08 de Marzo de 2019
Artículo de divulgación

Varroa: un viejo problema con una nueva mirada

La Varroosis continúa siendo la enfermedad de las abejas de mayor impacto y dispersión mundial. Se sabe que el daño causado por varroa es un factor crucial para las pérdidas de colonias. Debido a esto es esencial mantener esta parasitosis por debajo de umbrales que causen un impacto negativo o daño económico para lo cual generalmente es necesario el uso de tratamiento acaricidas.

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Copyright © 2017 Edward L. Ruden

Las pérdidas anuales de colmenas de abejas melíferas en Latinoamérica y el Caribe variaron entre un 12,6%, en Ecuador y Perú, y un 56,1% en Chile. Para Argentina fue, aproximadamente, un 34% (Requier y col., 2018). Se desconoce si actualmente existen registros sobre las pérdidas que produce esta parasitosis en nuestro país, pero se estima que el daño económico que genera es millonario.

En 2018, se publicaron algunas recomendaciones sobre el monitoreo y control de varroa a fines de temporada (https://inta.gob.ar/noticias/%C2%A1alerta-monitoreo-de-varroa) que cobran vigencia a la luz de una reciente publicación del Dr. Samuel Ramsey y sus colaboradores (Universidad de Maryland, 2019). Ellos demostraron que el principal recurso alimenticio de este parásito son los cuerpos grasos, no la hemolinfa,  lo que explica las graves consecuencias que tiene esta parasitosis, al afectar a un órgano vital en el metabolismo de las abejas.

 

¿Qué es un cuerpo graso?

El cuerpo graso es una gran “maquinaria” de biosíntesis y actividad metabólica. Allí se sintetizan y almacenan las reservas energéticas (lípidos y glicógeno) y proteicas, que serán redistribuidas según las necesidades de las abejas.

El tejido corporal graso también desempeña un papel crucial en la desintoxicación de pesticidas, al absorber y “secuestrar” una amplia gama de xenobióticos, evitando así que se unan al sitio de acción de los pesticidas y causen daños.

Cuerpos grasos abejas

Abdomen de una abeja obrera abierto longitudinalmente, se puede observar las masas de tejido graso de color blanco.
Fuente: Ramsey 2018

Otras funciones importantes del cuerpo graso, es facilitar  la metamorfosis, regular el metabolismo y desempeñar un papel integral en la termorregulación.

Es así que posee múltiples funciones metabólicas, que varían  de acuerdo a la necesidad de las abejas durante su desarrollo, pudiendo además integrar señales de otros órganos.

Al ser este tejido el órgano principal de reserva su deterioro repercute directamente en la vitalidad de las abejas. Reduce la disponibilidad de energía obstaculizando su capacidad para producir péptidos antimicrobianos, siendo crítico en la respuesta inmune.

También se esperaría que el tejido graso dañado se vea imposibilitado de producir lipoforinas y precursores de cera, de  gran importancia para mantener la impermeabilidad alrededor del cuerpo, lo que evita la evaporación de agua y posterior desecación de las abejas.

Por otro lado, un daño importante en este tejido, en los estadios tempranos de desarrollo, sería irreparable. Incapacitaría a los adultos para el almacenamiento de proteína o la síntesis de lípidos, aun consumiendo polen luego de su nacimiento. Además, los indicadores de longevidad en estas abejas se alteran, afectando sustancialmente la vida de las abejas de invierno.

Estas son las razones por las que es importante que la colmena pase por al menos dos ciclos de cría sin varroa. Para que las abejas sobrevivan el período invernal saludables con buenas reservas en su  cuerpo graso, y con capacidad para criar a las primeras larvas post-invernales.

 

Control de Varroa

Durante mucho tiempo, al momento de hablar del control de este parásito, sólo se hacía referencia al acaricida que se aplicaría. En un primer momento esto pareció ser suficiente pero, con el correr del tiempo, el problema se fue tornando más complejo.

Un abordaje integral de la problemática fue necesario para entender que sería necesario convivir  con varroa en un porcentaje que no causara daño a las colmenas.

¿Cómo se logra?, con una estrategia de manejo integrado de la parasitosis. Con el monitoreo en los momentos críticos del ciclo de producción, y no sólo con la aplicación de productos acaricidas. De esta manera se minimizará las pérdidas ocasionadas por el ácaro.

Por lo tanto, aquí se presentan las principales prácticas que permitirán llevar a cabo un manejo integrado de la Varroosis:

  • Comprensión de las curvas de floración de la zona de ubicación de los apiarios
  • Monitoreos en momentos críticos (Ej.: Post- cosecha, inicio de temporada, etc.)
  • Obtención de valores de referencia para tomar determinaciones sanitarias
  • Disminución de su aplicación y rotación de acaricidas de síntesis.
  • Incorporación de acaricidas orgánicos a las estrategias de control
  • Aplicación coordinada de un plan sanitario zonal
  • Incorporación de genética con alto comportamiento higiénico y/o genética tolerante al parásito
  • Recambio de reinas al menos cada dos años
  • Recambio de cuadros viejos
  • Alimentación estratégica

Implementar, de manera aislada, las distintas prácticas que existen para el manejo de varroa, no asegurará  el éxito en el control de esta  parasitosis.

Considerando la nueva información que muestra que los cuerpos grasos son el recurso alimenticio de varroa, la investigación de esta vía, como una estrategia en la administración de acaricida, puede ser posible sólo si los mismos son tolerables para las abejas, y pueden incorporarse mediante su alimentación. Esto permitirá ser absorbidos por el cuerpo graso durante la digestión y, de esta manera, el control podrá producirse cuando los ácaros consumen el tejido con el acaricida.

 

Conclusión

Para sintetizar, el PROAPI recomienda realizar, y reforzar, los monitoreos según el ciclo de producción. Con esos datos se podrá implementar el tratamiento con acaricidas aprobados por el SENASA, que incluya un tratamiento a fin de la temporada productiva, tratando de sanear los últimos dos ciclos de cría, para evitar que los ácaros puedan dañar significativamente el cuerpo graso y esto repercuta en el desarrollo de las abejas de invierno.

 

Bibliografía consultada

- Requier Fabrice, Antúnez Karina Morales, Carolina L, Aldea Sánchez Patricia, Castilhos Dayson, Garrido Paula , Giacobino Agostina, Reynaldi Francisco , Rosso Londoño Juan Manuel, Santos Estela  and Garibaldi Lucas A (2018) Trends in beekeeping and honey bee colony losses in Latin America, Journal of Apicultural Research, DOI: 10.1080/00218839.2018.1494919

- Ramsey Samuel, Ronald Ochoa, Gary Bauchan, Connor Gulbronson, Joseph D. Mowery, Allen Cohen, David Lim, Judith Joklik, Joseph M. Cicero, James D. Ellis, David Hawthorne, and Dennis vanEngelsdorp. (2019) Varroa destructor feeds primarily on honey bee fat body tissue and not hemolymph.  www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1818371116

 

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina