03 de Junio de 2020
Noticia

Detectar animales PI: otro enfoque para el diagnóstico de diarrea viral bovina

Para combatir la diarrea viral bovina (DVB), la herramienta más difundida es la vacunación. Si bien las vacunas actuales ayudan a mejorar la inmunogenicidad (nivel de anticuerpos), del rodeo, la eliminación del virus requiere la aplicación de estrategias diagnósticas adecuadas.

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La DVB es una enfermedad de alto nivel de contagio, que afecta a más del 70% de los rodeos bovinos de la Argentina; produce importantes pérdidas económicas (problemas reproductivos y respiratorios, especialmente) y en algunos casos lleva a la muerte de los animales. El bovino que ha sido vacunado puede alcanzar un nivel de inmunidad aceptable, pero no está comprobado que ese nivel inmunitario lo proteja de la infección si se expone al virus en condiciones naturales.  

Actualmente, las vacunas utilizadas en Argentina contra el virus de la DVB (VDVB) son de elaboración nacional y, por regulatoria, no contienen virus vivo. Esto incluye formulaciones a virus muerto, químicamente inactivadas, que se preparan con un método tradicional, cultivando el virus en células susceptibles y posterior inactivación por métodos diferentes para que el virus no sea infectivo. También se comercializan vacunas a subunidad generadas por métodos biotecnológicos, como es el caso de VEDEVAX, desarrollada por INTA y disponible en el mercado desde hace dos años. Una situación diferente se da En EEUU, donde trabajan con dos tipos de vacunas, las inactivadas y las atenuadas.  Algunos aconsejan el uso de las vacunas atenuadas -esto es con el virus vivo-, porque son más potentes que las inactivadas, por lo que supone que su implementación confiere mayor inmunidad. Pero, aplicadas en un animal inmunosuprimido, o estresado porque entra a un feedlot, estas vacunas pueden generar la infección; o también puede ocurrir que, si se aplican en vacas preñadas, pueden generar infección fetal.

Andrea Pecora, investigadora del Instituto de Virología, comenta que “las vacunas en el país no están certificadas para asegurar protección fetal, por lo tanto, aunque la vaca esté vacunada, el virus podría llegar a infectarla y también al feto, con el riesgo consecuente de que el ternero que nazca sea un animal PI (persistentemente infectado)”.

En algunos países, la vacunación contra la DVB no es la principal y más importante medida de control, se enfoca la enfermedad desde otro punto de vista. Las investigaciones sobre el tema coinciden en que el problema se encuentra en la generación de animales PI. El ternero nace infectado y tiene esa condición durante toda su vida. . Es portador hasta que muere y excreta altísimas cantidades de virus (en secreciones nasales y oculares, heces, orina, leche), mucho más que los animales infectados de manera aguda. Aquí reside la importancia de desarrollar estrategias diagnósticas para identificarlos. Lo que hacen algunos países europeos, entonces, es trabajar en el diagnóstico de PI, de manera voluntaria en algunas regiones y de manera obligatoria en otras. A esta detección de animales PI se le suma -en algunos países- la vacunación con formulaciones inertes o vivas, con perspectivas de ir discontinuando su uso una vez reducida la incidencia de PI en los rodeos.

 

Aportando soluciones

Cuando un animal adulto no PI se expone al virus, tal vez no manifieste síntomas (caso subclínico), pero durante 15 días puede excretarlo.  Los animales persistentemente infectados excretan 10 millones de partículas virales por mililitro de fluidos corporales diarios, lo que representa una verdadera bomba de tiempo que potencia la transmisión del virus y posibilita la infección de hembras preñada que gestarán posibles nuevos terneros PI.

No hay vacunas ni antivirales que resuelvan este problema de los PIs conviviendo con el resto del rodeo. Por ello, para liberarse de la enfermedad en el campo, a la vacunación debe sumarse la detección y eliminación de estos animales. “Considerando que las vacunas no son herramientas suficientes para resolver la enfermedad y que el problema de la persistencia del virus en el campo se debe a los animales PI, es que proponemos otra mirada para abordar la DVB, inspirados también desde el modelo europeo”, menciona Pecora.

La diarrea viral bovina no se puede controlar únicamente con vacunas, independientemente de la calidad de las mismas, si los animales PI siguen circulando en el campo. Se hace, entonces, necesario un saneamiento racional de los rodeos. Esto se aplica a establecimientos tanto de ganado de cría para carne, como de vacas lecheras en tambos y cabañas de reproductores. Pero no sería un plan práctico para realizar en feedlots.

La metodología que se plantea para controlar el virus de la DVB se basa en tres premisas: 1) asegurarse la presencia del problema (diagnóstico) y categorizar los rodeos según el grado de riesgo, 2) detectar animales persistentemente infectados con el virus de la DVB para su posterior eliminación del rodeo y 3) vigilar para evitar el reingreso del virus.

 

El diagnóstico es fundamental parta detectar virus y el Instituto de Virología cuenta con  herramientas diagnósticas de alta sensibilidad para la detección de los animales PI, cuya posterior eliminación es fundamental para el control del VDVB. Para ello, se analizan muestras de sueros bovinos, que se “poolean” antes de analizar. “Si la PCR arroja datos positivos en alguno/s de los pooles, se trabaja sobre ese muestreo acotado y se identifica de este modo cuál es el animal con carga viral”. A diferencia de la serología, la técnica de PCR detecta la presencia de virus en sangre, que es lo que importa a la hora de detectar animales PI. Las pruebas serológicas sólo determinan si hay anticuerpos, esto es que el animal se pudo infectar y cursar la enfermedad, resolviéndola de manera favorable, o que ha sido vacunado previamente. O sea, detectar animales seropositivos en rodeos vacunados no debería ser alarmante.

Si aparece un resultado positivo por PCR en el primer muestreo, puede no ser de un animal PI (existe la posibilidad que se deba a una infección aguda). Para confirmar o descartar si es infección persistente, se recomienda realizar otra determinación a las 3 o 4 semanas del primer muestreo. Recién en ese momento se puede tomar la decisión del destino del animal. Esta metodología puede significar una inversión de dinero en una primera instancia, pero el testeo se realiza una sola vez en la vida del animal, por lo tanto, no hay que repetir la PCR si ya está descartado que el bovino sea PI.

 

Servicio a cabañas

El Instituto de Virología cuenta con el único laboratorio en el país, habilitado por SENASA, que realiza un servicio para detección de DVB en semen de exportación, mediante la tecnología de PCR en tiempo real y también PCR convencional.

Las cabañas y productores conocen la problemática y, conscientes de la situación, controlan a sus toros, especialmente aquellos que producen semen. “En las cabañas con las que trabajamos son cuidadosos con la bioseguridad en el establecimiento y los planes de vacunación. Cuando ingresa un toro lo dejan en cuarentena durante 15 días hasta identificar si es negativo para el VDVB. Los positivos son separados y no se mezclan con el staff”, afirma Pecora.  Reflexiona además que “en Argentina, internamente, se comercializan pajuelas de semen sin certificación de libres de VDVB. En cambio, si las pajuelas se exportan, es un requisito que sean libres de este virus”.  De allí la importancia de entender que el semen es vía de entrada de la enfermedad al establecimiento.



Referencias

Localización geográfica:
Personas mencionadas: Andrea PECORA