15 de Noviembre de 2020
Noticia

La unión fortalece el crecimiento

Las experiencia de trabajo de los Grupos de Abastecimiento Local, Tierra de Esperanza (Aspha Suiaska) y El Cuadro-Taco Morado en los departamentos Mitre y Aguirre fortalecen el desarrollo de los grupos de producción local.

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El cantautor santiagueño Peteco Carabajal escribió “Yo quisiera que en mi mesa nadie se sienta extranjero, que sea la mesa de todos, territorio del encuentro”. Así fue, alrededor de una mesa, una veintena de pequeños productores de los departamentos Mitre y Aguirre de Santiago del Estero, consolidaron dos grupos de abastecimiento local (GAL) llenos de sueños que partieron desde las problemáticas comunes que los desvelaban.

Conseguir agua para uso integral, atender el bache forrajero para las épocas sin pasturas, mejorar las condiciones de comercialización de sus cabritos y otros fueron integrando un conjunto de prioridades que en esa mesa reunieron para animarse a trabajar juntos. 

En el territorio este de Santiago del Estero, desde hace tres años se pusieron en funcionamiento dos grupos de abastecimiento local del ProHuerta con la participación de la agencia de extensión del INTA Malbrán y de productores de los departamentos Mitre y Aguirre. Son los grupos Tierra de Esperanza (Aspha Suiaska) y El Cuadro-Taco Morado, en los que participan grupos de productores dedicados a actividades mixtas. 

“Estos grupos surgieron debido a la necesidad de los productores de asociarse para abordar distintas temáticas de gestión productiva como comercialización. Ellos se agruparon y articularon con instituciones de la zona con logros muy importantes”, expresó el Ing. Agr. Gustavo Gerlero, jefe de AER Malbrán. 

El GAL Taco Morado-El Cuadro se propuso como metas mejorar la condición corporal del ganado, la carga animal, el peso al nacimiento y el peso a la venta, eficientizar el uso y el manejo del recurso agua como así también continuar con las obras de los módulos de agua y mejorar las instalaciones ya existentes y afianzar el trabajo grupal y fortalecer la comercialización conjunta con destino a nuevos mercados.

Rodolfo Lovato es agente sanitario de la zona e integrante del GAL Taco Morado-El Cuadro. “El principal problema nuestro era la falta de agua. Mediante un proyecto especial en el que todos participamos se lograron las instalaciones necesarias para tener agua para uso integral y eso potenció nuestras producciones”, contó.

“Ahora tenemos agua en buena forma que mejora la calidad de vida de las familias y la calidad de los animales que producimos para la venta. Al tener el agua nos ocupamos mucho más de las pasturas, la sanidad de los animales y eso dio buenos resultados como mejorar los corrales, colocar alambre tejido, cambiar los rodeos y hacer la limpieza con nuevas estrategias. Nunca limpiábamos los corrales y al escuchar fuimos aprendiendo de las enfermedades de los animales y nos animamos a cambiar. Incluso nos animamos a pensar de otra manera el tema de la comercialización”, agregó este productor caprino que aumentó en poco tiempo de 40 a 90 animales en su rodeo, algo que lo atribuye al pertenecer al GAL.

Ofelia es su esposa y quien se dedica junto a sus hijos a las cabras. Es la que se levanta temprano a alimentarlas, encerrarlas o mandarlas al monte. Orgullosa muestra un cuaderno donde anota todo lo referido a las cabras. “Tengo anotada la cantidad de cabras premiadas, sus pariciones, cantidad de nacimientos, cuando se vende, lo que se autoconsume o se muere para tener en cuenta el movimiento que tenemos en el año. Es muy importante registrar todo, incluso las vacunaciones. Yo llevo los números del rodeo”, dice y sonríe al expresar que es la “contadora” de la familia, algo que también incorporaron desde los espacios de capacitación del grupo.

El Cuadro se encuentra a unos 10 kilómetros de Villa Unión, localidad cabecera del departamento Mitre, y a unos 40 kilómetros de Pinto, principal punto urbano del departamento Aguirre. 

