07 de Enero de 2021
Noticia

INTA Mendoza realizó el III Encuentro de Vinos y Variedades Criollas

Se llevó a cabo en el mes de diciembre la tercera degustación anual de vinos de variedades criollas, como parte del proyecto desarrollado por el equipo de Recursos Genéticos Vitícolas del INTA y la Universidad Maza, que buscan rescatar y revalorizar variedades criollas. Estas variedades representan una oportunidad para el desarrollo de productos vínicos de alta calidad enológica con identidad propia y una importante demanda en los mercados del país y del mundo.

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En el marco de un año atípico atravesado por diversos protocolos sanitarios y extremando las medidas de seguridad necesarias se realizó en la Bodega Bonfanti de Perdriel, Luján de Cuyo, el III Encuentro de vinos y variedades criollas. Participaron alrededor de 50 personas entre productores, enólogos e ingenieros agrónomos de diferentes bodegas del país. El evento fue organizado por Santiago Sari, Martín Fanzone, Rocío Torres, Gustavo Aliquó y Jorge Prieto, de la EEA Mendoza, Simón Tornello de la AER Calingasta del INTA San Juan y Elena Palazzo, responsable del Programa Cambio Rural (MAGyP) en Cuyo. Durante el evento se degustaron vinos experimentales de las variedades rescatadas que año tras año vienen demostrando un alto potencial productivo y enológico. En segundo lugar, se degustaron vinos comerciales elaborados por las bodegas y enólogos participantes.

La degustación estuvo dirigida por el Ing. Agr. Santiago Sari y el Dr. Martín Fanzone. Se degustaron los ensayos vinificados durante la temporada 2020. Las variedades degustadas fueron:  Blanca Oval Cuyana, Moscatel Blanco, Canela, Moscatel Pincanta, Moscatel Apicia, Uva Anís, Criolla n°1, Ferra y Balsamina Patagónica. También se realizó la degustación de un ensayo de jugo de uva elaborado con un corte de Cereza y Criolla Grande y un destilado de Moscatel Amarillo del 2017, a nivel experimental.

Las vinificaciones corresponden a ensayos que se realizan a escala piloto con uvas provenientes de la colección ampelográfica de la EEA Mendoza. Santiago Sari nos cuenta el proceso de vinificación que han utilizado para estas variedades:

 “Las uvas pasan por un proceso de elaboración a escala piloto, utilizando prácticas mínimas de vinificación para poder conocer el potencial enológico que tiene la variedad. Las variedades que se van destacando con un mejor compartimiento enológico, son las que maduran perfectamente, con buen potencial aromático, buena acidez y bajo pH. Esas son algunas de las pautas que buscamos para el estudio. En las uvas blancas hacemos un prensado directo con un desborre previo por frío utilizando una levadura neutra y mantenemos una fermentación a temperaturas cercanas a los 18 °C. Con respecto a los vinos tintos hacemos un descobajado, colocamos en pequeños tanques y dejamos macerar por 12 días con una corrección con anhídrido sulfuroso. Se trabaja sin correcciones de acidez”.

Cabe destacar que en la planta piloto de la EEA Mendoza también se están realizando diversas pruebas y ensayos con algunas de estas variedades criollas para elaborar vinos espumantes, un estudio donde se evalúa la aptitud para esta categoría de vinos y la evolución en el tiempo.

Por su parte Martín Fanzone, quien es parte de este proyecto que busca hace más de ocho años recuperar y valorizar las variedades autóctonas de vid nos cuenta:

“En la actualidad, un 30 % de la superficie cultivada con vid en la Argentina corresponde a variedades criollas. Si bien el resto se completa con variedades que en su mayoría son francesas, españolas e italianas y responden a la demanda del mercado mundial de vinos, existe un creciente interés por parte de la industria en la elaboración de vinos diferenciados a partir de algunas de estas variedades. Por eso para nosotros es importante realizar anualmente estas degustaciones para que tanto productores como bodegueros conozcan el trabajo que venimos realizando”.

Uno de los participantes del evento el enólogo Lucas Niven de la Bodega Familia Niven rescata lo siguiente:

“Desde el año 2009 emprendimos el camino de empezar a elaborar uvas criollas de calidad, este proyecto se plasmó en el año 2015, hemos ido evolucionando y actualmente tenemos un portfolio de 9 criollas, compuesta por Criolla Grande, Cereza, Pedro Giménez, Malvasía Criolla, Canela y Criolla Chica. Con el INTA hemos participado desde los comienzos del estudio de variedades criollas, ya que hemos ampliado el mundo de las criollas que conocíamos y creo que el desarrollo público- privado tienen que seguir por este camino, una coparticipación entre ambas partes. Lo que veo en este nuevo evento que se han sumado bodegas de renombre, esto es interesante porque si les llama la atención a las grandes bodegas quiere decir que este camino es el indicado. Esperamos que para los años próximos podamos lograr la certificación de variedades patrimoniales”.

Por su parte, el Ing. Agr. Ricardo García, del Consorcio Regional de Experimentación Agrícola (CREA) Valles Cordilleranos, rescata:

“Las expectativas que tenemos con las variedades criollas es grande, hay que rescatar el trabajo que ha realizado la gente del INTA y revalorizar estas variedades olvidadas prácticamente para la vitivinicultura. Venimos acompañando desde CREA este proyecto desde sus inicios, estamos trabajando para firmar un Convenio para multiplicar estas variedades en las fincas de nuestros productores. Todo lo que sea de nuestros productores que venga de tierras adentro nos interesa porque es recatar valores, rescatar historias y rescatar una identidad, por eso creemos en este estilo. La implementación de las variedades es dinámica, el mundo es dinámico y la comunicación y la extensión es dinámica, por eso es rescatable el trabajo científico que han hecho y como se está divulgando y comunicando. No podemos dejar de mirar a Croacia que tienen una larga historia en la elaboración de vino de sus variedades propias y Argentina también tiene su impronta con respecto a estas variedades y hay que rescatarlo. Seguramente nos costará entender en el corto plazo, pero en el largo plazo esto va a impactar en la producción vitivinícola regional”

Para finalizar, el Ing. Agr. Sebastián Bonfanti de la bodega que en esta oportunidad fue la anfitriona del evento, destacó:

Para nosotros es un honor que se haya podido llevar a cabo esta degustación y exposición aquí ya que el año pasado se había realizado en el INTA. Nuestra bodega es una bodega familiar y es un lujo recibir a profesionales de otras bodegas. Es muy interesante conocer el mundo de las criollas, la elaboración y sus características.

En el año 2019, firmamos un convenio con INTA para empezar a trabajar en cultivos y viñedos agroecológicos, donde estamos buscando recuperar la microbiología del suelo y la fertilidad de los mismos. La verdad que, para ser productores chicos, sentíamos que estábamos un poco rezagados sobre algunos avances tecnológicos pero la firma de este convenio nos abre otro panorama ya que el INTA pone foco en eso. Este convenio no solo le sirve a bodega Bonfanti, sino que también es una prueba piloto para que otros productores puedan implementarlo, ya que vamos a organizar capacitaciones y charlas en las cuales van a poder participar pequeños productores para que puedan visibilizar los resultados que vamos obteniendo.”

Las tendencias en el consumo de vino se orientan a productos con identidad, vinculados a la producción local o de terruño, las variedades criollas recuperadas de Argentina constituyen una importante oportunidad en este sentido. Las acciones desarrolladas desde el INTA, en conjunto con el sector privado, permite su rescate, valorización y difusión.

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • Mendoza
    • Luján de Cuyo
Personas mencionadas: Maria Del Rocio TORRES, Maria Elena PALAZZO, Santiago Eduardo SARI, Martín Leandro FANZONE, Simon TORNELLO, Jorge Alejandro PRIETO Lucas NIVEN, Sebastian BONFANTI, Ricardo GARCÍA