23 de Octubre de 2018
Noticia

Conservación de germoplasma de ciruelos en el Delta del Río Paraná

Investigadores de INTA trabajan en un proyecto de recuperación y conservación de variedades de ciruelos de obtención local en riesgo de extinción en el Delta del Río Paraná.

Banco de ciruelos EEA Delta
Banco de ciruelos EEA Delta
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El equipo liderado por Teresa Cerrillo (EEA Delta Paraná), Gabriel Valentini (EEA San Pedro), Cintia Acuña (Instituto de Biotecnología)  y  Enrique Frusso (Instituto de Recursos Biológicos),  logró crear un primer banco de germoplasma con diez variedades de ciruelo y se está completando con otros cinco cultivares locales, que también se encuentran en riesgo de pérdida.

La paulatina declinación de la actividad frutícola en la región desde hace décadas,  provocó que  las variedades de obtención local en cuestión, como otras introducidas, se dejaran de plantar y, por lo tanto no se conserven. Sólo existen en plantaciones muy antiguas, y en la quinta de unos pocos pobladores, poniendo  a los cultivares referidos en riesgo de extinción.

Rescatar, estudiar la variabilidad y conservar aquellas con riesgo alto de desaparecer, brindará la posibilidad de aplicar en el futuro los recursos genéticos de ciruelo a plantaciones y a investigación. Se espera que en lo inmediato el impacto llegue al territorio delta del Paraná, en primer lugar, a través de plantaciones para autoconsumo y, como prospectiva, para recrear un nuevo sistema productivo, representando  además, un aporte a la preservación y valorización de la cultura local.

 

 

La fruticultura en el Delta, su historia:

La fruticultura en el Delta del Paraná se inició a fines del siglo XIX, siendo por varias décadas la más importante actividad económica de la región, expandiéndose en una amplia área del bajo delta, desde las Islas de Tigre hasta Campana. La actividad representó un auténtico sistema productivo local, apoyado por la labor y el aporte de conocimientos de parte de inmigrantes europeos. Caracterizada por la escala familiar, la producción de frutas de las islas (de carozo -ciruelo y durazno-, pepita   -manzana, pera y membrillo- y cítricos -limones y naranjas) se incrementó con buenos estándares de calidad, abasteciendo grandes centros de consumo en la época. En 1938 se estableció el Nuevo Mercado Provincial de Frutas de Tigre (actual ‘Puerto de Frutos’) ampliando y mejorando las condiciones del viejo puerto que tenía su emplazamiento original en el río Tigre, casi en su confluencia con el río Luján.

Ese modelo de fruticultura  alcanzó su auge entre  los años 1940 y 1960 para luego declinar y desaparecer prácticamente hacia fines de la década del 80.

Actualmente unos pocos pobladores conservan parte de estas variedades y solo uno de ellos produce aún a muy pequeña escala.

En el caso particular del ciruelo japonés (Prunus salicina Lindl) los productores seleccionaron desde inicios a mitad del siglo XX plantas silvestres surgidas por siembra espontánea de semillas de las variedades introducidas que cultivaban. Tomaron como criterio de selección características de rendimiento y calidad. Así se generaron, localmente y con el criterio del propio productor, más de 20 variedades. Gigaglia, Tricerri, Miñona, Ratto, Bianchetti, Tiraboschi, Gaddi, Cerrillo, Capri, Severiana fueron algunos de los ciruelos locales que se cultivaron, junto a otras introducidas, como la Reina Claudia o la Santa Rosa. Los cultivares que han perdurado hasta hoy son los de mayor adaptación y productividad.

A este valor productivo y cultural del territorio cabe agregar la importancia de estos cultivares por representar material genético adaptado a clima templado húmedo.


 

El rescate y conservación, un trabajo en equipo:

En el marco del proyecto “Aportes al desarrollo sustentable del territorio del Delta”  (EEA Delta), el trabajo comenzó con un relevamiento entre 2012 y 2013 de información documentada de la EEA Delta del Paraná y otras fuentes, incluidos libros de registro de cosecha y comercialización de productores, para localizar a los escasos pobladores que disponían en la actualidad de esos recursos genéticos.