“Todo se hace más liviano cuando todos tiran para el mismo lado. Ellos ya venían con un trabajo previo a través de la asociación de productores de la zona y ya estaban habituados a reuniones y formas de trabajo por lo que no costó mucho tener una dinámica propia de trabajo”, reconoció Yonatan Lovato, promotor facilitador de ambos grupos.

“En la zona hay muchos pequeños productores de cabritos y en menor medida de terneros. Los bajos precios y la variabilidad existente que es manejado por los intermediarios que realizan la compra en la zona, colocando ellos los precios hacía que cuando había abundancia de cabritos propongan precios muy bajos y como la gente necesitaba venderlos, los precios eran bajos y el productor no ganaba lo que realmente invertía. La idea es tratar de vincularse con consumidores finales, aunque este año por la pandemia no pudimos avanzar tanto en eso, pero es el camino. Para ellos es muy importante contar con el acompañamiento y asesoramiento de INTA y del promotor para encaminarlos en todo sentido”, explicó.

Estos pequeños productores agrupados consiguieron el agua para uso integral y en cuanto a la producción de forraje, a través de un proyecto impulso GAL avanzaron en el manejo de sus lotes y parcelas de pastura. 

En Ashpa Suyaska

Juan Acosta pertenece al grupo Ashpa Suyaska o Tierra de Esperanza y todos sus esfuerzos están puestos en la cría de cerdos, ovejas y caprinos. Él y sus compañeros se propusieron implementar tecnologías apropiadas que permitan mejorar la producción de animales de granja (ovinos, caprinos, avícola), promover la instalación de huertas familiares y/o comunitarias de frutas, verduras y hortalizas de estación, utilizando sistemas adaptados a la zona y promover técnicas de agregado de valor en origen, fomentando las buenas prácticas de manufacturas, con el fin de obtener productos seguros para el consumidor y finalmente mejorar y generar nuevos canales de comercialización local. 

Su forma de criar animales era como le enseñó su padre. “Agregamos genética, instrumentamos la desparasitación, incorporamos alimentación y limpieza de corrales. Antes eso no se hacía y eso lo fui cambiando y hoy veo los grandes resultados. Actualmente, para sacar un cabrito de 7 u 8 kilos entre 25 a 30 días antes había que esperar mucho más tiempo. Casi un mes y medio demoraba antes. Eso me genera ingresos importantes que me dan independencia económica. Antes tenía 25 cabras y hoy he superado las 60. Recibimos muchos consejos por lo que creo que el grupo debe continuar”, contó desde su experiencia.

Diego Bravo tiene su establecimiento Los Charitos en el paraje Ashpa Suyiaska. Se dedica a la producción caprina de raza Boer, principalmente para reproductores de cría para vender en la zona. Es el único de los hijos que decidió quedarse en el campo para criar los cabritos. 

Diego destaca que aprendió mucho desde el GAL al que pertenece. “Siempre estamos asesorados por el INTA y compartimos muchas experiencias, espacios de capacitación en los que aprendimos mucho para mejorar nuestra tarea productiva en problemáticas como la sanidad, abortos de las cabras, nacimientos que te generaban gastos y perdidas de cabritos. Aprendimos a implementar una sanidad estricta, alimentación, suplementación con granos y pasturas”, manifestó.

“Lo que más destaco es cuando aprendimos a hacer el aprovechamiento de la cabra de descarte mediante chacinados como chorizos, morcilla, arrollados y escabeches y también el uso de planillas”, cuenta. Esas producciones le permiten reutilizar todos sus animales y generarse ingresos permanentes. 

INTA Malbrán destinó innumerables esfuerzos para darle nuevas herramientas en valor agregado a estos productores, incluso articuló con el Ministerio de la Producción de Santiago del Estero para la entrega de botiquines sanitarios. 

En ambos grupos se observa un antes y un después para cada productor participante. Se destaca la existencia de una realidad antes de la formación del grupo como problemas comunes como la falta de agua, prácticas de manejos de rodeos a la usanza tradicional, improductividad marcada por enfermedades, desconocimientos e imposibilidad de comercializar más y mejor sus producciones, ausencia de huertas, entre otras. Y el después, aumentaron la cantidad de animales, especialmente caprinos, adquirieron nuevas capacidades, lograron adquirir nuevas prácticas de higiene y sanidad animal, entre otros.

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
Personas mencionadas: