10 de Abril de 2018
Noticia

Mancha púrpura en soja: un hallazgo interesante para mejorar la estrategia de control

La enfermedad provoca pérdidas económicas importantes por los daños en la producción e impacto en el rendimiento, perjudicándola en una merma de alrededor del 10%, por una pérdida de superficie fotosintética y, a que la mancha púrpura disminuye la calidad del grano de soja e introduce un factor de patogenicidad hacia la próxima campaña.Las semillas, manchadas o no, son factor de riesgo porque son portadoras del patógeno.

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Hasta la fecha se creía que un sólo hongo era el agente patógeno responsable del tizón y la mancha púrpura de la semilla de la soja, pero estudios realizados por un equipo internacional integrado por INTA y la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Viçosa de Brasil y Universidad de Arkansas, USA, demostraron que en América, existen al menos cuatro grupos de patógenos diferentes que, de acuerdo a la metodología tradicional usada, se identificaron como Cercospora kikuchii.

El trabajo titulado “Genetic entanglement between Cercospora species associating soybean purple seed stain, fue publicado en la revista internacional Mycological Progress y sus resultados permiten entender por qué se hace difícil encontrar un genotipo tolerante a esta enfermedad, ya que en realidad al estar involucrado más de un hongo, el control del comportamiento, virulencia y ciclo de vida, varía en cada uno de ellos Significa un gran aporte científico para poder avanzar en la generación de otras estrategias de control que contribuyan a mejorar el programa de manejo de soja. “El hallazgo tiene un valor especial para los mejoradores y para el manejo integrado de enfermedades en soja, porque modifica el concepto de una única medida de control. Los mejoradores y fungicidas deberán afrontar al menos cuatro especies, no una, y la generación rápida de resistencia. Y por ejemplo, aplicar tarde en el campo implica permitir al patógeno varias generaciones con incremento de variabilidad por intercambio sexual, y por lo tanto darle mucha mayor oportunidad de adaptación en menos campañas”, explicó Eduardo Guillín, investigador y especialista en redes filogenéticas del instituto de Genética Ewald A. Favret del Centro de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicos del INTA.

Comentó además que, “dada la variación geográfica detectada en el número y tipo de especies, es muy posible que la resistencia observada por ejemplo en USA (hay algún germoplasma de buen comportamiento) sea completamente inútil en Argentina.

En este sentido, según Guillin “las capacidades instaladas en los equipos de trabajo pueden resultar particularmente útiles ya que es imprescindible, para obtener conclusiones precisas, conocer adecuadamente la identidad del patógeno bajo análisis, más que incorporar a ciegas tecnología o genética provenientes del exterior”.

Referencias

Localización geográfica:
Personas mencionadas: Eduardo Alejandro GUILLIN