplicables a un amplio rango de problemas, en el caso de que las malezas sean jóvenes y pequeñas, en actividad plena, prosperando en ambientes aún favorables con humedad suficiente, temperaturas templadas y adecuada radiación solar, se trata de situaciones de relativamente fácil resolución. En esas condiciones, con un herbicida de acción total como glifosato, eventualmente combinado con un hormonal como 2,4D o dicamba suele ser suficiente para eliminar las malezas de hoja ancha (latifoliadas) y gramíneas susceptibles a glifosato. Frente a alguna latifoliada “dura”, como por ejemplo Viola arvensis, un PPO quemante como piraflufen etil o saflufenacil podría ser de utilidad. Por otro lado, si necesitamos aportar residualidad, en nuestros experimentos el metsulfurón metil tuvo, frecuentemente, un buen desempeño, además de contribuir al control de post emergencia. No obstante, en este último caso es importante que la cobertura verde viva no supere el 25%, ya que de lo contrario la residualidad puede resultar comprometida.

¿Qué pasa si, además, hay raigrás resistente a glifosato? En ese caso, el glifosato puede ser reemplazado por paraquat o por glufosinato de amonio, teniendo en cuenta que se trata de dos herbicidas que tienen algunas exigencias particulares en cuanto a su aplicación, tales como que requiere al menos 50 impactos por cm2, además de buenas condiciones hídricas, térmicas y lumínicas. Como tratamiento residual frente a esa maleza, podemos considerar al flumioxazin o al pyroxasulfone, aplicados con suficiente anticipación a la siembra del cultivo de trigo; opcionalmente, se podría incorporar una sulfonilurea selectiva para trigo. Si eventualmente se toma la decisión  de emplear un graminicida selectivo post emergente (fop o dim) para controlar el raigrás resistente a glifosato, es importante tener en cuenta que estos herbicidas no son residuales en el sentido estricto, ya que pueden presentar persistencia biológicamente activa en el suelo durante un período de tiempo variable, pudiendo llegar a 20 o más días según principio activo, dosis, condiciones agro-edafo-climáticas, etc., período en el cual el cultivo de trigo puede resultar afectado. Si las principales malezas son remanentes estivales del cultivo antecesor, la realidad es diferente  ya que en la mayoría de las veces no contaremos con opciones químicas, simples, totalmente racionales suficientemente eficaces o selectivas, con registro y/o recomendación y garantía del fabricante. En esos casos y con el objetivo de eliminar esa vegetación, hemos experimentado con paraquat para acelerar la finalización del ciclo de las malezas; o bien con combinaciones de glifosato con algún hormonal (i.e. 2,4D; dicamba, fluroxipir, picloram) y un PPO quemante (i.e. saflufenacil, piraflufen etil, carfentrazone etil) con aceite metilado; también con la técnica del doble golpe, en cualquiera de los caso con resultados muy variables según maleza y su estado o bien directamente y en casos extremos, nos veremos obligados a recurrir a una labranza (Figura 1).

Se debe recordar que los herbicidas no son sustancias “mágicas”, su buen desempeño está fuertemente condicionado por numerosos factores, y el estado de la maleza es uno de los más trascendentes.

Finalmente, es importante destacar que en diferentes redes sociales, sitios de intercambio de opinión, foros, etc. es posible acceder a abundante y variada información sobre el tema de este artículo y otros relacionados con malezas, originadas generalmente en experiencias puntuales muy valiosas y que pueden servir de orientación. No obstante, hay que tener en cuenta que las decisiones que se tomen relacionadas con el manejo de malezas, deben ser el resultado del respeto a instrucciones del marbete de los principios activos seleccionados y a las recomendaciones técnicas emanadas de un profesional ingeniero agrónomo asesor que participa in situ en el diagnóstico de los diferentes casos.

Figura 1. Rebrotes de rama negra luego de haber sido cortada por la cosechadora.
Es una de las peores situaciones para resolver con herbicidas.


Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Santa Fe
    • Oliveros