30 de Septiembre de 2021
Noticia

Norberto Angel: 38 años tranquera abierta

La primavera de 2021 anticipa la jubilación de Norberto Angel. Respetado en el medio por el compromiso destacable con su labor, deja huellas imborrables en su paso por el INTA San Pedro. De becario a director, repasamos la vida profesional de este ingeniero agrónomo que dedicó su vida a la Extensión.

Norberto Angel se jubila después de 38 años en la institución
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Después de 38 años de servicio, Antonio Norberto Angel se acoge al bien merecido beneficio de su jubilación. Los salones del INTA extrañarán su capacidad de análisis y reflexión al alzar su voz, expresando su opinión minuciosa en la vida institucional. También lo hará el sector productivo y profesional aguardando que atraviese la tranquera para conversar y proyectar actividades de su mano. Convincente y crítico de muchas situaciones, más allá del valioso aporte que realizó a la gestión, no hay dudas que 38 años abriendo tranqueras lo convierten en un extensionista con honores, no sólo por ejercer su profesión con compromiso sino también por disfrutar al máximo esas pequeñas experiencias cotidianas en contacto con el productor, y transmitiendo esa pasión por el trabajo a muchos que tuvieron el placer de conocerlo. “Reconozco la importancia de las nuevas tecnologías, pero el contacto y conocimiento personal genera una confianza y compromiso que para mí no se reemplaza con nada. Fui formado en otra escuela, en otra Universidad, en una institución diferente”, precisa Norberto, poniendo en valor los vínculos que ha sabido cosechar a lo largo de su carrera en el INTA.

Nacido en el barrio de Boedo en la ciudad de Buenos Aires, es el menor de dos hermanos de una familia pequeña. Se considera una persona común, con cualidades y defectos, y también un entusiasta de todos los deportes, aunque sólo practicó fútbol en el club del barrio. De su infancia y adolescencia atesora hermosos recuerdos donde aún refugia la amistad. Pasando a la vida estudiantil, es probable que en la decisión de estudiar agronomía haya influido la figura paterna como Ingeniero Agrónomo, aunque ciertamente la ilusión de sus padres era que estudiara una carrera universitaria, sin distinguir alguna en particular. De su época de estudiante universitario en la década del 70 recuerda que cursaba de noche en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, ingresando por la larga avenida de las casuarinas. “Mucho control, un comedor tapizado de afiches, algunas clases interrumpidas, docentes destacados y los exámenes finales”, rememora Angel, teniendo en cuenta que durante el día trabajaba en la fabricación y reparación de cortinas enrollables.

Los inicios en el INTA
Su vínculo con el INTA es anterior a su propia incorporación, a partir del fuerte lazo de su padre con la institución, iniciando su trabajo como profesional en Formosa en una Agronomía Regional: “Por aquel entonces, INTA era un organismo de referencia para el sector agropecuario… Siempre me llamó mucho la atención su organización, la participación de representantes del sector público - privado en el Consejo Directivo Nacional, el fuerte compromiso con la institución, las anécdotas compartidas por mi padre en defensa del organismo”…

En 1981 Angel se recibe de Ingeniero Agrónomo y después de algunos años de trabajo en la actividad privada, en mayo de 1983, ingresa al INTA como becario de iniciación en lo que por aquel entonces era el Departamento de Patología Vegetal (actualmente IMyZA) del Centro de Investigaciones de INTA Castelar. “Viajaba casi 2 horas desde mi casa en colectivo y tren, hasta la estación de Castelar, donde tomaba el micro de la Institución, y aprovechaba el viaje para leer”, recuerda Norberto trayendo a su mente algunas figuras que lo marcaron en aquella época: el Ingeniero Horacio Rizzo, Ingeniero Santoro, Doctor Arquímedes Bolondi, Doctora Irma Crouzel y Eduardo Botto.

Dos años más tarde se instalaba en San Pedro como Extensionista Asesor Técnico en Fruticultura y Vivero. Sus primeros pasos en esa ciudad fueron en la Agencia de Extensión Rural, junto a los Ingenieros Antonio Berardi, Zelick Fuchs, Blanca Basaldúa, Liliana Llul y Onofre Antonio Solla, por quienes siente un inmenso agradecimiento por su compañerismo y acompañamiento. “El Ingeniero Antonio Berardi, por entonces jefe de la Agencia de Extensión Rural, era uno de los pioneros del trabajo de INTA en la zona. Fue quien me contactó e invitó a sumarme al trabajo en extensión en fruticultura. Onofre fue mi gran compinche, con quien conocí San Pedro y su gente. Por él me abrieron muchas tranqueras", destaca Norberto quien a través de los años se convirtió en el especialista en Extensión Agropecuaria y Fruticultura, rol que desempeña hasta los últimos días de su vida profesional.

 

Etapa de formación
El esfuerzo dedicado en su vida estudiantil continuó a lo largo de su carrera también capacitándose en principio en Entomopatología y microscopía electrónica; viveros y comunicación. “Traté de ser un buen profesional, de cumplir con mi trabajo en los diferentes puestos que ocupé. Lo que más me enorgullece es que nunca me cerraron una tranquera”, afirma y agrega que “para ser extensionista un poco se nace y a la par es necesaria la capacitación”. En 1990 fue designado Jefe de la Agencia de Extensión Rural. Allí participó como Jefe del Proyecto Regional Frutales-Viveros, Agente de Proyecto de Cambio Rural y Coordinador del Proyecto Regional de Control Integrado de Plagas en Frutales.

