26 de Abril de 2016
Noticia

El INTA y la COVIAR celebran diez años de los Centros de Desarrollo Vitícola y más de 8000 productores asistidos

Los Centros de Desarrollo Vitícola (Convenio INTA/COVIAR) cumplen 10 años, con más de 8000 productores asistidos en todo el país, a lo largo de su historia, y renuevan el desafío de seguir acompañando al productor vitícola y su familia para hacer más sustentable su actividad e integrarlo a la cadena vitivinícola.

Centros de Desarrollo Vitícola junto al productor
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Autores

Georgina SANTINON

Los Centros de Desarrollo Vitícola (CDV) surgen en el año 2006, en el marco de los lineamientos del “Plan Estratégico Argentina Vitivinícola 2020”, como estrategia financiada por la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) y el Ministerio de Agroindustria (MINAGRI), y ejecutada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Actualmente existen 14 Centros funcionando y consolidados en los principales oasis de la producción vitivinícola del país, a saber Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta y en Patagonia Norte.

El objetivo principal de este proyecto es, y ha sido desde sus comienzos, contribuir al desarrollo sustentable (económico, social y ambiental) de la vitivinicultura, con enfoque local y énfasis en el apoyo al desarrollo del pequeño y mediano productor y su familia. Hoy, a 10 años de sus inicios, los Centros de Desarrollo Vitícola celebran el camino recorrido y el haberse consolidado como referentes para los productores vitícolas, renovando el desafío de seguir trabajando por la integración de éstos a la cadena vitivinícola.

Diez años es un largo recorrido y, a lo largo de su existencia, los Centros han realizado muy bien su principal tarea: optimizar las condiciones de sustentabilidad de los productores, mejorando la rentabilidad de sus ingresos y su calidad de vida, a través de acciones de transformación productiva y de fortalecimiento del capital social. Para ello, estos espacios trabajan identificando necesidades y demandas de estos actores, delineando estrategias de intervención en el territorio e implementando actividades de apoyo al desarrollo del sector vitícola local.

De esta manera, los aportes fundamentales del proyecto consisten en la transferencia tecnológica, a través de asistencia técnica y capacitación para la resolución de problemas productivos, mediante la realización de jornadas demostrativas en finca, giras técnicas y charlas de divulgación y actualización.

Así, el proyecto, a través de sus 14 Centros, asistió, en estos 10 años, a más de 8000 productores vitícolas mediante distintas estrategias: giras técnicas, parcelas demostrativas, visitas a finca y capacitación en temas tecno-productivos y socio-organizativos. En cuanto al recurso humano, son más de 70 los profesionales y técnicos involucrados en el proyecto en lo largo del país.

Además, los Centros de Desarrollo Vitícola han fomentado la organización, la integración, el asociativismo y el emprendedorismo a través de la conformación de grupos de productores,  como herramientas para facilitar procesos que requieran una inversión significativa y una escala superior a la individual. En este punto es relevante destacar el trabajo articulado con el programa Cambio Rural II, ya que muchos productores asistidos por los Centros han logrado agruparse y constituirse en beneficiarios de este instrumento. Así, en estos años se conformaron más de 100 grupos de Cambio Rural que integran a más de 800 productores. Esta vinculación estratégica ha posibilitado la maduración y sostenibilidad de estos grupos.

Por otra parte, el proyecto ha desarrollado e implementado una arquitectura institucional, basada en la conformación de comités coordinadores y técnicos, integrados por miembros del INTA y la COVIAR, y en la constitución de Consejos Locales Asesores, integrados por diversos actores del sector, públicos y privados, que diseñan e implementan estrategias locales. Actualmente participan de estos Consejos más de 200 instituciones públicas y privadas.

Según José Gudiño, director del Centro Regional Mendoza – San Juan del INTA, los Centros de Desarrollo Vitícola son “un instrumento relevante, en el marco de los proyectos regionales con enfoque territorial, que permite responder a la problemática de los pequeños y medianos productores vitícolas no integrados formalmente a la cadena vitivinícola.  La presencia de los CDV ha permitido, a través de los Consejos Locales Asesores, visibilizar a este tipo de productores, sus demandas y necesidades, permitiendo que diversas políticas de fortalecimiento y apoyo al sector, como el caso de PROVIAR I o el Operativo Mosto, lleguen también a ellos”.

Asimismo, Mauricio Ortíz, responsable del Programa Pequeños Productores de la COVIAR, define a los Centros de Desarrollo Vitícola como “una herramienta fundamental para la ejecución de los proyectos de financiamiento y asistencia técnica, con tecnologías apropiadas al pequeño productor, y para la articulación con más de 200 instituciones públicas y privadas de las políticas que la COVIAR implementa en el territorio a través de este programa”.

Por su parte, la Ingeniera Agrónoma Gabriela Acosta, técnica del primer centro creado en 2006 en el departamento de Lavalle, comenta que “la forma de trabajo de cada centro se amolda al tipo de productor y a las particularidades de su zona y es muy gratificante ver cómo, con el paso del tiempo, los productores van plasmando sus proyectos, mejorando sus fincas e incluyendo a sus hijos en la actividad”.

Finalmente, Adriana Meli, pequeña productora vitícola del Centro de Desarrollo de Tupungato, comenta que para ella el CDV es el soporte técnico pero también el emocional. “Como productores no sólo necesitamos asesoramiento técnico. Muchas veces dudamos, aflojamos y hasta a veces queremos abandonar ante tantas presiones, económicas, financieras, climáticas, y es allí cuando la gente del CDV te sostiene, te alienta y te hace ver lo bueno que has hecho y que podemos apoyarnos para seguir adelante. Es decir, hay un importante trabajo de formación de productores, hay una asistencia técnica de gran calidad, pero también hay un acompañamiento humano, que nos va permitiendo mejorar como productores y como personas”.

Así, y en este décimo aniversario del proyecto, sus miembros ven hacia atrás un período rico en experiencias, aprendizajes colectivos, superación de desafíos y resultados alcanzados, conformes y orgullosos con la tarea realizada. Sin embargo, son conscientes de que queda mucho más por hacer por lo que renuevan el desafío, desde el respeto por la  heterogeneidad de situaciones propias de cada territorio, proponiéndose mayores esfuerzos en pos de la integración del pequeño y mediano productor al negocio vitivinícola. Diez años junto al productor y un gran y noble objetivo cumplido.

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • Mendoza
Personas mencionadas: Gabriela Lourdes ACOSTA, Jose Alberto GUDIÑO Mauricio ORTÍZ, Cristina MELI