Desde la EEA Delta se concentró la tarea de rescate de germoplasma con un productor aún en actividad del Arroyo Pacífico, Islas de San Fernando, el Sr. David Gómez, que conserva una amplia gama de aquellas variedades, la mayoría de las cuales aún comercializa con regularidad en el mercado. Sobre la base de sus registros y experiencia, junto a la documentación previa se definió un listado de 16 variedades de ciruelos en riesgo de pérdida. Se ubicaron y marcaron plantas de esas variedades, sobre las que se efectuaron observaciones de características morfológicas y fenológicas.

Como parte del rescate entre 2015 y la actualidad se logró una primera colección de 10 variedades de ciruelo (Capri, Ciervita, Fragata, Genovesa, Gigaglia, Juanita, Remolacha del Léber, Ratto, Reina de Oro y Tricerri). Las mismas se injertaron en plantas portainjerto de ciruelo “mirabolano”, provistas por la EEA San Pedro de INTA en el predio de la EEA Delta del Paraná.Los cultivares no logrados (Remolacha de Berisso, Giordano y Severiana), serán reinjertados durante el 2018, al igual que otros tres cultivares de ciruelo y los durazneros Sol de Mayo y Zelanda  que se encuentran también en riesgo de pérdida.

Es fundamental la conservación de recursos genéticos, cuya obtención data de entre 60 y casi 100 años, por su comprobada adaptación al medio (clima templado húmedo, con suelos de características particulares), el valor productivo y la variabilidad genética presente. Todo esto podría ser útil como aplicación futura en la producción y también como base de futuros trabajos de investigación y mejoramiento para la región del delta o zonas de clima templado húmedo.

 

Calidad genética:

Por otro lado, dentro del proyecto“ Genómica aplicada a estudios de ecología molecular y diversidad genética” ,  el equipo de Genómica aplicada a especies forestales y frutales del Instituto de Biotecnología (IB) del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (CNIA)  inició en 2014 los primeros estudios moleculares utilizando marcadores de ADN (microsatélites o SSR). Este primer trabajo de caracterización molecular de los ciruelos adaptados al Delta del Paraná permitió detectar una variabilidad genética de moderada a alta de las variedades y la discriminación de las mismas. En la actualidad se están desarrollando nuevos marcadores moleculares (SSR y SNP) para la especie a partir de nuevas tecnologías genómicas de alto rendimiento que se están poniendo a punto en la Unidad de Genómica y Bioinformática (UGB, IB). Estos marcadores permitirán contar con el perfil genético de cada variedad de ciruelo y la búsqueda de variantes a nivel de ADN en secuencias de genes relacionados con la calidad del fruto y respuesta a diferentes estreses. 

El desarrollo de un ensayo en formato multiplexado de los SSR (estudio de varios SSR en una misma reacción, disminuyendo el costo del análisis) permitirá certificar la calidad genética y uniformidad del material de propagación asegurando su trazabilidad durante el proceso de multiplicación.

Como objetivo final del proyecto, el equipo de trabajo pretende avanzar hacia la caracterización morfológica, fenológica y molecular de los cultivares que sirva de insumo para la futura inscripción de parte de este germoplasma en el Instituto Nacional de Semillas (INASE).


Participaron con este proyecto:

Teresa Cerrillo y Enrique Frusso (responsables de actividad), y Juan Lovera (EEA Delta del Paraná)

Gabriel Valentini, María Elena Daorden, Gerardo Sánchez y Luis Arroyo (EEA San Pedro)

Grupo de Genómica en especies forestales y frutales del Inst. de Biotecnología, CICVYA, CNIA (Cintia Acuña, Susana Marcucci Poltri, Esteban Hopp, Natalia Aguirre, Juan Gabriel Rivas, María Carolina Martínez, Pamela Villalba, Martín García, Silvina Brambilla (pasantía PROCAGRA 2015) y la estudiante Florencia Luna (Universidad de Morón)

Unidad de Genómica y Bioinformática (UGB-IB) (Andrea Puebla, Norma Paniego, Carla Filippi, Ángela Gutierrez, Pablo Vera, María Florencia Servici, Verónica Nishinakamasu, Marianne Muñoz, Valeria Marsal)

Coordinación de proyectos:

Daniela Tosto, Módulo: Susana Torales

Demián Jeremías Olemberg

Adrián González