En el año 1994 fue becado para realizar un posgrado en España, una experiencia valiosa que realizó en la Universidad Polítécnica de Valencia, reconocida internacionalmente en el campo de la citricultura. “Además del aprendizaje recibido, pienso que lo realicé en el momento justo, porque ya tenía experiencia en terreno y aproveché cada clase, cada práctica, cada docente”. Pese a algunas situaciones particulares que atravesó la Argentina por aquel entonces, y con ensayos de tesis a medio camino, obtuvo el Master of Science en Citricultura y realizó el desarrollo de la fase experimental de la tesis. De aquella experiencia destaca lo que significó compartir e interactuar con personas de las nacionalidades más diversas, con quienes aún mantiene vínculo. Así es que recuerda particularmente a su director de tesis, Enrique Moltó, y sus compañeros del curso, Pedro de Sevilla, Rola del Líbano y Andrés de Brasil.

Durante su carrera profesional, participó en diferentes comisiones junto a entidades de productores y otros Organismos Nacionales, Provinciales y Municipales: Comisión de emergencia local, Comisión asesora de la fruticultura del NE de la Provincia de Buenos Aires, Plan Estratégico de la ciudad de San Pedro, Mesa multisectorial de la Producción, Comisión de organización de las fiestas del durazno y la Producción, Comisión de organización de la fiesta nacional de la batata, entre otras actividades. También ha realizado asesoramientos al Ministerio de Agricultura Ganadería y Alimentación de la Pcia. de Buenos Aires (MAGyAL) y a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Nación (SAGPyA) en temas relacionados a fruticultura.

 

De extensionista a director
De su paso por el INTA, Angel colecciona cientos de anécdotas, aunque conserva algunas marcadas a fuego en su memoria: el viaje que coordinó a Chile con productores y colegas en 1990; la difícil recorrida del domingo 4 de noviembre de 1990, después del tornado ocurrido el día anterior, con Onofre y los encuentros con productores; y la participación en la organización de las fiestas de la rosa con la comisión organizadora: Don Arturo Rolfo, Hugo Sansó, Hugo Montardit, Arturo Azimonti, Camacho, el legado de Don Leonardo Steppuhn; experiencia que destaca con orgullo y un poco también anhela que se recupere. Además en su memoria hay espacio con recuerdos especiales para Juan Carlos Lucero, Orlando Gutiérrez, Marcelo Tolchinsky, Héctor Padula, Juan Carlos y Roberto Laurino, Gobbato, Sebastian Ginart, Felipe Guzzo, Gustavo Hansen, Sebastián Artigues y Víctor Pascual; de alguna manera para Norberto referentes en diferentes actividades.

“Para mi INTA significa 38 años de mi vida, vividos intensamente”, expresa Norberto con profundo agradecimiento a la institución. No obstante en él también suelen aparecer algunas sensaciones encontradas que conviven entre aquella institución a la que ingresó y la que hoy está dejando… “Celebro aquellos espacios de encuentro promovidos por cadenas, programas, áreas, especialidades, para presentar resultados de trabajos de investigación y extensión que eran frecuentes con sus discusiones técnicas, compromisos y proyectos dentro y entre Estaciones Experimentales que compartían temas comunes. La plantación de colecciones de frutales en diferentes regiones agroecológicas y el seguimiento es un ejemplo…”

Para un extensionista, asumir el desafío de ser Director de una Estación Experimental era algo poco frecuente. Por lo menos, así lo experimentó Norberto quien en el 2000 asumió este compromiso que lo mantuvo en la Dirección durante dos períodos consecutivos. “Fue una época de desafíos importantes. Al comienzo sin recursos, cada vez con menos personal, en una Estación Experimental cuya demanda por las actividades que realiza, especialmente de campo, es muy grande y siempre reclamada; con instalaciones deterioradas, pocos vehículos y en mal estado. Luego recibimos recursos y pudimos realizar diferentes inversiones”, cuenta Norberto quien sintetiza el balance final de su gestión detallando que “al día siguiente de regresar a mi trabajo como extensionista cada retorno a la Estación Experimental fue con el mismo afecto, respeto y compromiso que tuve durante la gestión”.

 

Balance y legado
Según su experiencia, sus últimos años transcurrieron en una institución diferente que se esforzó por entender. A días de jubilarse reflexiona sobre la brecha generacional producida además del dispar balance entre jubilaciones e incorporaciones, incluyendo las áreas de vacancia para dar continuidad a los trabajos de investigación y extensión.

Conversar con Norberto es encontrarse con una persona que dice lo que piensa más allá del rol que le toque desempeñar. Como referente de INTA, siempre intentó transmitirle al personal que ingresaba a la institución, su compromiso y los valores de la misma. En su mensaje a las futuras generaciones aconseja “recordar los inicios, los primeros días en la institución, ser responsables, luchar por los derechos y cumplir con las obligaciones, e intentar devolver algo de lo mucho que nos da… colaborar con la Dirección… ser buenos compañeros, e integrarse a la comunidad”.

En esta nueva etapa Norberto podrá estar tranquilo de que trabajó por ello. A cambio, dedicará más tiempo a su familia; su esposa Teresa y sus hijos Blanca, Rodrigo y Sergio, además de sus nietos, de quienes habla con mucha ternura. Ahora su agenda estará ocupada con algunos viajes para descubrir distintos rincones del mundo y obviamente las recorridas para conocer el país también serán parte de su itinerario.

 

Para más información:

Lorena Peña - pena.lorena@inta.gob.ar

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • Buenos Aires
    • San Pedro
Personas mencionadas: Antonio Norberto ANGEL