14 de Mayo de 2018
Noticia

Higiene y seguridad laboral en el sector pecuario

Se realizó una capacitación en el INTA Trancas, orientada a profesionales y técnicos relacionados al agro y asesores privados que trabajan en producción animal y/o con animales.

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Con el objetivo de sensibilizar sobre algunos peligros asociados a diversos aspectos del entorno laboral y contar con algunos conceptos fundamentales, el 26 de abril se realizó una jornada de capacitación en la sede de la Agencia de Extensión Rural Trancas del INTA.

Cada sector agropecuario tiene sus particularidades y riesgos diferenciales, que es necesario conocer para poder implementar las medidas de prevención adecuadas. En este sentido, el INTA como organismo del Estado se encuentra comprometido en la prevención de accidentes laborales y el mejoramiento continuo de las condiciones de trabajo, como así también en preservar aquellas personas que concurren a visitar nuestras instalaciones o articulan con su trabajo.

En este marco, la capacitación estuvo organizada por el Proyecto Regional con Enfoque Territorial PRET Valles Intermontanos y la AER Trancas. Las disertaciones estuvieron a cargo del Ing. Fernando Mocoroa, Responsable de Higiene y Seguridad Laboral (INTA CRTSE) y el técnico Diego García (INTA Famaillá).

Durante la jornada se desarrollaron los siguientes temas:

-Tipos de riesgos: físicos, químicos y biológicos.

-Trabajos en mangas. Posiciones forzadas.

-Zoonosis, tipos. Formas de prevención.

-Residuos patogénicos.

-Uso de Elementos de Protección Personal (EPP).

-Brucelosis desde la Higiene y Seguridad.

En la primera exposición, Fernando Mocoroa resaltó los aspectos económicos en temáticas referidas a higiene y seguridad laboral. “Un accidente de trabajo supone lesiones físicas para el trabajador, ausencia laboral, atención médica, etc. Además, la mayor parte de los accidentes incluyen deterioro de materiales y/o equipos involucrados. Es decir, los daños generados por un accidente laboral son múltiples y es importante para una empresa/institución conocer sus costos. Todos los incidentes tienen costos directos e indirectos (encubiertos); y estos últimos son difíciles de cuantificar”.

Agregó lo siguiente: “Este concepto de los costos de un accidente laboral, generalmente, se lo ejemplifica con la figura de un iceberg. La parte visible del mismo son los costos directos, fácilmente cuantificables (costos asegurados: pago alícuota de ART). Pero, lo más importante es la parte que se encuentra debajo del agua, que representa los costos indirectos (asegurables y no asegurables, que significan un 90% del costo total: daños a edificios, equipos, interrupción de producción, renta de equipos de reemplazo, seguros, tiempo destinado al incidente, aumento de horas extras, capacitación de un nuevo trabajador, gastos legales, reducción en la producción, pérdida de prestigio e imagen, etc.)”.

Al referirse en términos específicos a la higiene y seguridad en el manejo de animales, Mocoroa clasificó los agentes de riesgos en físicos, químicos y biológicos. “Cuando hablamos de agentes de riesgos físicos lo que estamos haciendo es caracterizar aquellos a los que nos exponemos y pueden provocar daños en la salud, según la intensidad y concentración de los mismos. Entre ellos, podemos enumerar el calor, posiciones forzadas y gestos repetitivos, radiación ultravioleta. Entre los químicos están los insecticidas organofosforados (Pouron), sustancias sensibilizantes de las vías respiratorias”.

Mocoroa también enfatizó en enfermedades como la brucelosis, hantavirus, carbunclo, leishmaniasis, hidatidosis, tuberculosis, leptospirosis y chagas, que son los principales agentes de riesgos biológicos.

En relación al manejo de animales, destacó los siguientes aspectos: “En el manejo de animales es importante considerar: instalaciones, atrapamientos, caídas desde la manga, golpes con partes de la misma, resbalones y caídas por piso mojado o con excrementos, golpes y patadas. En el contacto con animales hay que prestar atención a atropellamiento por animales, golpes por patadas o corneadas, contaminantes químicos en baños y antiparasitarios, pinchazos en tareas de vacunación, revisión de patas, etc”.

Otro de los temas relevantes desarrollados fue el referido a enfermedades zoonóticas. “Las zoonosis son enfermedades que se transmiten de los animales al hombre y viceversa. La transmisión se puede producir por mordeduras, contacto directo con carnes o fluidos (orina, materia fecal, sangre, saliva, vísceras), la piel de los animales muertos o por accidentes (vacunación con cepas vivas). En el caso de Zoonóticas-bovinos, se destacan: brucelosis, tuberculosis, carbunclo; en Zoonóticas-caprinos: brucelosis, leptopirosis, ántrax; en Zoonoticas-porcinos: triquinosis, leptopirosis, brucelosis. Entre las medidas de prevención de enfermedades zoonóticas está la necesidad de utilizar los EPP de acuerdo a la actividad y, por ende, evitar el contacto directo con mucosas, sangre y excremento de animales. Es importante prestar atención al control de plagas (ej: rodenticidas) y tomar las medidas sanitarias adecuadas con animales muertos a causas de enfermedades zoonóticas. Es decir, lavarse bien las manos antes y después de cada tarea o lavar la ropa de trabajo separada de la ropa familiar”, aclaró.

Entre medidas de prevención sugirió: “Cuando se realice tareas de partos, cesáreas y vacunación en animales es fundamental utilizar el EPP correspondiente: guantes, delantal protector, botas de goma, protección visual, mascarilla descartable p/ riesgo biológico. Para tareas de vacunación es importante organizar la tarea antes de ir a la manga; tener escrito un protocolo de trabajo y que todo el personal tenga conocimiento del mismo; controlar el buen estado de las jeringas; vacunar (subcutánea) a una sola mano, evitando así la exposición de la otra mano y antebrazo ante posibles pinchazos por movimientos bruscos del animal”. El especialista advirtió que “todos los residuos generados en tareas en la manga deben ser tratados como patológicos”.

En relación a la producción porcina, destacó a la triquinosis como una de las más importantes. “Es una zoonosis muy peligrosa para los humanos, que se adquiere por la ingestión de carne contaminada con larvas de Trichinella sp. Este parásito, además de enfermar al hombre, afecta a otros mamíferos carnívoros como el cerdo, la rata y otros animales silvestres. La enfermedad puede mantenerse en la colonia de ratas de un criadero con trichinelosis al menos por un año. El modo de transmisión es por consumo de cadáveres. Luego de la aparición de un foco en un criadero, hay que llevar a cabo un control de la población de roedores antes de repoblar con cerdos sanos”, aportó.

Finalmente, el especialista conceptualizó a la Psitacosis como una enfermedad infecciosa aguda y generalizada causada por la Chlamydia psittaci, un tipo de bacteria que se encuentra en los excrementos de pájaros infectados que se transmiten a los humanos.

Por su parte, Diego García explicó la Brucelosis desde la higiene y seguridad: “La Brucelosis bovina es una enfermedad infecciosa crónica, causada por la bacteria Brucella abortus. El aborto, la epididimitis y vesiculitis, el nacimiento de terneros débiles, la merma en la producción de leche, la infertilidad y subfertilidad en vacas y toros son las características más importantes. Es transmisible al ser humano por consumir leche contaminada sin pasteurizar o hervir o por contacto con fluidos o abortos de hembras infectadas. Además de las pérdidas productivas que produce, constituye una traba para el comercio nacional e internacional de animales y sus subproductos. Por lo tanto, cuando hablamos de riesgos asociados a la actividad estamos haciendo referencia a carga térmica (golpes de calor, insolación, bajas temperaturas), fenómenos climáticos (lluvias, tormentas eléctricas e inundaciones), caídas, golpes, patadas, cortes, pinchazos con agujas como algunas vías de entrada al organismo (vía oral, mucosas o parenteral)”, explicó.

Garcia resaltó la importancia de mitigar los riesgos con la implementación de los Elementos de Protección Personal (EPP), el uso de guantes de látex o nitrilo (movimientos precisos o finos) y guantes de acrilo nitrilo (para usos de mayor esfuerzo), la máscara de fieltro o mascarilla, gafas o antiparras, botas de goma, ropa de trabajo o mamelucos, sombrero, gorra o cofia, elementos de protección colectiva (EPC) como manga, brete, palenque.

En un punto de la disertación recomendó conservar los EPP: “En fundamental el lavado de los implementos y equipamiento de uso diario con detergentes alcalinos. Se debe usar detergentes ácidos (desincrustantes) para el lavado de maquinarias; compuestos de amonios cuaternarios (esterilón) para botas de goma; cal viva para las instalaciones que requieren lavado con alta temperatura. No se debe mezclar el lavado de la ropa de trabajo con la ropa familiar”. Para el almacenamiento aconsejó “conservar los elementos en lugares libres de humedad, a temperatura ambiente y sin incidencia de luz directa. Se recomienda el guardado en bolsas Ziploc o con cierre hermético, reemplazo indicado por el fabricante ante rotura o desgaste”, concluyó.

Para más información:

Ing. Agr. Fernando Mocoroa

Responsable Higiene y Seguridad Laboral

INTA CRTUSGO

mocoroa.fernando@inta.gob.ar

 

Tco. Diego Víctor García

Higiene y Seguridad

INTA Famaillá

garcia.diegovictor@inta.gob.ar

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • Tucumán
    • Trancas
Personas mencionadas: Claudia Marcela Sand MOYANO